Nerea Aldunate (a), Carlos Cornejo (a), Vladimir López (a) y Rafael Núñez (b)
(a) Escuela de Psicología, Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile
(b) Cognitive Science Department, University of California at San Diego, EEUU
¿Cómo interactúan los gestos expresivos con el lenguaje? Estudios previos sobre lenguaje no figurativo sugieren que los gestos se procesan como información contextual a la cual el significado es sensible. En esta investigación se observa a través de los potenciales evocados que los gestos también influyen en la comprensión del lenguaje metafórico.
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La paradoja de los cuervos negros de Hempel nos lleva a pensar que en la mente humana, además de la lógica, intervienen otras variables. Este problema también pone de relieve que lo lógico no siempre coincide con lo más sencillo, lo más rápido o lo más eficaz. No obstante, los supuestos teóricos de la teoría de la relevancia de Sperber y Wilson pueden aportar una posible solución a esta paradoja.
Ponemos un especial interés en expresarnos con palabras, pero olvidamos que, en ocasiones, nuestras emociones, nuestra cara e incluso una simple mirada pueden ser más precisas que la más detallada de las explicaciones. Recientes investigaciones van más allá, y señalan que nuestras preferencias, deseos y prejuicios pueden estar influidos por la mirada y las expresiones faciales emocionales que observamos en los demás.
Cuando sentimos la necesidad de comunicarnos, utilizamos a menudo sistemas de signos convencionales, cuyo fin es facilitar la transmisión de la intención comunicativa. Resulta difícil observar cómo emerge un sistema de signos convencional. Un estudio reciente ha permitido trazar los elementos clave de este proceso, al observarlo dentro de un entorno controlado.