{"id":78,"date":"2009-10-26T01:24:39","date_gmt":"2009-10-25T23:24:39","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=78"},"modified":"2009-10-26T01:24:39","modified_gmt":"2009-10-25T23:24:39","slug":"atender-con-ansiedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=78","title":{"rendered":"Atender con ansiedad"},"content":{"rendered":"<p>Antonia Pilar Pacheco Unguetti, Alberto Acosta y Juan Lupi\u00e1\u00f1ez<br \/>\nDepartamento de Psicolog\u00eda Experimental y Fisiolog\u00eda del Comportamiento, Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-24-a-cc-movimente.jpg\" alt=\"(cc) movimente\" vspace=\"10\" width=\"300\" align=\"left\" height=\"235\" hspace=\"10\" \/><em>Tener una personalidad ansiosa o estar ansioso en una determinada situaci\u00f3n hace que atendamos de modo diferente a lo que acontece. Investigaciones recientes est\u00e1n descubriendo las relaciones espec\u00edficas de la ansiedad-rasgo y de la ansiedad-estado con diferentes procesos atencionales. La intervenci\u00f3n terap\u00e9utica para aliviar los trastornos de ansiedad, tan frecuentes en nuestra \u00e9poca, se va a beneficiar de este conocimiento.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-24.pdf\" title=\"versi\u00f3n en pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>La ansiedad se ha convertido en uno de los des\u00f3rdenes con mayor prevalencia en nuestra poblaci\u00f3n y, quiz\u00e1, \u00e9sta es la causa de las connotaciones negativas que asociamos autom\u00e1ticamente a este t\u00e9rmino. Sin embargo, s\u00f3lo en circunstancias particulares la ansiedad llega a ser un problema cl\u00ednico. Habitualmente, este estado afectivo nos ayuda a responder r\u00e1pida y eficazmente ante un (potencial) peligro.<\/p>\n<p>Es importante distinguir dos tipos de ansiedad. La ansiedad-rasgo se corresponde con una caracter\u00edstica de personalidad que se\u00f1ala cierta propensi\u00f3n a la inquietud y el desasosiego persistente. La ansiedad-estado es una reacci\u00f3n emocional suscitada puntualmente como respuesta a una situaci\u00f3n o contexto estresante y, por tanto, tiene una naturaleza m\u00e1s inmediata y menos duradera.<\/p>\n<p>Sin embargo,  en la literatura  se ha obviado durante d\u00e9cadas la diferenciaci\u00f3n rasgo\/estado o se ha asumido su equivalencia. De hecho, se ha argumentado que ambos tipos de ansiedad se caracterizan por facilitar el procesamiento de informaci\u00f3n negativa, en comparaci\u00f3n con la neutra o positiva. Afortunadamente, investigaciones recientes est\u00e1n permitiendo conocer mejor sus diferentes naturalezas y sustratos neurales.<\/p>\n<p>Bishop y colaboradores (2007), empleando resonancia magn\u00e9tica funcional, t\u00e9cnica que muestra las regiones cerebrales activas en una tarea determinada, han diferenciado la movilizaci\u00f3n neuronal asociada a la ansiedad-rasgo y a la ansiedad-estado. Sus participantes deb\u00edan realizar una tarea de b\u00fasqueda de letras presentadas sobre un fondo en el que aparec\u00edan rostros con expresi\u00f3n emocional negativa o neutra. Los resultados indicaron que, cuando los rostros expresaban miedo, los individuos con alta ansiedad rasgo ten\u00edan una actividad prefrontal reducida (\u00e1reas vinculadas al control cognitivo) y que los individuos a los que se indujo \u00abin situ\u00bb una alta ansiedad estado mostraron un incremento en la respuesta de la am\u00edgdala y el surco temporal superior (\u00e1reas asociadas con la evaluaci\u00f3n de la valencia emocional). Los mismos resultados en participantes con alta ansiedad rasgo se han obtenido sin necesidad de usar est\u00edmulos emocionales (Bishop, 2009), lo que sugiere que lo importante es la ansiedad sentida, y no el est\u00edmulo.<\/p>\n<p>En nuestros trabajos hemos tomado una aproximaci\u00f3n complementaria: en lugar de mirar al cerebro, evaluamos si los subtipos de ansiedad afectan de forma diferente a diferentes funciones atencionales. Para ello, tomamos como referencia el modelo de Posner y Petersen (1990) en el que se considera la atenci\u00f3n como un sistema complejo compuesto por tres redes de \u00e1reas neurales funcional y estructuralmente diferenciadas: la red de alerta, la de orientaci\u00f3n y la de control cognitivo. Para ello, administramos una tarea atencional desarrollada por Callejas, Lupi\u00e1\u00f1ez y Tudela (2004; la tarea ANTI) a participantes con altos versus bajos niveles de ansiedad rasgo y a aqu\u00e9llos a quienes se les indujo previamente ansiedad versus un estado positivo (Pacheco-Unguetti, Acosta, Callejas y Lupi\u00e1\u00f1ez, en prensa). El procedimiento no inclu\u00eda est\u00edmulos de naturaleza afectiva (v\u00e9ase la Figura 1).<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-24-b.png\" alt=\"Figura 1\" width=\"500\" height=\"342\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><em>Figura 1.- Secuencia de acontecimientos en cada ensayo de la tarea ANTI. Primero aparec\u00eda en el centro de la pantalla  un punto de fijaci\u00f3n de duraci\u00f3n variable, seguido en la mitad de los ensayos por un sonido. Despu\u00e9s de 400 milisegundos (ms.) aparec\u00eda un asterisco como se\u00f1al de orientaci\u00f3n, en el mismo lugar o el contrario al que posteriormente aparecer\u00eda el est\u00edmulo objetivo. Despu\u00e9s de 50 ms. aparec\u00eda una fila con cinco flechas, apuntando todas en la misma direcci\u00f3n o una fila en la que las flechas laterales apuntaban en direcci\u00f3n opuesta a la flecha central. La tarea de los participantes era responder atendiendo s\u00f3lo a la direcci\u00f3n de la flecha central. La diferencia en el tiempo de reacci\u00f3n (TR) en los ensayos con sonido y sin sonido se considera un \u00edndice del funcionamiento de la red de alerta (que afecta al nivel de preparaci\u00f3n  para detectar y procesar est\u00edmulos). La diferencia entre las ocasiones en que las flechas aparecen en el mismo lugar que la se\u00f1al de orientaci\u00f3n y el caso contrario se considera una medida de la red de orientaci\u00f3n (que subyace a la capacidad para seleccionar y dirigirse hacia la informaci\u00f3n relevante de entre toda la disponible). Por \u00faltimo, la diferencia entre los casos en que las flechas distractoras apuntan en la misma direcci\u00f3n que la flecha central versus la opuesta proporciona un \u00edndice del funcionamiento de la red de control cognitivo (que media la capacidad de resoluci\u00f3n del conflicto y de prescindir de la informaci\u00f3n irrelevante para la tarea).\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Los resultados mostraron una doble disociaci\u00f3n en cuanto al funcionamiento de las redes atencionales (v\u00e9ase la Figura 2). Los participantes con alta ansiedad rasgo ten\u00edan un d\u00e9ficit en el funcionamiento de la red de control cognitivo, encargada de la resoluci\u00f3n de conflictos y el control voluntario de la acci\u00f3n. Estas funciones est\u00e1n relacionadas con el c\u00f3rtex prefrontal, la zona en la que Bishop y cols. observaron un bajo funcionamiento en estas personas. Este d\u00e9ficit concreto ha sido posteriormente replicado en un estudio similar usando est\u00edmulos con valor emocional (Pacheco-Unguetti, Lupi\u00e1\u00f1ez y Acosta, 2009). En cambio, nuestros participantes con alta ansiedad estado presentaron unos \u00edndices superiores de alerta y orientaci\u00f3n, redes atencionales m\u00e1s influidas por los procesos de an\u00e1lisis del est\u00edmulo. De nuevo, esto cuadra con que las \u00e1reas que el grupo de Bishop encontr\u00f3 activadas durante la ansiedad estado se relacionan con la valoraci\u00f3n emocional de los est\u00edmulos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-24-c.png\" alt=\"Figura 2\" width=\"500\" height=\"195\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><em> Figura 2.- \u00cdndices de TR (en ms.) del desempe\u00f1o de las redes de control, alerta y orientaci\u00f3n en funci\u00f3n del nivel de ansiedad rasgo y estado de los participantes. Las barras representan el error est\u00e1ndar de la media. Los resultados muestran una mayor interferencia (lo que implica un menor control cognitivo) en el grupo de alta ansiedad rasgo respecto al de baja, en tanto que los grupos de ansiedad estado no difieren entre s\u00ed. En relaci\u00f3n al \u00edndice de alerta, las diferencias se dan entre alta y baja ansiedad estado (el grupo de alta ansiedad estado mostr\u00f3 una mayor alerta ante la presentaci\u00f3n del sonido), no siendo significativas las diferencias entre los grupos de ansiedad rasgo. Por \u00faltimo, el funcionamiento de la red de orientaci\u00f3n s\u00f3lo difiere entre los grupos de ansiedad estado, observ\u00e1ndose una mayor orientaci\u00f3n en el grupo de ansiedad estado alta que en el de baja. <\/em><\/p>\n<p>Nuestros esfuerzos actuales se dirigen a aplicar estos m\u00e9todos para entender los trastornos cl\u00ednicos de la ansiedad. En un experimento reciente, a\u00fan no publicado, hemos administrado la tarea ANTI, de nuevo sin incluir est\u00edmulos afectivos, a pacientes en fase inicial de tratamiento por problemas de ansiedad. Su ejecuci\u00f3n  comparte caracter\u00edsticas tanto con las observadas en individuos con alta ansiedad rasgo como estado (Figura 3). En comparaci\u00f3n con participantes controles, los pacientes presentaban un d\u00e9ficit en el control cognitivo similar al encontrado en ansiedad rasgo alta. Adem\u00e1s, ten\u00edan un mayor \u00edndice de orientaci\u00f3n, como en ansiedad estado alta, relacionado espec\u00edficamente con una dificultad en dejar de atender a lugares irrelevantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-24-d.png\" alt=\"Figura 3\" width=\"500\" height=\"202\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><em> Figura 3.- \u00cdndices de TR (en ms.) del desempe\u00f1o de las redes de control, alerta y orientaci\u00f3n, en pacientes con des\u00f3rdenes de ansiedad y en participantes controles. Los \u00edndices de control (interferencia) y orientaci\u00f3n son significativamente superiores en los pacientes que en el grupo control. El \u00edndice de alerta no difiere significativamente entre los grupos.<\/em><\/p>\n<p>Estos resultados aportan las primeras evidencias de diferenciaci\u00f3n en el modo en que la ansiedad rasgo y estado modulan los procesos atencionales. Adem\u00e1s, ponen de manifiesto que esa modulaci\u00f3n no requiere procesamiento de informaci\u00f3n afectiva. Esta disociaci\u00f3n puede ser interesante de cara a desarrollar terapias espec\u00edficas que permitan a los pacientes con problemas de ansiedad desarrollar una mayor capacidad para controlar su comportamiento. Se tratar\u00eda de fortalecer en ellos unos mecanismos eficaces y adaptados a las demandas de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Bishop, S.J. (2009). Trait anxiety and impoverished prefrontal control of attention. <em>Nature Neuroscience<\/em>, 12, 92-98.<\/p>\n<p>Bishop, S.J., Jenkins, R., y Lawrence, A.D. (2007). Neural processing of fearful faces: Effects of anxiety are gated by perceptual capacity limitations. <em>Cerebral Cortex<\/em>, 17, 1595-1603.<\/p>\n<p>Callejas, A., Lupi\u00e1\u00f1ez, J., y Tudela, P. (2004). The three attentional networks: On their independence and interactions. <em>Brain and Cognition<\/em>, 54(3), 225-227.<\/p>\n<p>Pacheco-Unguetti, A. P., Acosta, A., Callejas, A., y Lupi\u00e1\u00f1ez, J. (en prensa). Attention and anxiety: Different attentional functioning under state and trait anxiety. <em>Psychological Science<\/em>.<\/p>\n<p>Pacheco-Unguetti, A. P., Lupi\u00e1\u00f1ez, J., y Acosta, A. (2009). Atenci\u00f3n y ansiedad: relaciones de la alerta y el control con la ansiedad rasgo. <em>Psicol\u00f3gica<\/em>, 30, 1-25.<\/p>\n<p>Posner, M. I., y Petersen, S. E. (1990). The attention system of the human brain. <em>Annual Review of Neuroscience<\/em>, 13, 25-42.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonia Pilar Pacheco Unguetti, Alberto Acosta y Juan Lupi\u00e1\u00f1ez Departamento de Psicolog\u00eda Experimental y Fisiolog\u00eda del Comportamiento, Universidad de Granada, <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=78\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,4,3],"tags":[216,219,218,146,217],"class_list":["post-78","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-neurociencia","category-psicologia","tag-ansiedad","tag-ansiedad-estado","tag-ansiedad-rasgo","tag-atencion","tag-redes-atencionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/78","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=78"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/78\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=78"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=78"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=78"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}