Amanda Flores y Pedro Cobos
Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA), Universidad de Málaga, España

(cc) Philippe Ramakers.
A pesar de que a los psicólogos clínicos se les instruye en el uso de manuales diagnósticos como el DSM, evitando así la implicación de sus propias creencias causales, las decisiones diagnósticas se ven contaminadas por tales creencias. Sin embargo, es muy poco lo que sabemos sobre la naturaleza específica de los procesos de razonamiento responsables de ese sesgo causal. A partir de dos estudios encontramos resultados que sugieren que estas creencias causales operan de forma rápida, casi inadvertida y no deliberada, llegando a contaminar la toma de decisiones en el diagnóstico de trastornos mentales.



Según los defensores de las frecuencias naturales, el cerebro humano se ha especializado a lo largo de la evolución en procesar datos en este formato. Eso, y la menor complejidad de las frecuencias, subyace a nuestras dificultades al usar probabilidades. Estudios recientes contradicen las conclusiones frecuentistas apuntando a la representación de la información y su complejidad como motor de las diferencias.
De Groot estuvo interesado por la actividad intelectual que tiene lugar cuando jugamos al ajedrez. Sus estudios le condujeron a diversas conclusiones, una de las cuales es que los momentos más importantes en el pensamiento y que inclinan a un movimiento o a otro son los primeros instantes tras observar una nueva configuración del tablero. Una teoría relativamente reciente, la teoría dual del razonamiento, parece apoyar esta tesis y puede dirigir el estudio del funcionamiento del cerebro de los grandes maestros de ajedrez.