Karlos Luna (a) y Beatriz Martín-Luengo (b)
(a) Escola de Psicologia, Universidade do Minho, Portugal
(b) Facultad de Psicología, Universidad del País Vasco, España
Distinguir cuándo una persona miente o dice la verdad es muy difícil. Investigaciones recientes sugieren que crear y mantener una mentira supone un considerable esfuerzo cognitivo, y que ese esfuerzo puede ser observable, ayudando a detectar las mentiras. Cuando se aumenta la carga cognitiva de los participantes mediante la simple instrucción de mirar a los ojos del entrevistador, los interlocutores pueden cazar al mentiroso por encima del nivel de azar.

Las consonantes y la vocales parecen tener funciones diferentes. Mientras las consonantes están más directamente implicadas en el procesamiento léxico, las vocales tienden a marcar rasgos sintácticos. Estudios recientes con lenguajes artificiales confirman esta hipótesis. Los resultados muestran que las palabras se reconocen más fácilmente sobre las consonantes, mientras que se extraen y generalizan reglas más fácilmente sobre las vocales.
El contenido emocional de las palabras afecta a los procesos relacionados con su comprensión. Sin embargo, se desconoce la posible influencia que los aspectos emocionales pueden ejercer sobre la producción de las palabras. En este estudio se investigaron los correlatos electrofisiológicos mediante el uso de una tarea de identificación de letras en los nombres correspondientes a imágenes positivas, negativas y neutras. Los resultados sugieren que la información emocional captura la atención y afecta a la producción de lenguaje durante las etapas relacionadas con el acceso al concepto y a la información fonológica.
La preocupación crónica se ha considerado un estado de ansiedad anticipatoria o miedo contextual distinto del miedo específico o miedo fóbico. El presente estudio intenta confirmar esta distinción examinando la preocupación crónica mediante dos paradigmas experimentales basados en la modulación de reflejos defensivos: uno de miedo contextual (la respuesta cardiaca de defensa) y otro de miedo específico (el reflejo de sobresalto). Los resultados apoyan la interpretación de la preocupación crónica como un estado de miedo contextual acompañado de pobre regulación del sistema nervioso autónomo.
¿En qué momento encuentra el cerebro las palabras que queremos producir en el habla? Recientemente hemos investigado esta pregunta midiendo la respuesta eléctrica del cerebro a diferentes variables psicolingüísticas. El acceso inicial a las palabras se produce en unos 200 ms y este proceso tarda unos 180 ms en concluir.