Daniel Sanabria
Departamento de Psicología Experimental y Fisiología del Comportamiento, Universidad de Granada, España
La práctica de ejercicio físico mejora la salud cardiovascular y respiratoria. Sin embargo, el efecto del ejercicio físico sobre el rendimiento cognitivo es menos conocido. Revisamos aquí brevemente el estado de la investigación actual en el ámbito de la relación entre ejercicio físico y rendimiento cognitivo.

Nuestra habilidad para anticipar y prepararnos para reaccionar rápidamente a los estímulos depende de la corteza frontal. Los pacientes con daño en esta parte del cerebro muestran un déficit en los aspectos voluntarios de la preparación temporal. Afortunadamente, estos pacientes mantienen intactas las habilidades de preparación temporal de carácter más automático, lo cual abre nuevas posibilidades a nivel terapéutico.
La atención visual encubierta aumenta la percepción de estímulos en el campo periférico de visión. En personas jóvenes y de edad avanzada los tiempos de respuesta a estímulos se reducen cuando éstos son atendidos de manera encubierta. En pacientes con retinosis pigmentaria, la atención encubierta aumenta el número de estímulos detectados, lo que abre una nueva vía de rehabilitación visual.
Los cerebros masculino y femenino difieren en su experiencia musical estética: en las mujeres participa una red más amplia en las emociones musicales. La emoción agradable enlaza todo el hemisferio izquierdo y la desagradable los dos lóbulos frontales. En los hombres, en cambio, participan solamente las regiones anteriores y posteriores para la emoción agradable, y el lóbulo frontal derecho en la desagradable. Esto puede estar relacionado con la tendencia femenina a unificar la lógica y la emoción en una misma experiencia.
El deterioro de la capacidad de los enfermos de Parkinson para nombrar dibujos de acciones indica que las estructuras neuronales encargadas de controlar el movimiento juegan un papel crucial en el mantenimiento del significado de los verbos de movimiento y, por tanto, que procesos cognitivos como el lenguaje dependen de cómo funciona nuestro cerebro en su relación con el entorno.