{"id":733,"date":"2013-08-31T13:12:42","date_gmt":"2013-08-31T11:12:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=733"},"modified":"2013-08-31T13:12:42","modified_gmt":"2013-08-31T11:12:42","slug":"la-tesis-de-la-mente-extendida-nuevas-orientaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=733","title":{"rendered":"La tesis de la mente extendida: Nuevas orientaciones"},"content":{"rendered":"<p>Alfredo Mart\u00ednez S\u00e1nchez<br \/>\nSchool of Philosophy, Psychology and Language Sciences, Universidad de Edimburgo, UK, y Dept. De Filosof\u00eda, Universidad de M\u00e1laga, Espa\u00f1a.<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" alt=\"(cc) Nevit.\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2012-28-cc-Nevit.png\" width=\"300\" height=\"422\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Nevit.<\/p><\/div>\n<p><em>La tesis de la mente extendida (TME) propone que, en ocasiones, la mente se extiende m\u00e1s all\u00e1 del cerebro y de la piel. Uno de sus principales argumentos apela al \u201cprincipio de paridad\u201d, que implica la equivalencia funcional entre los recursos internos (fundamentalmente cerebrales) y ciertos recursos externos empleados para llevar a cabo una determinada tarea cognitiva. Esta equivalencia tiende a ignorar las diferencias entre los recursos internos y los externos. Nuevas orientaciones de la TME pretenden reconocer la relevancia, en t\u00e9rminos cognitivos, de algunas de estas diferencias y proporcionar argumentos alternativos que no apelen al principio de paridad.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2012-28.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son los l\u00edmites entre la mente y el mundo? \u00bfCu\u00e1l es el papel del cuerpo y del medio ambiente en los procesos cognitivos? \u00bfSon la piel y el cr\u00e1neo fronteras o l\u00edmites relevantes en t\u00e9rminos cognitivos? La tesis de la mente extendida (TME) afronta este tipo de cuestiones para responder que, en ocasiones, la mente se extiende no s\u00f3lo m\u00e1s all\u00e1 del cerebro, sino tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 del organismo (Clark y Chalmers, 1998). Desde este punto de vista, y seg\u00fan la versi\u00f3n de Clark, las ciencias cognitivas deber\u00edan, en tales ocasiones, ignorar los l\u00edmites metab\u00f3licos de la piel y el cr\u00e1neo para atender a la organizaci\u00f3n computacional y funcional de la informaci\u00f3n (Clark, 2008, p. 77).<\/p>\n<p>En el ejemplo m\u00e1s conocido de la TME se presentan dos personajes, Inga y Otto, el segundo de los cuales padece una enfermedad que afecta a su memoria, por lo que recurre continuamente a un cuaderno de anotaciones. El cuaderno viene as\u00ed a complementar su deteriorada memoria biol\u00f3gica. La idea b\u00e1sica es que el cuaderno de Otto es equiparable, en cierto sentido, al cerebro de Inga y forma parte, como veh\u00edculo externo, de su sistema cognitivo. El cerebro de Inga y el conjunto formado por el cerebro-m\u00e1s-cuaderno de Otto desempe\u00f1an el mismo rol funcional con respecto a sus respectivas conductas. Por supuesto que hay diferencias, pero no son relevantes mientras sean funcionalmente equivalentes.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n cl\u00e1sica de la mente extendida se basa en gran medida en la noci\u00f3n del \u201cprincipio de paridad\u201d, tal y como fue formulada por Clark y Chalmers (1998), y cuya versi\u00f3n actualizada subraya su car\u00e1cter funcional (Clark, 2008). Seg\u00fan este principio, \u201csi una parte del mundo funciona como un proceso que, si fuera realizado en la cabeza, no dudar\u00edamos en reconocer como parte del proceso cognitivo, entonces esa parte del mundo es parte del proceso cognitivo\u201d (Clark y Chalmers, 1998, p. 8). La idea esencial es que, en t\u00e9rminos cognitivos, lo relevante no es la localizaci\u00f3n espacial del proceso. El principio de paridad cuestiona los l\u00edmites entre cerebro, cuerpo y mundo mediante el isomorfismo funcional entre lo interno (memoria biol\u00f3gica, cerebro) y lo externo (el cuaderno y su contenido).<\/p>\n<p>La naturaleza de esta equivalencia ha centrado buena parte del debate sobre la TME. En general, la posici\u00f3n de los defensores de la TME ha sido insistir en que se trata de una equivalencia meramente funcional y que el principio de paridad no exige que los procesos internos y externos tengan exactamente las mismas caracter\u00edsticas, sino solo que sean suficientemente similares (Clark, 2008). Por tanto, el principio de paridad es compatible con cierto grado de diferencia entre ambos tipos de procesos. El problema es c\u00f3mo se determina ese grado, es decir, d\u00f3nde se establece el umbral entre diferencias relevantes y diferencias irrelevantes, ya que las diferencias relevantes impedir\u00edan una similitud suficiente (equivalencia funcional).<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os varios autores han propuesto una nueva interpretaci\u00f3n de la mente extendida que abandona el principio de paridad como argumento central. Menary (2010) distingue entre dos olas de argumentos a favor de la mente extendida. La primera ola, que coincide con la que he llamado concepci\u00f3n cl\u00e1sica, se centra en la cuesti\u00f3n de la paridad funcional (principio de paridad). La segunda ola se centra en la complementariedad y la integraci\u00f3n de los veh\u00edculos externos e internos, sin hacer depender la plausibilidad de la TME del principio de paridad. Mientras la versi\u00f3n cl\u00e1sica de la mente extendida apelaba a la (suficiente) similitud o equivalencia funcional entre la memoria biol\u00f3gica normal (veh\u00edculo interno) de Inga y el cuaderno (veh\u00edculo externo) de Otto, la nueva ola reconoce que la equivalencia funcional sostenida por el principio de paridad oculta o desatiende importantes diferencias entre los veh\u00edculos internos y externos. Por ejemplo, la memoria de Inga interact\u00faa din\u00e1micamente con el resto de su mente de una manera que no lo hace, en el caso de Otto, la informaci\u00f3n almacenada en el cuaderno. Este tipo de diferencias puede ser, adem\u00e1s de un potencial obst\u00e1culo para la TME basada en el principio de paridad, un factor relevante en la comprensi\u00f3n de los procesos cognitivos en cuesti\u00f3n. La nueva versi\u00f3n de la mente extendida no necesita defender la equivalencia funcional entre veh\u00edculos externos e internos, sino solo su integraci\u00f3n para formar sistemas cognitivos unitarios y extendidos (\u201cprincipio de integraci\u00f3n\u201d).<\/p>\n<p>Sutton (2010) tambi\u00e9n apoya la segunda ola de la TME, dentro de la que defiende una aproximaci\u00f3n interdisciplinar en la que se encuadra la ciencia cognitiva hist\u00f3rica que \u00e9l mismo ha propuesto en otros trabajos. Seg\u00fan Sutton, no hay contradicci\u00f3n entre la primera y la segunda ola (e incluso encuentra en Clark argumentos a favor de la segunda), pero sostiene que \u00e9sta es claramente superior. La raz\u00f3n fundamental es tambi\u00e9n que el principio de paridad infravalora o desatiende diferencias entre los recursos internos (\u201cengramas\u201d) y los recursos externos (\u201cexogramas\u201d) de los sistemas cognitivos. De acuerdo con el principio de paridad, cumplidos ciertos criterios no tendr\u00eda importancia si lo que est\u00e1 involucrado en la producci\u00f3n de la conducta son engramas o exogramas, y no habr\u00eda especial raz\u00f3n para estudiar las propiedades peculiares del cerebro o de un cuaderno de notas en su contribuci\u00f3n al proceso global.<\/p>\n<p>El giro desde el principio de paridad hacia el principio de integraci\u00f3n despeja una prometedora v\u00eda de investigaci\u00f3n y justificaci\u00f3n dentro de la TME. La posible vulnerabilidad del principio de paridad pierde as\u00ed trascendencia; sin embargo, el principio de integraci\u00f3n debe enfrentarse al mismo reto que el de paridad: mostrar que los recursos externos no son s\u00f3lo ayudas o herramientas, sino genuinos componentes de un sistema cognitivo extendido.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Clark, A. (2008). <em>Supersizing the Mind<\/em>. Oxford: Oxford University Press.<\/p>\n<p>Clark, A., y Chalmers, D. (1998). The extended mind. <em>Analysis<\/em>, 58, 7-19.<\/p>\n<p>Menary, R. (2010). Cognitive integration and the extended mind. En Menary, R. (ed.), <em>The Extended Mind.<\/em> pp. 227-244. Cambridge, Mass.: MIT Press.<\/p>\n<p>Sutton, J. (2010). Exograms and interdisciplinarity: History, the extended mind, and the civilizing process. En Menary, R. (ed.), <em>The Extended Mind.<\/em> pp. 189-226. Cambridge (Mass.): MIT Press.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 5 de diciembre de 2012.<br \/>\nAceptado el 15 de agosto de 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alfredo Mart\u00ednez S\u00e1nchez School of Philosophy, Psychology and Language Sciences, Universidad de Edimburgo, UK, y Dept. 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