Lucas Bietti
Center for Interdisciplinary Memory Research, Institute for Advanced Studies in the Humanities, Essen, Alemania
La ‘tesis de la mente extendida’ (TME) sostiene que ciertos procesos cognitivos deben entenderse como situados, corporizados y orientados hacia el logro de objetivos concretos. Estos procesos se suelen desarrollar en situaciones de la vida real en interacción con el ambiente material y social. En estas situaciones, TME propone que el cerebro, el cuerpo y el mundo se llegan a coordinar de cierta manera que hacen que la mente literalmente se extienda hacia el mundo exterior.

La introducción de nuevas técnicas de análisis de ritmos EEG en el estudio de la comprensión del lenguaje permite explorar esta habilidad humana desde una perspectiva de integración de grupos de redes neuronales. Los ritmos de disparo neuronal que generan estos grupos pueden conectarse por sincronía formando unidades funcionales transitorias distribuidas en diversas áreas del cerebro. En esta revisión comentamos algunos de estos ritmos y su relación con el lenguaje.
La razón y la emoción, por separado, se convierten en procesos que pueden perjudicar nuestro futuro por medio de decisiones desacertadas. Somos capaces de valorar una decisión, a pesar de su racionalidad, como inadecuada (“matar a uno para salvar a muchos”). También somos capaces de advertir decisiones inadecuadas por lo exagerado de las razones que las motivan (“no viajar por el miedo a volar”). En definitiva, nos valemos de un equilibrio entre lo racional y lo emocional para decidir de manera correcta, proceso éste que se ha ido conformando gracias a nuestra experiencia vital.
Gerald Edelman es sin duda alguna uno de los actuales líderes de la investigación científica de la conciencia. En el presente artículo ofrecemos una sucinta introducción a su concepción del sistema nervioso y su teoría neurobiológica de la conciencia. Resumiremos así la aportación al estudio de la conciencia de un científico que, tras medio siglo de investigación y un Nobel en su haber, podemos considerar con justicia un clásico contemporáneo.
Los exámenes se consideran como una mera evaluación del conocimiento del estudiante, y hasta el momento no se habían planteado seriamente como estrategia de aprendizaje. No en vano, los modelos tradicionales de la memoria humana consideran que los procesos de codificación son los máximos responsables del registro de información en memoria. Los procesos de recuperación, que se activan durante la realización de un examen, no deberían afectar a la información recuperada. Investigaciones recientes contradicen esta visión, y aportan nueva evidencia de cómo funciona nuestra memoria: realizar un examen sobre algo aprendido mejora nuestro aprendizaje de ese tema.