Ángel Gómez (a), J. Francisco Morales (a), Sonia Hart (b), Alexandra Vázquez (a) y William B. Swann Jr. (b)
(a) Dept. de Psicología Social y de las Organizaciones, Universidad Nacional de Educación a Distancia, España.
(b) Dept. of Psychology, Universidad de Texas, EEUU.

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Que nos rechacen y excluyan socialmente es psicológicamente doloroso. Ante tal situación, podemos reaccionar, en general, de dos formas: realizar acciones compensatorias que muestren nuestra lealtad al grupo, o lamentarnos y tratar de distanciarnos de la fuente de tan dañino comportamiento. En este artículo mostramos que estar o no fusionado con un grupo determina si optaremos por la primera de las alternativas, luchar, o por la segunda, no hacer nada.


Numerosas investigaciones han revelado que para resolver operaciones aritméticas podemos utilizar dos estrategias: la recuperación directa del resultado en memoria o el uso de procedimientos. La selección de la estrategia está relacionada con la magnitud de los operandos y el nivel de habilidad aritmética. En un estudio reciente hemos examinado la actividad eléctrica cerebral de individuos con habilidad alta y baja mientras verificaban sumas de diferente tamaño. Las diferencias encontradas en el patrón de actividad cerebral según la magnitud del problema y la habilidad aritmética revelan la utilidad de esta medida como indicador válido del uso diferencial de estrategias de cálculo.

