Manuel Perea (a), Joana Acha (a) y Manuel Carreiras (b)
(a) Universitat de València. (b) Basque Center on Cognition, Brain and Language. España.
El empleo de abreviaciones es consustancial al lenguaje (v.g., Dr, Av, etc.). En los últimos años, la aparición del lenguaje SMS (v.g., la frase «kdmos xa cnar?») suscita preguntas sobre cómo procesamos frases con tantas palabras abreviadas. Un experimento de nuestro laboratorio muestra que el ahorro de espacio no implica necesariamente ahorro cognitivo.

La sílaba no sólo es funcional en la producción del habla, en la lectura de palabras y en la percepción del lenguaje. Estudios recientes con metodologías on-line han puesto de manifiesto su relevancia también en la escritura manual, incluso en etapas tan periféricas como la ejecución motora.
Si el lenguaje es innato, que las lenguas difieran estructuralmente resulta paradójico. Pero es posible resolver la paradoja sin soslayar la profundidad de la diversidad de las lenguas ni negar el condicionamiento natural del lenguaje.
La sílaba no es sólo una unidad lingüística en producción de habla, sino también una unidad temporal que organiza nuestra percepción auditiva. Recientes modelos teóricos como la Gramática Auditiva (Nakajima & Sasaki, 1996) resaltan esta idea proponiendo sistemas de producción y percepción independientes con acceso a un mecanismo central común dedicado al procesamiento y organización temporal de ambos sistemas.
Además de su funcion comunicativa, el lenguaje puede ser una poderosa herramienta para determinadas tareas cognitivas, p.ej la formación de categorías. Se presenta un experimento en el que los participantes deben clasificar una serie de aliens como amistosos o agresivos. Los participantes a los que se suministra una etiqueta lingüística arbitraria son más eficientes a la hora de realizar esta tarea.