Carlos J. Gómez-Ariza
Dpto. de Psicología, Universidad de Jaén, España
La investigación sobre la memoria ha demostrado que conocer más hechos sobre algo conlleva un incremento en el tiempo de reconocimiento de información al respecto (el efecto abanico). Aunque explicable por teorías de amplio espectro sobre la cognición humana, este efecto de interferencia plantea una paradoja: ¿cómo es posible entonces que un experto en un tema no sucumba ante los efectos de la interferencia durante la recuperación? La respuesta parece estar relacionada con la capacidad para integrar la información en estructuras complejas de información.

Las consonantes y la vocales parecen tener funciones diferentes. Mientras las consonantes están más directamente implicadas en el procesamiento léxico, las vocales tienden a marcar rasgos sintácticos. Estudios recientes con lenguajes artificiales confirman esta hipótesis. Los resultados muestran que las palabras se reconocen más fácilmente sobre las consonantes, mientras que se extraen y generalizan reglas más fácilmente sobre las vocales.
Nuevos datos confirman la importancia del papel que juega el lenguaje en el desarrollo de la comprensión de los deseos, las emociones y las creencias de los otros y de uno mismo. Estas evidencias nos conducen hacia la hipótesis de que el lenguaje es un factor determinante en el desarrollo de la cognición social.
El deterioro de la capacidad de los enfermos de Parkinson para nombrar dibujos de acciones indica que las estructuras neuronales encargadas de controlar el movimiento juegan un papel crucial en el mantenimiento del significado de los verbos de movimiento y, por tanto, que procesos cognitivos como el lenguaje dependen de cómo funciona nuestro cerebro en su relación con el entorno.
El significado de una palabra nueva puede adquirirse extrayéndolo de un contexto lingüístico, tanto durante la lectura como durante una conversación. Aún no sabemos cómo nuestro cerebro lleva a cabo este proceso de extracción y posterior aprendizaje del significado de nuevas palabras. En esta investigación hemos simulado el aprendizaje de palabras nuevas concretas y abstractas a partir de información contextual verbal, con el fin de caracterizar las regiones cerebrales implicadas durante el curso de este proceso.