Sergio Ciruela Martín
Dpto. Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial, Universidad de Granada, España
Los seres vivos han sido capaces de adaptarse a los cambios del entorno durante millones de años utilizando técnicas que parecen inteligentes. El comportamiento colectivo de algunos seres vivos puede ayudar a encontrar algoritmos capaces de resolver problemas complejos. Un claro ejemplo es el caso de las colonias de hormigas que, gracias a su trabajo colaborativo, consiguen superar un gran número de barreras.

Poder y altura se relacionan a menudo en el lenguaje habitual y en multitud de convenciones sociales y culturales. Estudios recientes demuestran que esta asociación tiene efectos sutiles, profundos y automáticos en nuestro razonamiento social, y sugieren un posible origen, ligado a experiencias humanas universales.
¿Puede el lenguaje influir en el razonamiento matemático? Estudios realizados con tribus del Amazonas que cuentan con sólo unas pocas palabras para los números parecen indicar que éste es el caso.
Desde su descubrimiento, la polémica en torno al estatus de Homo floresiensis no ha cesado. ¿Son humanos de nuestra propia especie, pero que eran pigmeos que padecieron enanismo, microcefalia y otra serie de patologías, o se trata de miembros de una especie distinta a la nuestra? El hallazgo de restos pertenecientes a 13 individuos y el estudio de varias partes de su esqueleto avalan la segunda hipótesis.
Estudios neurocientíficos recientes que sugieren una mente activa durante el sueño contradicen la idea platónica del sueño como muerte parcial. Dichos estudios muestran que el cerebro discrimina estímulos complejos durante el sueño, sugiriendo que permanecen activos procesos de alto nivel. Ello genera interrogantes sobre los mecanismos del sueño, replanteando la relación entre cognición y consciencia. 