Ladislao Salmerón
Dept. de Psicología Evolutiva y de la Educación, Universitat de València, España
Los exámenes se consideran como una mera evaluación del conocimiento del estudiante, y hasta el momento no se habían planteado seriamente como estrategia de aprendizaje. No en vano, los modelos tradicionales de la memoria humana consideran que los procesos de codificación son los máximos responsables del registro de información en memoria. Los procesos de recuperación, que se activan durante la realización de un examen, no deberían afectar a la información recuperada. Investigaciones recientes contradicen esta visión, y aportan nueva evidencia de cómo funciona nuestra memoria: realizar un examen sobre algo aprendido mejora nuestro aprendizaje de ese tema.

Para profundizar en el conocimiento del aprendizaje como proceso psicológico es necesario esclarecer cuáles son sus contenidos. En este sentido, durante parte del siglo pasado numerosas investigaciones se han dedicado a determinar qué asociaciones están implicadas tanto en el aprendizaje pavloviano como instrumental en animales no humanos, siendo más escasos los estudios centrados en el ser humano. De esta forma, presentamos a continuación evidencia acerca de las asociaciones que pueden establecerse entre los elementos implicados en una situación de aprendizaje instrumental en seres humanos, a saber, el estímulo, la respuesta a ese estímulo y la consecuencia de dicha respuesta.
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) afecta a entre un 5% y un 10% de la población en desarrollo. Hiperactividad, impulsividad e inatención son los síntomas comportamentales que mejor caracterizan a este trastorno. A pesar de la extensa investigación clínica en relación al mismo, el déficit subyacente sigue aún generando bastante controversia. Por ello, estudiar las redes atencionales en relación a la caracterización sintomática del TDAH puede ayudar a tener una visión más clara del trastorno y con ello generar mejoras en su tratamiento.
Un equipo de neurocientíficos ha desarrollado una interfaz cerebro-ordenador basada en un teléfono móvil. Las personas con movilidad reducida podrían beneficiarse de este innovador sistema en un futuro próximo. En el experimento que aparece en la fotografía de portada, el participante utiliza únicamente su pensamiento para marcar un número de teléfono. Ciencia Cognitiva ha entrevistado al Dr. Yijun Wang, ingeniero biomédico de la Universidad de California en San Diego, que trabaja en este proyecto.
Un reciente estudio de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Tübingen (Ruiz Fernández, Rahona, Hervás, Vázquez y Ulrich, en prensa) ha encontrado que la magnitud de un número puede influir en la dirección de la mirada hacia las imágenes que siguen a ese número. El procedimiento (tarea de libre elección) y el material usado (rostros humanos) sugieren que, en circunstancias más cercanas a la realidad, la magnitud de un número al que se ha atendido puede tener una influencia observable en los patrones de exploración visual del individuo.