Alaitz Aizpurua, Elvira García-Bajos y Malen Migueles
Dept. de Procesos Psicológicos Básicos y su Desarrollo, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, España

(cc) Walwyn
Imaginemos que en un juicio llaman a declarar como víctima o testigo a una persona mayor, situación cada vez más probable debido al envejecimiento de la población. En este artículo analizamos las diferencias entre jóvenes y mayores en la exactitud y fiabilidad del testimonio. Los mayores recuerdan con precisión aspectos representativos o la esencia del acontecimiento, pero recuerdan peor que los jóvenes detalles específicos. En pruebas de reconocimiento que requieren discriminar o verificar los hechos, las personas mayores tienen más falsas memorias y las experimentan como recuerdos verídicos en mayor medida que los jóvenes, produciendo así testimonios menos fiables.



La palabra escrita ha marcado la diferencia entre la prehistoria y la historia. En las lenguas alfabéticas, la forma de las letras ha ido evolucionando, desde las mayúsculas a las minúsculas, y desde las fuentes góticas o serif (con ornamentos) a las fuentes sans serif (v.g., letras en las señales de tráfico). Los modelos de reconocimiento de palabras suelen obviar los aspectos de corte tipográfico, a pesar de su notable influencia. En este trabajo presentamos dos estudios que muestran la ventaja del empleo de fuentes sans serif vs. serif, y de las palabras en minúsculas frente a las mayúsculas.
La ‘tesis de la mente extendida’ (TME) sostiene que ciertos procesos cognitivos deben entenderse como situados, corporizados y orientados hacia el logro de objetivos concretos. Estos procesos se suelen desarrollar en situaciones de la vida real en interacción con el ambiente material y social. En estas situaciones, TME propone que el cerebro, el cuerpo y el mundo se llegan a coordinar de cierta manera que hacen que la mente literalmente se extienda hacia el mundo exterior.