Miguel López Astorga
Departamento de Educación, Universidad de Los Lagos, Osorno, Chile
En el siglo XIX, el químico Kekulé aseguró que había descubierto la estructura de la molécula del benceno gracias a que había soñado con una serpiente que se mordía su cola. Este hecho provocó que muchos pensaran que en la invención no tienen un papel tan importante el estudio y la actividad metódica. No obstante, parece que, en realidad, sí que poseen una función esencial y que la creatividad es el resultado tanto de las peculiaridades subjetivas del individuo como de su formación académica.

Además de su funcion comunicativa, el lenguaje puede ser una poderosa herramienta para determinadas tareas cognitivas, p.ej la formación de categorías. Se presenta un experimento en el que los participantes deben clasificar una serie de aliens como amistosos o agresivos. Los participantes a los que se suministra una etiqueta lingüística arbitraria son más eficientes a la hora de realizar esta tarea.
La paradoja de los cuervos negros de Hempel nos lleva a pensar que en la mente humana, además de la lógica, intervienen otras variables. Este problema también pone de relieve que lo lógico no siempre coincide con lo más sencillo, lo más rápido o lo más eficaz. No obstante, los supuestos teóricos de la teoría de la relevancia de Sperber y Wilson pueden aportar una posible solución a esta paradoja.
La tarea de selección de las cuatro tarjetas de Peter Wason ha sido, por los resultados experimentales tan extraños que arroja, un ejercicio polémico desde su aparición. En los últimos tiempos han surgido teorías que defienden que lo que ocurre con esta tarea es que, simplemente, los sujetos no comprenden del modo esperado las instrucciones que se les ofrecen.
Recientemente se ha producido un «renacimiento» de la hipótesis whorfiana del relativismo lingüístico, sobre todo en el campo de la relación entre lenguaje y percepción del color. Sin embargo, trabajos también recientes apoyan sin duda ciertos universales en cómo vemos y nombramos los colores. Quizás, la evidencia empírica lo que nos muestra es que la «verdad» está en algún punto medio.