Carlos J. Álvarez González
Departamento de Psicología Cognitiva, Universidad de La Laguna, España
Recientemente se ha producido un «renacimiento» de la hipótesis whorfiana del relativismo lingüístico, sobre todo en el campo de la relación entre lenguaje y percepción del color. Sin embargo, trabajos también recientes apoyan sin duda ciertos universales en cómo vemos y nombramos los colores. Quizás, la evidencia empírica lo que nos muestra es que la «verdad» está en algún punto medio.

Una de las grandes cuestiones de la neurociencia es la localización cerebral: ¿qué función cognitiva desarrolla cada área del cerebro? Recientemente, he propuesto que es posible avanzar en esta dirección si: a) analizamos correctamente las funciones cognitivas en sus factores de procesamiento; b) buscamos la localización cerebral de esos factores componentes; y c) integramos para ello los métodos de la neuropsicología, la neuroimagen y la psicometría.
Un estudio reciente demuestra que las ratas pueden aprender reglas abstractas similares a las que caracterizan algunas estructuras lingüísticas. Este resultado complementa estudios anteriores que han explorado hasta qué punto es posible encontrar en otras especies algunas habilidades que los humanos utilizamos en el procesamiento del lenguaje.
Un aspecto clave en lectura es el proceso de reconocimiento de las letras en las palabras. Dicho proceso tiene un componente de normalización de la información sensorial conforme a unos patrones almacenados. Un ejemplo es que cuando leemos un ítem como M4T3R14L se activa inicialmente el significado de MATERIAL.
La modularidad masiva propone que la mente es un mecano compuesto de innumerables piezas con funciones diferenciadas. No obstante, combinarlas en lo que parecen ser pensamientos unificados no resulta tarea fácil. ¿Podría el lenguaje, que constituye él mismo una de tales piezas, ser el elemento clave para esta labor?