Ezequiel Morsella (a,b) y Carlos Montemayor (c)
(a) Departamento de Psicología, San Francisco State University, Estados Unidos
(b) Departamento de Neurología, University of California, San Francisco, Estados Unidos
(c) Departamento de Filosofía, San Francisco State University, Estados Unidos
Los estados fenoménicos permiten la integración de información diversa. Una limitación de esta idea de consenso integrativo es que no especifica qué clase de conflictos requieren de estados fenoménicos para la integración informativa. La Teoría de la Integración Supramodular propone que los estados fenoménicos solamente son necesarios para integrar los conflictos de inclinaciones del sistema músculo-esquelético hacia acciones dirigidas a metas.

La práctica de ejercicio físico mejora la salud cardiovascular y respiratoria. Sin embargo, el efecto del ejercicio físico sobre el rendimiento cognitivo es menos conocido. Revisamos aquí brevemente el estado de la investigación actual en el ámbito de la relación entre ejercicio físico y rendimiento cognitivo.
Nuestra habilidad para anticipar y prepararnos para reaccionar rápidamente a los estímulos depende de la corteza frontal. Los pacientes con daño en esta parte del cerebro muestran un déficit en los aspectos voluntarios de la preparación temporal. Afortunadamente, estos pacientes mantienen intactas las habilidades de preparación temporal de carácter más automático, lo cual abre nuevas posibilidades a nivel terapéutico.
La atención visual encubierta aumenta la percepción de estímulos en el campo periférico de visión. En personas jóvenes y de edad avanzada los tiempos de respuesta a estímulos se reducen cuando éstos son atendidos de manera encubierta. En pacientes con retinosis pigmentaria, la atención encubierta aumenta el número de estímulos detectados, lo que abre una nueva vía de rehabilitación visual.
Los cerebros masculino y femenino difieren en su experiencia musical estética: en las mujeres participa una red más amplia en las emociones musicales. La emoción agradable enlaza todo el hemisferio izquierdo y la desagradable los dos lóbulos frontales. En los hombres, en cambio, participan solamente las regiones anteriores y posteriores para la emoción agradable, y el lóbulo frontal derecho en la desagradable. Esto puede estar relacionado con la tendencia femenina a unificar la lógica y la emoción en una misma experiencia.