{"id":89,"date":"2010-03-25T17:59:48","date_gmt":"2010-03-25T15:59:48","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=89"},"modified":"2010-03-25T18:02:32","modified_gmt":"2010-03-25T16:02:32","slug":"%c2%a1los-neandertales-tambien-eran-modernos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=89","title":{"rendered":"\u00a1Los neandertales tambi\u00e9n eran modernos!"},"content":{"rendered":"<p>Josefina Zapata<br \/>\n\u00c1rea de Antropolog\u00eda F\u00edsica, Facultad de Biolog\u00eda, Universidad de Murcia, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2010-2-FrantisekKupka1909.jpg\" height=\"200\" width=\"300\" align=\"left\" \/><em>Conchas marinas perforadas e impregnadas de pigmento procedentes de dos yacimientos murcianos del Paleol\u00edtico medio, datadas 10.000 a\u00f1os antes de que el hombre moderno llegase a Europa, muestran con claridad que los neandertales mostraban un comportamiento simb\u00f3licamente organizado similar al del hombre moderno.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2010-2.pdf\" title=\"versi\u00f3n en pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Parece que, una vez m\u00e1s, Einstein acertaba cuando opinaba que es m\u00e1s f\u00e1cil desintegrar un \u00e1tomo que superar un prejuicio, porque para el caso de los neandertales en ello seguimos. Hace m\u00e1s de siglo y medio que se descubrieron los primeros restos de neandertales y desde su inicio, por err\u00f3neas descripciones morfol\u00f3gicas, fueron \u00abdisfrazados\u00bb como unos seres rudos con limitada capacidad cognitiva, por supuesto muy alejada de la del hombre moderno. \tPero, \u00bfqu\u00e9 nos dicen los hallazgos arqueol\u00f3gicos sobre su capacidad cognitiva? \u00bfEstaba el neandertal tan capacitado como el humano moderno para tener un pensamiento y un comportamiento simb\u00f3lico similares?<\/p>\n<p>Hace ya casi dos d\u00e9cadas que se debate sobre la autor\u00eda de los adornos del Chatelperroniense (cultura del Paleol\u00edtico superior), que en su mayor parte son colgantes de hueso y diente, y que corresponde, sin lugar a dudas, a los neandertales (d&#8217;Errico et al., 1998; Zilh\u00e3o, 2007). Pero el hecho de que esta cultura presente una cronolog\u00eda relativamente tard\u00eda (entre 45.000 y 40.000 a\u00f1os) ha dado lugar a una gran pol\u00e9mica entre algunos sectores de la comunidad cient\u00edfica, ya que esta fecha se solapa con la llegada del hombre moderno a Europa hace aproximadamente 42.000 a\u00f1os. Por ello, los neandertales han sido tildados de meros imitadores sin entendimiento, o incluso de utilizar piezas de adorno halladas en yacimientos abandonados por los humanos modernos (Mellars, 1999).<\/p>\n<p>Por suerte,  las conchas marinas halladas en la Cueva de los Aviones (Cartagena) y Cueva Ant\u00f3n (Mula), de una antig\u00fcedad de 50.000 a\u00f1os, arrojan luz sobre este panorama. Estas conchas, de las especies <em>Acanthocardia tuberculata<\/em>, <em>Glycymeris insubrica<\/em>, <em>Spondylus gaederopus<\/em> (C. Aviones) y <em>Pecten maximus<\/em> (C. Ant\u00f3n) han sido objeto de un amplio estudio multidisciplinar e internacional (Zilh\u00e3o et al., 2010). En \u00e9l se demuestra que los neandertales recogieron y seleccionaron de la costa conchas de animales muertos perforadas de forma natural. Estas conchas, pintadas de rojo o naranja, fueron trasladadas de la costa a los yacimientos, que en el caso del <em>Pecten maximus<\/em> es una distancia de 60 kms. Se sabe que en los casos de <em>Acanthocardia tuberculata<\/em> (sin pigmento) y <em>Glycymeris insubrica<\/em> (Figura 1) se trataba de ejemplares muertos con perforaci\u00f3n natural porque presentan un modelo de erosi\u00f3n similar al hallado en la colecci\u00f3n de referencia que hemos organizado. Esta colecci\u00f3n tambi\u00e9n ayud\u00f3 a entender que la selecci\u00f3n estuvo condicionada m\u00e1s por el tama\u00f1o de la perforaci\u00f3n, para insertar la cuerda, que por el brillo o color de la concha, ya que \u00e9ste pod\u00eda ser renovado mediante pigmentos. Es probable que la perforaci\u00f3n del <em>Pecten<\/em> tambi\u00e9n haya sido producida antes de su recogida, porque los numerosos agujeros de esponjas marinas en el per\u00edmetro de la perforaci\u00f3n indican que la concha fue objeto de una bioerosi\u00f3n avanzada en los fondos marinos, antes de ser arrojada por el mar a la playa donde fue recogida (Figura 2).<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2010-2-f1.jpg\" alt=\"Figura 1\" height=\"236\" width=\"500\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><em>Figura 1.- Conchas perforadas de Cueva de los Aviones: 1) Acanthocardia tuberculata, 2-3) Glycymeris insubrica.\u00a0<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2010-2-f2.jpg\" alt=\"Figura 2\" height=\"451\" width=\"300\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><em>Figura 2.- Media valva superior perforada de Pecten maximus de Cueva Ant\u00f3n. Arriba: (izq.) Cara interna de color rojo natural; (der.) cara externa de color blanco pintada con un pigmento de color naranja elaborado con goetita y hematites. Abajo: Im\u00e1genes de detalle de la perforaci\u00f3n, obtenidas con lupa binocular, observ\u00e1ndose la pigmentaci\u00f3n y los agujeros producidos por esponjas. \u00a0<\/em><\/p>\n<p>Los pigmentos analizados en las conchas se corresponden con minerales de \u00f3xido de hierro: part\u00edculas rojas de hematites (en el umbo de un <em>Glycymeris insubrica<\/em>), una mezcla de  hematites (rojo) y goetita (amarillo) (en la cara externa de la valva superior y plana del <em>Pecten maximus<\/em>) y una masa pigmentosa (en el interior de una valva no perforada de <em>Spondylus gaederopus<\/em>, Figura 3), mezcla de lepidocrocita (rojo) con trozos f\u00ednamente molidos de hematites y pirita (cuya superficie reflectante tendr\u00eda un efecto semejante al de la purpurina actual). Adem\u00e1s, los an\u00e1lisis de unas acumulaciones de polvo amarillo, hallados en la Cueva de los Aviones, posiblemente el contenido de una bolsa de piel o de cualquier otro material perecedero, revelaron natrojarosita de gran pureza, cuyo uso hasta ahora conocido (en el Antiguo Egipto) es en aplicaciones cosm\u00e9ticas o, en la estatuaria funeraria, para pintar la piel femenina.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2010-2-f3.jpg\" alt=\"Figura 3\" height=\"167\" width=\"500\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><em>Figura 3.- Concha de Spondylus gaederopus de la Cueva de los Aviones (originalmente entera, rota en excavaci\u00f3n) mostrando la localizaci\u00f3n, en el recuadro, del residuo de pigmento, y detalle de la mancha de pigmento (dcha.).\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Si interpretamos estas conchas perforadas y\/o con pigmento con los mismos criterios que se utilizan para el Paleol\u00edtico medio de \u00c1frica y Pr\u00f3ximo Oriente (d&#8217;Errico et al., 2009; Bar-Yosef et al., 2009), el Middle Stone Age (MSA) sudafricano (d&#8217;Errico et al., 2005) o el Paleol\u00edtico superior de Espa\u00f1a (Soler, 1990), hasta llegar al Neol\u00edtico, tenemos que considerar a estas conchas perforadas como objetos de adorno personal, utilizadas como colgantes. El caso del <em>Spondylus gaederopus<\/em> es distinto ya que, al no presentar perforaci\u00f3n, se tratar\u00eda de un contenedor para la preparaci\u00f3n o almacenamiento de un material cuyo uso, debido al reducido volumen, rareza, y aspecto del contenedor, y a la complejidad y composici\u00f3n de la receta, descartamos que tenga alguna funci\u00f3n tecnol\u00f3gica (por ejemplo, como pegamento de enmangar, utilizaci\u00f3n que tambi\u00e9n pueden tener los \u00f3xidos de hierro). Dada su asociaci\u00f3n con la natrojarosita, pensamos que pueda haber tenido una funci\u00f3n cosm\u00e9tica. La elecci\u00f3n de esta concha podr\u00eda deberse a su car\u00e1cter simb\u00f3lico-ritual, como ha ocurrido en otros contextos arqueol\u00f3gicos, desde el Neol\u00edtico europeo hasta la Am\u00e9rica precolombina, por razones relacionadas con su gran vistosidad: color rojo carmes\u00ed y violeta y morfolog\u00eda exuberante y muy llamativa.<\/p>\n<p>La importancia de estos hallazgos reside en tres hechos: 1) se trata de los ornamentos en conchas m\u00e1s antiguos pertenecientes a los neandertales; 2) el uso de estos adornos por los neandertales les confiere la misma capacidad de comportamiento simb\u00f3licamente organizado que hasta el momento s\u00f3lo se hab\u00eda atribuido al hombre moderno; y, 3) contribuyen a respaldar la autor\u00eda de los neandertales en los objetos de adorno chatelperronienses. El material estudiado data de 10.000 a\u00f1os antes de que los humanos modernos llegaran a Europa, lo que no da lugar a interpretaciones de tipo imitaci\u00f3n o aculturaci\u00f3n como las que han llegado a proponerse para los adornos del Chatelperroniense.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Bar-Yosef, D. E., Vandermeersch, B. y Bar-Yosef, O. (2009). Shells and ochre in Middle Paleolithic Qafzeh Cave, Israel: indications for modern behavior. <em>Journal of the Human Evolution<\/em>, 56, 307-314.<\/p>\n<p>d&#8217;Errico, F., Zilh\u00e3o, J., Baffier, D., Julien, M. y Pelegrin, J. (1998). Neanderthal Acculturation in Western Europe? A Critical Review of the Evidence and Its Interpretation. <em>Current Anthropology<\/em>, 39, Supplement, S1-S44.<\/p>\n<p>d&#8217;Errico, F., Henshilwood, C., Vanhaeren, M. y van Niekerk, K. (2005). Nassarius kraussianus shell beads from Blombos Cave: Evidence for symbolic behaviour in the Middle Stone Age. <em>Journal of the Human Evolution<\/em>, 48, 3-24.<\/p>\n<p>d&#8217;Errico, F., et al., (2009). Additional evidence on the use of personal ornaments in the Middle Paleolithic of North Africa. <em>Proceedings of the National Academy of Sciences USA<\/em>, 106, 16051-16056.<\/p>\n<p>Mellars, P. A. (1999). The Neanderthal Problem Continued. <em>Current Anthropology<\/em>, 40, 341-350.<\/p>\n<p>Soler, B. (1990). Estudio de los elementos ornamentales de la Cova del Parpall\u00f3. <em>Sagvntvm<\/em>, 23, 39-59.<\/p>\n<p>Zilh\u00e3o, J. (2007). The emergence of ornaments and art: An archaeological perspective on the origins of behavioural \u00abmodernity\u00bb. <em>Journal of Archaeological Research<\/em>, 15, 1-54.<\/p>\n<p>Zilh\u00e3o, J., Angelucci, D. E., Badal-Garc\u00eda, E., d&#8217;Errico, F., Daniel, F., Dayet, L., Douka, K., Higham, T. F. G., Mart\u00ednez-S\u00e1nchez, M. J., Montes-Bern\u00e1rdez, R., Murcia-Mascar\u00f3s, S., P\u00e9rez-Sirvent, C., Rold\u00e1n-Garc\u00eda, C., Vanhaeren, M., Villaverde, V., Wood, R., y Zapata J. (2010). Symbolic Use of Marine Shells and Mineral Pigments by Iberian Neandertals. <em>Proceedings of the National Academy of Sciences USA<\/em>, 107, 1023-1028.<\/p>\n<p align=\"center\">Manuscrito recibido el 16 de febrero de 2010.<br \/>\nAceptado el 24 de febrero de 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Josefina Zapata \u00c1rea de Antropolog\u00eda F\u00edsica, Facultad de Biolog\u00eda, Universidad de Murcia, Espa\u00f1a Conchas marinas perforadas e impregnadas de pigmento <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=89\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,8,251],"tags":[252,255,254,253],"class_list":["post-89","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-antropologia","category-arqueologia","tag-conducta-moderna","tag-neandertales","tag-objetos-de-adorno","tag-simbolismo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/89","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=89"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/89\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=89"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=89"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=89"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}