Ferran Pons (a) y David J. Lewkowicz (b)
(a) Departament de Psicologia Bàsica, Universitat de Barcelona, España
(b) Department of Psychology and Center for Complex Systems & Brain Science, Florida Atlantic University, EEUU

(c) Ferran Pons. Todos los derechos reservados.
Durante el primer año de vida, los bebés muestran una disminución en la capacidad para diferenciar sonidos del habla no presentes en su lengua materna. Este fenómeno se conoce como estrechamiento perceptivo (perceptual narrowing). Sin embargo, la percepción del habla no se basa exclusivamente en la modalidad auditiva, sino que para poder percibir adecuadamente el lenguaje, el bebé integra la información auditiva con la visual (el gesto articulatorio). Un estudio reciente demuestra que el estrechamiento perceptivo también sucede a nivel audiovisual: se observa un declive en la detección de la correspondencia sonido-gesto articulatorio (facial) en lenguas no maternas durante el primer año de vida.




La palabra escrita ha marcado la diferencia entre la prehistoria y la historia. En las lenguas alfabéticas, la forma de las letras ha ido evolucionando, desde las mayúsculas a las minúsculas, y desde las fuentes góticas o serif (con ornamentos) a las fuentes sans serif (v.g., letras en las señales de tráfico). Los modelos de reconocimiento de palabras suelen obviar los aspectos de corte tipográfico, a pesar de su notable influencia. En este trabajo presentamos dos estudios que muestran la ventaja del empleo de fuentes sans serif vs. serif, y de las palabras en minúsculas frente a las mayúsculas.