Juan José Rahona (a), Gonzalo Hervás (a), Susana Ruiz Fernández (b) y Carmelo Vázquez (a)
(a) Dept. de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (Psicología Clínica), Universidad Complutense de Madrid, España
(b) Dept. de Psicología Cognitiva y Biológica, Universidad de Tübingen, Alemania
Un reciente estudio de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Tübingen (Ruiz Fernández, Rahona, Hervás, Vázquez y Ulrich, en prensa) ha encontrado que la magnitud de un número puede influir en la dirección de la mirada hacia las imágenes que siguen a ese número. El procedimiento (tarea de libre elección) y el material usado (rostros humanos) sugieren que, en circunstancias más cercanas a la realidad, la magnitud de un número al que se ha atendido puede tener una influencia observable en los patrones de exploración visual del individuo.

En este artículo se examinan tres grandes modos de practicar la filosofía de la psicología: 1) como filosofía de la ciencia interesada en evaluar las controversias teóricas y en caracterizar la naturaleza de la explicación psicológica; 2) como aportación a la ciencia cognitiva en términos de sistematización e integración conceptual de un dominio determinado, especialmente los temas centrales que atañen a los fundamentos de la concepción general de la mente; y 3) como filosofía de la mente que utiliza los resultados en psicología para abordar las preocupaciones tradicionales de este ámbito.
La investigación sobre la integración multisensorial de los estímulos auditivos, visuales y táctiles nos está ayudando a entender el funcionamiento de la percepción del sabor. Este conocimiento está teniendo ya un impacto sobre el diseño de alimentos y bebidas, desde los productos que compramos en un supermercado hasta aquellos que encontramos en los restaurantes con estrellas Michelin.
Las lenguas del mundo difieren enormemente en su complejidad morfológica. Nociones como el tiempo, el aspecto, la negación, la evidencialidad o la estructura de eventos se pueden expresar por medios morfológicos o simplemente de manera léxica. Lupyan y Dale (2010) han realizado un estudio estadístico de más de 2000 lenguas en el que encuentran un alto grado de correlación entre la complejidad morfológica de una lengua y factores demográficos como el número de hablantes, su extensión geográfica o su grado de contacto lingüístico con otras lenguas. Estos resultados apuntan a la relevancia de factores socio-culturales en la explicación de la estructura gramatical de las lenguas.