Antonio Rafael Hidalgo Muñoz
Dept. de Psicología Experimental, Universidad de Sevilla, España
ACCESIT del I Concurso de Divulgación en Ciencias Cognitivas

(cc) Hidalgo Muñoz.
Las bolas de malabares se equilibran sabiendo justo la bola que hay que lanzar y a qué velocidad se acercan unas a otras. ¿Y si controlásemos nosotros mismos nuestras emociones de la misma forma? La técnica de neurofeedback permite escrutar y manejar nuestros flujos vitales de tal manera que es posible reclutar nuestras propias redes neuronales, extrañamente desde fuera y desde dentro a la vez, dirigiéndolas según nos convenga. Al hilo de esta idea, la resonancia magnética funcional en tiempo real parece darnos una pista y servir como método de entrenamiento para regular nuestros estados afectivos.




La razón y la emoción, por separado, se convierten en procesos que pueden perjudicar nuestro futuro por medio de decisiones desacertadas. Somos capaces de valorar una decisión, a pesar de su racionalidad, como inadecuada (“matar a uno para salvar a muchos”). También somos capaces de advertir decisiones inadecuadas por lo exagerado de las razones que las motivan (“no viajar por el miedo a volar”). En definitiva, nos valemos de un equilibrio entre lo racional y lo emocional para decidir de manera correcta, proceso éste que se ha ido conformando gracias a nuestra experiencia vital.