Anna Mestres-Missé (a) y Antoni Rodríguez-Fornells (b,c,d)
(a) Max Planck Institute for Human Cognitive and Brain Sciences, Alemania
(b) Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA), España
(c) Departamento de Psicologia Bàsica, Universitat de Barcelona, España
(d) Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (IDIBELL), España
El significado de una palabra nueva puede adquirirse extrayéndolo de un contexto lingüístico, tanto durante la lectura como durante una conversación. Aún no sabemos cómo nuestro cerebro lleva a cabo este proceso de extracción y posterior aprendizaje del significado de nuevas palabras. En esta investigación hemos simulado el aprendizaje de palabras nuevas concretas y abstractas a partir de información contextual verbal, con el fin de caracterizar las regiones cerebrales implicadas durante el curso de este proceso.

Hay palabras que vienen más rápido a la mente de los hablantes cuando se les pregunta por un determinado tema. Existen factores cognitivos que predicen esta rapidez y que nos ayudan a entender cómo funcionan los procesos de recuperación y selección del léxico.
El acceso a información en la Web no es independiente de la estructura de red que forman los enlaces entre páginas y dominios. Los buscadores reconstruyen mapas de esas conexiones para identificar los recursos más centrales y darles prioridad en sus algoritmos. Sin embargo, la estructura de la Web no responde sólo a la calidad de los contenidos.
¿Puede la memoria sesgar nuestras decisiones? ¿Elegimos en función de lo que recordamos o tenemos nuestras preferencias claramente establecidas? Aunque la investigación sobre toma de decisiones cuenta con una considerable tradición, la forma en que éstas se relacionan con otros procesos cognitivos ha sido ampliamente desatendida. En el presente trabajo se presentan evidencias que permiten relacionar la memoria con la toma de decisiones.
Para la persona de la calle, y también para las teorías cognitivas de la emoción, lo que sentimos hacia alguien que nos ha hecho algo malo depende esencialmente de si consideramos que ha sido intencional o que ha sido accidental. Sin embargo, los estados y reacciones del cuerpo también parecen contribuir a esta reacción. En concreto, una alta Variabilidad Cardíaca parece modular en términos positivos la interpretación de los hechos, haciendo disminuir en consecuencia la emoción sentida. El que una variable esencialmente fisiológica como ésta actúe como un factor modulador de interpretaciones más tolerantes y racionales daría apoyo a las teorías que consideran que el cuerpo es parte integrante de las evaluaciones que hacemos sobre el mundo.