Ángel Correa Torres
Dept. de Psicología Experimental, Universidad de Granada, España

(cc) Ángel Correa Ortega.
Para dar respuesta de una forma amena y sencilla a esta apasionante cuestión, en este artículo se describen experimentos y situaciones cotidianas que ilustran el papel de nuestros procesos mentales de memoria, atención y emoción en la difícil tarea de estimar la duración de los eventos que experimentamos en nuestra vida diaria.




Numerosas investigaciones han revelado que para resolver operaciones aritméticas podemos utilizar dos estrategias: la recuperación directa del resultado en memoria o el uso de procedimientos. La selección de la estrategia está relacionada con la magnitud de los operandos y el nivel de habilidad aritmética. En un estudio reciente hemos examinado la actividad eléctrica cerebral de individuos con habilidad alta y baja mientras verificaban sumas de diferente tamaño. Las diferencias encontradas en el patrón de actividad cerebral según la magnitud del problema y la habilidad aritmética revelan la utilidad de esta medida como indicador válido del uso diferencial de estrategias de cálculo.