José L. Pardo-Vázquez, Víctor Leborán y Carlos Acuña
Departamento de Fisiología, Universidad de Santiago de Compostela, España
Para aprender de la experiencia y ajustar nuestro comportamiento necesitamos evaluar las consecuencias de nuestra conducta. ¿Cómo y dónde tiene lugar esta evaluación en el cerebro? Recientemente hemos descrito que la información necesaria para alcanzar una decisión y evaluar sus consecuencias está representada en la corteza premotora ventral.

El significado de una palabra nueva puede adquirirse extrayéndolo de un contexto lingüístico, tanto durante la lectura como durante una conversación. Aún no sabemos cómo nuestro cerebro lleva a cabo este proceso de extracción y posterior aprendizaje del significado de nuevas palabras. En esta investigación hemos simulado el aprendizaje de palabras nuevas concretas y abstractas a partir de información contextual verbal, con el fin de caracterizar las regiones cerebrales implicadas durante el curso de este proceso.
Hay palabras que vienen más rápido a la mente de los hablantes cuando se les pregunta por un determinado tema. Existen factores cognitivos que predicen esta rapidez y que nos ayudan a entender cómo funcionan los procesos de recuperación y selección del léxico.
El acceso a información en la Web no es independiente de la estructura de red que forman los enlaces entre páginas y dominios. Los buscadores reconstruyen mapas de esas conexiones para identificar los recursos más centrales y darles prioridad en sus algoritmos. Sin embargo, la estructura de la Web no responde sólo a la calidad de los contenidos.
¿Puede la memoria sesgar nuestras decisiones? ¿Elegimos en función de lo que recordamos o tenemos nuestras preferencias claramente establecidas? Aunque la investigación sobre toma de decisiones cuenta con una considerable tradición, la forma en que éstas se relacionan con otros procesos cognitivos ha sido ampliamente desatendida. En el presente trabajo se presentan evidencias que permiten relacionar la memoria con la toma de decisiones.