{"id":748,"date":"2013-10-08T13:44:43","date_gmt":"2013-10-08T11:44:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=748"},"modified":"2013-10-08T13:45:09","modified_gmt":"2013-10-08T11:45:09","slug":"la-capacidad-de-actualizar-informacion-inferencial-en-la-lectura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=748","title":{"rendered":"La capacidad de actualizar informaci\u00f3n inferencial en la lectura"},"content":{"rendered":"<p>Ana I. P\u00e9rez Mu\u00f1oz<br \/>\nDept. de Psicolog\u00eda Experimental, Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" alt=\"(cc) Christos Tsoumplekas.\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2013-15-cc-ChristosTsoumplekas.jpg\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Christos Tsoumplekas.<\/p><\/div>\n<p><em>Durante la comprensi\u00f3n lectora, el proceso de actualizaci\u00f3n inferencial nos permite sustituir una idea del texto que hayamos generado equ\u00edvocamente por otra m\u00e1s plausible que a\u00fan est\u00e1 por confirmar. Esta habilidad parece depender de nuestra capacidad de Memoria de Trabajo, la cual nos ayuda a mantener una representaci\u00f3n coherente de lo que estamos leyendo, mientras que comprendemos la informaci\u00f3n posterior y descartamos ideas que hemos podido interpretar de forma err\u00f3nea. El entrenamiento en actualizaci\u00f3n inferencial a edades tempranas podr\u00eda beneficiar la comprensi\u00f3n lectora de textos a lo largo de toda la vida.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2013-15.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>El buen lector es aqu\u00e9l que es capaz de construir una representaci\u00f3n mental del texto integrada, coherente y certera. Para alcanzar este nivel de comprensi\u00f3n, la persona debe combinar la informaci\u00f3n que se describe en el texto con su conocimiento sobre el mundo, construyendo lo que se llama el \u201cmodelo situacional\u201d (Kintsch y van Dijk, 1978).<\/p>\n<p>Entre las operaciones necesarias para formar una buena representaci\u00f3n de lo que leemos se encuentran la habilidad de generar inferencias (p. ej., si hay \u201cun animal que quiere cazar un rat\u00f3n\u201d, es probable que generemos la idea de \u201cgato\u201d) y la de actualizar informaci\u00f3n previa (p. ej., si ahora se dice que el animal es un perro, deberemos actualizar la representaci\u00f3n de \u201cgato\u201d por la de \u201cperro\u201d). La elaboraci\u00f3n de inferencias se relaciona fuertemente con el conocimiento que el lector tiene sobre el mundo, ayudando en la interpretaci\u00f3n de las ideas sustanciales del texto y dando sentido a la comprensi\u00f3n; la actualizaci\u00f3n de informaci\u00f3n obsoleta por nueva conlleva el descarte de la primera interpretaci\u00f3n y su reemplazo por la informaci\u00f3n actual del texto. Adem\u00e1s, la combinaci\u00f3n de ambos procesos (generaci\u00f3n de inferencias y actualizaci\u00f3n) tambi\u00e9n es posible (p. ej., si en vez de informarse que el animal es un perro se dice que \u201cel animal ladr\u00f3 fuertemente\u201d tendremos que generar la inferencia de \u201cperro\u201d y reemplazar la de \u201cgato\u201d). Sorprendentemente, en la actualidad poco se conoce sobre este proceso combinado de actualizaci\u00f3n inferencial.<\/p>\n<p>Tanto la generaci\u00f3n de inferencias como la actualizaci\u00f3n de informaci\u00f3n parecen depender de procesos de memoria (p. ej., St. George, Mannes y Hoffman, 1997; Carretti, Cornoldi, De Beni y Roman\u00f2, 2005). La Memoria de Trabajo (MT) es el sistema que nos permite mantener y manipular informaci\u00f3n en tareas complejas como el aprendizaje, el razonamiento o la comprensi\u00f3n lectora. Por tanto, la MT podr\u00eda modular la habilidad de actualizar informaci\u00f3n inferencial por dos razones: primero, porque el lector debe ser capaz de mantener la representaci\u00f3n del texto para poder detectar cualquier cambio posterior, y segundo, porque si la nueva informaci\u00f3n fuerza una inferencia incompatible con la interpretaci\u00f3n previa, el lector tendr\u00e1 que manipular dicha informaci\u00f3n para actualizar el modelo situacional.<\/p>\n<p>Recientemente, un estudio con ni\u00f1os de 9 y 11 a\u00f1os ha demostrado la existencia de diferencias individuales en el procesamiento de informaci\u00f3n inconsistente (Orrantia, M\u00fa\u00f1ez y Tar\u00edn, 2013). Concretamente, se presentaban textos narrativos con una introducci\u00f3n de dos frases (p. ej., \u201cJuan era un pastor que cuidaba de ovejas. El pastor ten\u00eda un reba\u00f1o de ovejas situado en la monta\u00f1a\u201d) seguida de informaci\u00f3n referida a las intenciones del personaje y de informaci\u00f3n sobre una acci\u00f3n posterior. La informaci\u00f3n sobre la intenci\u00f3n pod\u00eda ser consistente (p. ej., \u201cEl pastor quer\u00eda aumentar el tama\u00f1o de su reba\u00f1o porque este a\u00f1o hab\u00eda buen material\u201d) o inconsistente (p. ej., \u201cEl pastor quer\u00eda disminuir el tama\u00f1o de su reba\u00f1o porque este a\u00f1o hab\u00eda poco material\u201d) con la acci\u00f3n posterior (p. ej., \u201c[En el mercado de ganado] el pastor compr\u00f3 algunas ovejas. Las ovejas fueron una ganga\u201d).<\/p>\n<p>Los autores observaron que todos los ni\u00f1os tardaron m\u00e1s tiempo en la lectura de la acci\u00f3n cuando la informaci\u00f3n era inconsistente frente a cuando era consistente con la intenci\u00f3n del personaje. A su vez, los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os fueron menos capaces que los ni\u00f1os m\u00e1s mayores de detectar la inconsistencia, ya que necesitaron de una ilustraci\u00f3n para poder detectarla. Esta detecci\u00f3n de inconsistencia conlleva tanto la predicci\u00f3n de la acci\u00f3n del personaje (generaci\u00f3n de inferencia), como la modificaci\u00f3n de la acci\u00f3n que se esperaba (actualizaci\u00f3n del modelo situacional). A pesar de esto, Orrantia y cols. (2013) s\u00f3lo explican las diferencias de MT que existen entre ni\u00f1os de 9 y 11 a\u00f1os en base a su capacidad para integrar informaci\u00f3n distante, sin mencionar la dificultad adicional de crear una representaci\u00f3n mental inferencial y posteriormente actualizarla con informaci\u00f3n nueva. Adem\u00e1s de facilitar el mantenimiento de informaci\u00f3n distante en el texto, la mejora en MT asociada a la edad tambi\u00e9n puede explicarse en t\u00e9rminos de generaci\u00f3n de inferencias y actualizaci\u00f3n de informaci\u00f3n. En este sentido, los datos de Orrantia y cols. (2013) nos sugieren que, en ausencia de im\u00e1genes, los ni\u00f1os m\u00e1s mayores tienen mejor capacidad para 1) generar informaci\u00f3n que no aparece expl\u00edcitamente en la historia (como la acci\u00f3n del personaje); y\/o 2) sustituir una interpretaci\u00f3n previa inconsistente por informaci\u00f3n nueva (actualizaci\u00f3n del modelo). En futuras investigaciones ser\u00eda importante aclarar si estas diferencias individuales dependen de uno de estos dos procesos, o de la participaci\u00f3n conjunta de ambos.<\/p>\n<p>De todos estos hallazgos se desprenden varias ideas fundamentales: primero, el proceso de actualizaci\u00f3n inferencial est\u00e1 implicado en la comprensi\u00f3n lectora; segundo, las diferencias individuales en MT pueden condicionar la comprensi\u00f3n de informaci\u00f3n no expl\u00edcitamente mencionada en el texto, de manera que los lectores con baja MT necesitar\u00e1n m\u00e1s tiempo de lectura que los de alta MT; tercero, el uso de ilustraciones a edades tempranas puede beneficiar tanto la capacidad de extraer informaci\u00f3n inferencial del contexto descrito como su posible modificaci\u00f3n por una interpretaci\u00f3n nueva. Por \u00faltimo, es de esperar que la lectura de textos que requieren actualizaci\u00f3n inferencial mejore la comprensi\u00f3n lectora de ni\u00f1os a los que les resulta dif\u00edcil llevar a cabo estos procesos, por ejemplo, haciendo que lean textos donde los personajes puedan cambiar de objetivo, y preg\u00fantadoles sobre las intenciones que tienen esos personajes.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Carretti, B., Cornoldi, C., De Beni, R. y Roman\u00f2, M. (2005). Updating in working memory: A comparison of good and poor comprehenders. <em>Journal of Experimental Child Psychology<\/em>, 91, 45\u201366.<\/p>\n<p>Kintsch, W. y Dijk, T. A. (1978). Toward a model of comprehension and production. <em>Psychological Review<\/em>, 85, 363-394.<\/p>\n<p>Orrantia, J., M\u00fa\u00f1ez, D. y Tar\u00edn, J. (2013). Connecting goals and actions during reading: The role of illustrations. <em>Reading and Writing<\/em>. doi:https:\/\/dx.doi.org\/10.1007\/s11145-013-9437-4<\/p>\n<p>St. George, M., Mannes, S. y Hoffman, J. E. (1997). Individual differences in inference generation: An ERP analysis. <em>Journal of Cognitive Neuroscience<\/em>, 9, 776\u2013787.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 5 de julio de 2013.<br \/>\nAceptado el 16 de septiembre de 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana I. 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