Luis Cásedas
Dept. de Psicología Básica, Universidad Autónoma de Madrid, España

(cc) Julieta Galante.
Julieta Galante es la subdirectora del Centro de Estudios Contemplativos de la Universidad de Melbourne. Su labor se sitúa en la intersección entre la investigación contemplativa y la salud pública, con especial énfasis en la evaluación de la eficacia de las técnicas de meditación para promover la salud mental. Es también una de las fundadoras del Consorcio de Investigación en Fenomenología Emergente. En esta entrevista converso con la Dra. Galante sobre qué son los estudios contemplativos, los retos que plantea aunar marcos científicos y religiosos, los posibles beneficios y riesgos de las prácticas de mindfulness, y su trabajo reciente sobre estados alterados de conciencia inducidos por la meditación. Concluimos discutiendo el futuro de este campo de investigación en rápida evolución.
Pregunta – Tu trabajo se inscribe en el ámbito de los estudios contemplativos. ¿Qué define a este campo de investigación?
Respuesta – El término ‘estudios contemplativos’ ha cobrado gran popularidad en los últimos años. Creo que esto responde al creciente número de investigadores e investigadoras de diferentes disciplinas que estudian el mindfulness y la meditación, así como a su adopción en las culturas contemporáneas. Inicialmente estas prácticas se abordaban desde disciplinas aisladas, por ejemplo, la neurociencia, la psicología, la educación, la antropología o los estudios religiosos. Pero pronto se constató que este enfoque era demasiado reduccionista. Esto, junto con la necesidad de contar con un campo que pudiera estudiar prácticas contemplativas distintas del mindfulness y la meditación (o en combinación con ellas), dio lugar al surgimiento de los estudios contemplativos, un campo marcadamente caracterizado por la interdisciplinariedad.
P – Integrar las cosmovisiones de la ciencia moderna y las tradiciones religiosas y espirituales parece un reto tan enriquecedor como desafiante. ¿Cuáles son los principales desafíos que plantea?
R – Uno de los principales desafíos es la traducción conceptual: muchas tradiciones contemplativas utilizan metáforas y marcos explicativos que no se ajustan fácilmente al lenguaje o las metodologías científicas. También existe el riesgo de caer en el reduccionismo: al tratar de cuantificar resultados, la ciencia puede simplificar en exceso prácticas que originalmente estaban integradas en ricos sistemas éticos y filosóficos. Otro desafío surge en torno a cuestiones de poder y propiedad, y es el de garantizar que la investigación respete los orígenes de estas prácticas sin apropiarse de ellas ni comercializarlas. Y, por supuesto, los investigadores e investigadoras deben protegerse contra los sesgos que surgen al adoptar posiciones excesivamente escépticas o entusiastas.
P – ¿Qué tipo de proyectos de investigación se están llevando a cabo en el Centro de Estudios Contemplativos?
R – En el centro abordamos el extremo pragmático del espectro. Realizamos investigaciones observacionales para comprender el uso de las prácticas contemplativas en Australia y otros lugares. Cuando ponemos a prueba la eficacia de una intervención, lo hacemos en entornos reales, evaluando sus efectos en la vida cotidiana. La mayoría de nuestros estudios investigan la práctica contemplativa en entornos comunitarios, no clínicos; y la mayoría, aunque no todos, evalúan distintas técnicas de meditación. Nos interesan los efectos iniciales del aprendizaje de dichas técnicas, pero también los efectos de la práctica regular a largo plazo.
Como parte de este enfoque pragmático, tratamos de comprender cómo las decisiones de implementación afectan a la eficacia, la seguridad y los costes. Otro aspecto que nos interesa es cómo se están secularizando estas prácticas. Estudiamos a los practicantes de meditación, pero también a los docentes y a los investigadores. Además, siempre que es posible, involucramos a los miembros de la comunidad que rodea al practicante y a otras partes interesadas. Por último, un aspecto que seguimos de cerca es cómo estas prácticas se entrelazan con cuestiones éticas, de justicia social y de diversidad. ¡Como te puedes imaginar, necesitamos un enfoque altamente multidisciplinar para abordar estos temas tan complejos!
P – La meditación mindfulness ha sido uno de los temas centrales dentro de los estudios contemplativos, al que tu investigación ha contribuido significativamente. ¿Qué te llevó inicialmente a estudiar mindfulness?
R – Descubrí la meditación de manera fortuita cuando era estudiante de medicina, lo que me llevó a conocer culturas con concepciones de la salud y el cuerpo muy distintas a aquellas que se me habían enseñado. Quedé fascinada. Además, la meditación me vino muy bien para mantener a raya la ansiedad y desarrollarme como persona. Pensé que esta herramienta podría ser útil para muchas otras personas, pero no quise darlo por hecho; decidí investigarlo de forma rigurosa para entender quién podía beneficiarse y cómo. Dicho esto, ¡ni en mis sueños más descabellados podría haberme imaginado entonces que acabaría haciendo una carrera en torno a ello!
P – Una de tus principales líneas de investigación se centra en la eficacia de las intervenciones basadas en mindfulness en la promoción de la salud mental (p. ej., Galante et al., 2021; 2023). ¿De qué manera son las prácticas de mindfulness beneficiosas en este sentido?
R – El entrenamiento en mindfulness posee un componente transdiagnóstico: actúa sobre procesos subyacentes a diversos trastornos de salud mental, como la regulación emocional, la autoconciencia o el descentramiento. Por ello, las intervenciones basadas en mindfulness, cuando se adaptan de forma adecuada, pueden resultar beneficiosas para una amplia gama de condiciones y niveles de gravedad. Ahora bien, esto no significa que sean útiles para todo el mundo, como sabemos por evidencia empírica reciente.
P – De hecho, tú y otros especialistas habéis señalado que las prácticas de mindfulness no siempre resultan adecuadas para cualquier condición, ni para todo el mundo, y que en ocasiones incluso pueden acarrear efectos adversos (p. ej., Van Dam & Galante, 2023). ¿Podrías contarnos un poco más sobre esto?
R – Efectivamente. En primer lugar, es muy evidente que no puedes obligar a nadie a practicar mindfulness. Y esto incluye a los niños: existen ya al menos tres grandes estudios, de los más extensos en la investigación sobre meditación, que muestran que incluir mindfulness en el currículo escolar no funciona y podría causar más perjuicio que beneficio. Además, tampoco tenemos evidencia de que el entrenamiento en mindfulness sea mejor que otros programas de promoción de la salud mental, como la actividad física o la terapia cognitivo-conductual. En las intervenciones conductuales preventivas el compromiso es fundamental, y los intereses y afinidad de cada persona con la práctica marcan la diferencia. Por eso siempre conviene ofrecer alternativas.
En cuanto a los posibles efectos adversos, la evidencia muestra que, aunque la mayoría de las personas se benefician del mindfulness como estrategia de promoción de la salud mental, existe una minoría significativa que puede sufrir consecuencias negativas, como ansiedad, disociación o la reaparición de traumas, que limitarán su funcionamiento diario en cierta medida. Es importante que quienes empiezan a practicar sean conscientes de esta posibilidad y que tengan a alguien a quien acudir en busca de apoyo si esto ocurre. Sabemos que quienes meditan a través de aplicaciones, por ejemplo, pueden verse en situaciones delicadas y a menudo tienen pocas personas alrededor, o ninguna, con quien compartirlas. Al tiempo que avanzamos en este área, tanto en lo que respecta a la investigación como a la práctica, debemos seguir concienciando de que los efectos adversos son una posibilidad real.
P – Más recientemente, también te ha interesado conocer si las intervenciones basadas en mindfulness pueden conducir a estados alterados de conciencia (p. ej., Galante et al., 2024). ¿Cuál es tu principal conclusión de estos estudios?
R – Nuestros hallazgos preliminares sugieren que ciertos estados de conciencia alterada, que van desde estados de absorción profunda hasta experiencias de disolución del ego, pueden ocurrir y de hecho ocurren con la práctica de mindfulness, incluso en contextos seculares o clínicos. Quienes los experimentan suelen describirlos como valiosos y beneficiosos, pero sin la orientación adecuada pueden generar confusión y desestabilizar a la persona practicante, sobre todo cuando ésta no sabía que podían ocurrir. La conclusión es que las intervenciones basadas en mindfulness, aun cuando se simplifican para su uso en salud pública, pueden catalizar cambios profundos en la percepción. De ahí la importancia del consentimiento informado, de contar con instructores bien formados y de incorporar espacios en los programas para hablar de estas experiencias y proporcionar marcos para su integración.
P – Esto conecta con la actividad del Consorcio de Investigación en Fenomenología Emergente, que tú y otros profesionales fundasteis en 2020. ¿Podrías contarnos en pocas palabras cuáles son la visión y las metas de esta iniciativa?
R – El Consorcio reúne a investigadores, profesionales de la salud y practicantes contemplativos con el fin de explorar y comprender toda la gama de experiencias que pueden aflorar a través de estas prácticas. Entre sus metas se incluyen establecer estándares éticos, crear un lenguaje compartido para describir los fenómenos emergentes y orientar sobre mejores prácticas en materia de apoyo e integración.
P – Para terminar, una mirada hacia el futuro. Los estudios contemplativos son un campo de investigación relativamente joven. ¿Cómo imaginas su evolución en las próximas dos décadas y qué avances te entusiasman más?
R – Me gustaría ver una maduración del campo, con perspectivas cada vez más matizadas y plurales tanto en la investigación como en la práctica. Me entusiasma la idea de dirigirnos hacia un modelo de proyectos coproducidos junto con las comunidades locales. Desde el punto de vista metodológico, me gustaría ver estudios colaborativos de gran magnitud y un desarrollo de los métodos mixtos y la interdisciplinaridad, lo que dará lugar a explicaciones más ricas de la experiencia contemplativa. Pero, quizá lo más importante, espero que sigamos haciéndonos preguntas difíciles en lugar de acomodarnos en narrativas simplistas.
Referencias
Galante, J., Friedrich, C., Dawson, A. F., Modrego-Alarcón, M., Gebbing, P., Delgado-Suárez, I., Gupta, R., Dean, L., Dalgleish, T., White, I. R., & Jones, P. B. (2021). Mindfulness-based programmes for mental health promotion in adults in nonclinical settings: A systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. PLoS Medicine, 18, e1003481.
Galante, J., Friedrich, C., Collaboration of Mindfulness Trials (CoMinT), Dalgleish, T., Jones, P. B., & White, I. R. (2023). Systematic review and individual participant data meta-analysis of randomized controlled trials assessing mindfulness-based programs for mental health promotion. Nature Mental Health, 1, 462–476.
Galante, J., Montero-Marín, J., Vainre, M., Dufour, G., García-Campayo, J., & Jones, P. B. (2024). Altered states of consciousness caused by a mindfulness-based programme up to a year later: Results from a randomised controlled trial. PLoS ONE, 19, e0305928.
Van Dam, N. T., & Galante, J. (2023). Underestimating harm in mindfulness-based stress reduction. Psychological Medicine, 53, 292–294.
Para saber más
Centro de Estudios Contemplativos: https://psychologicalsciences.unimelb.edu.au/CSC
Consorcio de Investigación en Fenomenología Emergente: https://theeprc.org
Manuscrito recibido el 4 de agosto de 2025.
Aceptado el 6 de agosto de 2025.
Ésta es la versión en español de
Cásedas, L. (2025). Where contemplation meets science: Interview with Julieta Galante. Ciencia Cognitiva, 19:3, 86-89.

