Alfredo Martínez Sánchez
School of Philosophy, Psychology and Language Sciences, Universidad de Edimburgo, UK, y Dept. De Filosofía, Universidad de Málaga, España.

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La tesis de la mente extendida (TME) propone que, en ocasiones, la mente se extiende más allá del cerebro y de la piel. Uno de sus principales argumentos apela al “principio de paridad”, que implica la equivalencia funcional entre los recursos internos (fundamentalmente cerebrales) y ciertos recursos externos empleados para llevar a cabo una determinada tarea cognitiva. Esta equivalencia tiende a ignorar las diferencias entre los recursos internos y los externos. Nuevas orientaciones de la TME pretenden reconocer la relevancia, en términos cognitivos, de algunas de estas diferencias y proporcionar argumentos alternativos que no apelen al principio de paridad.


La ‘tesis de la mente extendida’ (TME) sostiene que ciertos procesos cognitivos deben entenderse como situados, corporizados y orientados hacia el logro de objetivos concretos. Estos procesos se suelen desarrollar en situaciones de la vida real en interacción con el ambiente material y social. En estas situaciones, TME propone que el cerebro, el cuerpo y el mundo se llegan a coordinar de cierta manera que hacen que la mente literalmente se extienda hacia el mundo exterior.