Antonio Benítez-Burraco
Dept. de Filología Española y Sus Didácticas, Universidad de Huelva, España
Las evidencias de carácter biológico sugieren que, si bien la facultad del lenguaje puede considerarse, en lo sustancial, una capacidad cognitiva funcionalmente independiente, no lo sería por completo en términos genéticos/moleculares, neuronales o evolutivos.

Las consonantes y la vocales parecen tener funciones diferentes. Mientras las consonantes están más directamente implicadas en el procesamiento léxico, las vocales tienden a marcar rasgos sintácticos. Estudios recientes con lenguajes artificiales confirman esta hipótesis. Los resultados muestran que las palabras se reconocen más fácilmente sobre las consonantes, mientras que se extraen y generalizan reglas más fácilmente sobre las vocales.
Nuevos datos confirman la importancia del papel que juega el lenguaje en el desarrollo de la comprensión de los deseos, las emociones y las creencias de los otros y de uno mismo. Estas evidencias nos conducen hacia la hipótesis de que el lenguaje es un factor determinante en el desarrollo de la cognición social.
El deterioro de la capacidad de los enfermos de Parkinson para nombrar dibujos de acciones indica que las estructuras neuronales encargadas de controlar el movimiento juegan un papel crucial en el mantenimiento del significado de los verbos de movimiento y, por tanto, que procesos cognitivos como el lenguaje dependen de cómo funciona nuestro cerebro en su relación con el entorno.
Hay palabras que vienen más rápido a la mente de los hablantes cuando se les pregunta por un determinado tema. Existen factores cognitivos que predicen esta rapidez y que nos ayudan a entender cómo funcionan los procesos de recuperación y selección del léxico.