Sergio Iglesias-Parro (a) y Ana V. Arias (b)
(a) Dpto. de Psicología, Universidad de Jaén, España
(b) Dpto. de Psicología Social y de las Organizaciones, UNED, España
¿Puede la memoria sesgar nuestras decisiones? ¿Elegimos en función de lo que recordamos o tenemos nuestras preferencias claramente establecidas? Aunque la investigación sobre toma de decisiones cuenta con una considerable tradición, la forma en que éstas se relacionan con otros procesos cognitivos ha sido ampliamente desatendida. En el presente trabajo se presentan evidencias que permiten relacionar la memoria con la toma de decisiones.

Para la persona de la calle, y también para las teorías cognitivas de la emoción, lo que sentimos hacia alguien que nos ha hecho algo malo depende esencialmente de si consideramos que ha sido intencional o que ha sido accidental. Sin embargo, los estados y reacciones del cuerpo también parecen contribuir a esta reacción. En concreto, una alta Variabilidad Cardíaca parece modular en términos positivos la interpretación de los hechos, haciendo disminuir en consecuencia la emoción sentida. El que una variable esencialmente fisiológica como ésta actúe como un factor modulador de interpretaciones más tolerantes y racionales daría apoyo a las teorías que consideran que el cuerpo es parte integrante de las evaluaciones que hacemos sobre el mundo.
De Groot estuvo interesado por la actividad intelectual que tiene lugar cuando jugamos al ajedrez. Sus estudios le condujeron a diversas conclusiones, una de las cuales es que los momentos más importantes en el pensamiento y que inclinan a un movimiento o a otro son los primeros instantes tras observar una nueva configuración del tablero. Una teoría relativamente reciente, la teoría dual del razonamiento, parece apoyar esta tesis y puede dirigir el estudio del funcionamiento del cerebro de los grandes maestros de ajedrez.
Tener una personalidad ansiosa o estar ansioso en una determinada situación hace que atendamos de modo diferente a lo que acontece. Investigaciones recientes están descubriendo las relaciones específicas de la ansiedad-rasgo y de la ansiedad-estado con diferentes procesos atencionales. La intervención terapéutica para aliviar los trastornos de ansiedad, tan frecuentes en nuestra época, se va a beneficiar de este conocimiento.
Las respuestas específicas ofrecen una información muy detallada, pero con bastantes posibilidades de ser incorrectas, mientras que las respuestas genéricas ofrecen menos información, pero con mayor probabilidad de ser correcta. Aquí revisamos el modelo de doble criterio de Ackerman y Goldsmith (2008), que explica de un modo sencillo las variables a tener en cuenta para seleccionar si es preferible emitir una respuesta específica o una genérica.