Melanie Labusch (1,2), Jon Andoni Duñabeitia (2) y Manuel Perea (1,2)
(1) ERI-Lectura y Departamento de Metodología, Universitat de València, España
(2) Centro de Investigación Nebrija en Cognición, Universidad Nebrija, España

(cc) Ishan Khosla
Los logotipos, además de la marca, incluyen elementos como tipografía, colores y diseño gráfico que son esenciales para su representación mental. Estudios recientes demuestran que modificar la fuente de un logotipo o el cambio entre mayúsculas y minúsculas retrasa su reconocimiento. Además, a diferencia de las palabras comunes, los logotipos con letras transpuestas (v.g., SASMUNG) generan una respuesta cerebral similar a los originales (SAMSUNG). Estos resultados destacan la importancia de un diseño gráfico coherente para un reconocimiento eficaz de los logotipos y apoyan las teorías que sugieren que la información perceptiva de las palabras puede formar parte de su representación mental.


Las comas, aunque parezcan un detalle menor, son elementos importantes en la escritura y la lectura. Este signo ortográfico, que tardó siglos en estandarizarse, puede ayudar a integrar las palabras en la frase e inducir matices expresivos, mejorando la claridad del texto. Saber emplear las comas se asocia a una mejor comprensión lectora en estudiantes de secundaria. No obstante, en lectores universitarios, su omisión en frases aisladas solo afecta mínimamente a la lectura. Esto es consistente con la capacidad de leer obras en las que, a efectos estilísticos, el uso de las comas es restringido, como las de José Saramago.
Existen estrategias de eficacia demostrada para promover la competencia lectora. Sin embargo, la enseñanza en las aulas no se alinea habitualmente con las recomendaciones científicas. La tecnología, en concreto los sistemas de tutoría inteligente, puede ayudar llegando a un mayor número de estudiantes, proporcionando retroalimentación adaptada y favoreciendo una mayor motivación.
