{"id":708,"date":"2013-06-28T13:27:05","date_gmt":"2013-06-28T11:27:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=708"},"modified":"2013-06-28T13:28:37","modified_gmt":"2013-06-28T11:28:37","slug":"el-principio-de-parsimonia-en-la-ciencia-cognitiva-actual-riesgos-y-soluciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=708","title":{"rendered":"El principio de parsimonia en la ciencia cognitiva actual: Riesgos y soluciones"},"content":{"rendered":"<p>Carlos Alfonso L\u00f3pez Garc\u00eda y Noem\u00ed Baniandr\u00e9s Garc\u00eda<br \/>\nEDUCAN &#8211; Entrenamiento de animales y formaci\u00f3n<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" alt=\"(dp) Oskar Pfungst.\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2013-10-dp-Pfungst.png\" width=\"300\" height=\"209\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(dp) Wilhem von Osten y Clever Hans. Oskar Pfungst, \u00abClever Hans (The horse of Mr. Von Osten): A contribution to experimental animal and human psychology\u00bb. New York: Henry Holt, 1911.<\/p><\/div>\n<p><em>El principio de parsimonia prioriza las explicaciones m\u00e1s sencillas de entre todas las posibles. En psicolog\u00eda se utiliza frecuentemente para optar por la descripci\u00f3n m\u00e1s sencilla de los procesos subyacentes a una tarea. Sin embargo, la falta de criterios objetivos sobre por qu\u00e9 un proceso mental es m\u00e1s sencillo que otro puede llevar a que este uso sea intuitivo y sesgado. Para que el principio de parsimonia sea \u00fatil en ciencia cognitiva no es necesario alcanzar una convenci\u00f3n universal sobre qu\u00e9 es m\u00e1s sencillo, pero ser\u00eda recomendable que cada autor que recurra a \u00e9l defina y explicite sus criterios, lo que permitir\u00e1 la revisi\u00f3n y el an\u00e1lisis cr\u00edtico de sus conclusiones.<\/em><!--more--><\/p>\n<p><a title=\"texto html\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2013-10.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>El principio de parsimonia, que afirma que en igualdad de condiciones la explicaci\u00f3n m\u00e1s sencilla suele ser la correcta, ha sido \u00fatil a la ciencia en muchos campos, aplic\u00e1ndose de diferentes maneras para analizar y categorizar diversos fen\u00f3menos en base a su sencillez.<\/p>\n<p>A principios del siglo pasado, Lloyd Morgan revalid\u00f3 su importancia mostrando que el asombroso caballo Hans, que parec\u00eda saber resolver cualquier operaci\u00f3n matem\u00e1tica, se limitaba a reconocer una se\u00f1al inconsciente de su entrenador cuando ofrec\u00eda el resultado correcto. Morgan reformul\u00f3 el principio de parsimonia para su aplicaci\u00f3n al campo del aprendizaje, afirmando la importancia de dar preferencia a los procesos de aprendizaje m\u00e1s sencillos de entre los posibles para explicar una conducta.<\/p>\n<p>Con Hans todo estaba claro: asociar y reconocer un gesto parece mucho m\u00e1s simple que la aritm\u00e9tica, y no \u00fanicamente para un caballo. Sin embargo, nos asaltan muchas dudas cuando leemos a nuestro admirado Michael C. Corballis (2007), analizando las capacidades recursivas de los estorninos europeos, usar el mismo principio de parsimonia para afirmar que la capacidad de contar el n\u00famero de repeticiones de un sonido y usar ese dato para compararlo con la cantidad de veces que aparece, a continuaci\u00f3n, un sonido diferente, es m\u00e1s sencilla que la capacidad para realizar un nivel b\u00e1sico de an\u00e1lisis sint\u00e1ctico: la aplicaci\u00f3n de la regla de recurrencia de inclusi\u00f3n, en el cual se sumar\u00edan los sonidos como parte integrante de una frase musical originalmente m\u00e1s corta.<\/p>\n<p>En el primer caso pedimos al estornino que, por as\u00ed decirlo, cuente peras, abstraiga su n\u00famero como atributo relevante y lo utilice de manera referencial para contar despu\u00e9s el mismo n\u00famero de manzanas. El procesamiento ser\u00eda: hay tantas manzanas como peras hubo antes. En el segundo caso tendr\u00eda que sumar informaci\u00f3n coherente a una frase, a\u00f1adiendo un sumando que no altere su sentido original, como, por ejemplo, al pasar de: \u201cEl principio de parsimonia es un asunto delicado\u201d a \u201cEl principio de parsimonia que tanto se utiliza es un asunto delicado\u201d. Los dos son procesos muy complejos y profundamente cognitivos. \u00bfPor qu\u00e9 decidimos que uno es m\u00e1s sencillo que otro?<\/p>\n<p>Cuando la definici\u00f3n de sencillez no es expl\u00edcita, definida y consciente, lo que finalmente se hace es una aproximaci\u00f3n heur\u00edstica al concepto seg\u00fan los conocimientos y sesgos \u2013conscientes o no- de cada autor que lo invoca, convirtiendo su uso en arbitrario. Esto puede afectar a las conclusiones y, lo que es m\u00e1s peligroso, generar sesgos posteriores en los lectores menos cr\u00edticos, que aceptan dicha clasificaci\u00f3n, incluso de manera inconsciente, \u00fanicamente por la autoridad del autor.<\/p>\n<p>El problema ha ido instal\u00e1ndose progresivamente. Skinner, Lanza y Epstein (1980, 1981) consideraban, por ejemplo, que el condicionamiento operante es un proceso m\u00e1s sencillo que el ingenio, y suger\u00edan que el autoconcepto y otros fen\u00f3menos se construyen a trav\u00e9s del condicionamiento, apelando a que \u00e9ste es un proceso m\u00e1s parsimonioso que los potenciales mentalismos que se ofrec\u00edan como alternativas.<\/p>\n<p>Para mantener la utilidad del principio de parsimonia como herramienta cient\u00edfica en el estudio de la cognici\u00f3n deben definirse par\u00e1metros para jerarquizar el nivel de sencillez de un proceso, abandonando definitivamente una cierta tendencia a suponer que algo es m\u00e1s sencillo por ser m\u00e1s f\u00e1cilmente manejable y mensurable, como puede suceder con los procesos de condicionamiento, pues esto no apela a la sencillez de los procesos estudiados sino a nuestra propia capacidad para dise\u00f1ar experimentos eficaces para estudiarlos.<\/p>\n<p>Por ejemplo, se podr\u00eda decir que un proceso es m\u00e1s o menos sencillo que otro comparando su antig\u00fcedad evolutiva, considerando m\u00e1s sencillo al que surgiera antes; sus relaciones de interdependencia, considerando m\u00e1s complejo al que necesita y contiene al otro; o la activaci\u00f3n cerebral que provoca, considerando m\u00e1s sencillo al que activa redes neuronales m\u00e1s peque\u00f1as, en menos \u00e1reas del cerebro y durante menos tiempo.<\/p>\n<p>\u00a1Ojo! No decimos que compartamos esta clasificaci\u00f3n: no creemos que la evoluci\u00f3n se mueva de lo sencillo a lo complejo, sino hacia lo eficaz. Tampoco que porque un proceso forme parte de otro, el primero sea necesariamente m\u00e1s simple que el segundo, salvo que esa sea la \u00fanica funci\u00f3n del primer proceso. Pero si, como parece en algunos casos, un proceso es parte interactiva de otros muchos, la jerarqu\u00eda de complejidad resulta menos obvia. Por \u00faltimo, tenemos dudas sobre que la evaluaci\u00f3n de la actividad cerebral sea siempre lo bastante clara como para resultar determinante por s\u00ed misma. Quiz\u00e1 algunos procesos sencillos tienen una topograf\u00eda m\u00e1s espectacular por la imposibilidad de activarse de forma aislada; en neuroimagen queda mucho por descubrir. En todo caso este \u00faltimo criterio es el que m\u00e1s c\u00f3modos nos hace sentir.<\/p>\n<p>Nuestra propuesta respecto al principio de parsimonia no es la b\u00fasqueda de unos valores universalmente aceptables, ni el abandono de su uso, sino sugerir que cada autor que lo invoque defina con claridad sus criterios concretos, para as\u00ed conocer el sesgo que pueden introducir en la interpretaci\u00f3n de las situaciones experimentales, permitiendo el an\u00e1lisis cr\u00edtico de los resultados.<\/p>\n<p>Volviendo a los estorninos, no creemos que se pueda decir que la capacidad de contar un tipo de unidades y luego hacer una comparaci\u00f3n cuantitativa con otro tipo de unidades sea evolutivamente anterior ni una parte necesaria para usar la regla gramatical de recurrencia de inclusi\u00f3n. Ignoramos si existen datos comparables entre la activaci\u00f3n del cerebro durante uno y otro proceso. Sin esta comparaci\u00f3n y sin una explicaci\u00f3n sobre por qu\u00e9 considera m\u00e1s sencillo uno que el otro, hay que sospechar que Corballis ha utilizado el principio de parsimonia de manera intuitiva en su art\u00edculo, introduciendo un sesgo que no podemos valorar con eficacia al no conocer el origen de su clasificaci\u00f3n de sencillez.<\/p>\n<p>En nuestra opini\u00f3n, cuando nos guiamos por la intuici\u00f3n a la hora de valorar la complejidad de los procesos, el principio de parsimonia resulta m\u00e1s un engorro que una ayuda para hacer ciencia \u00fatil y deber\u00eda limitarse su uso a aquellos casos en los que pueda defenderse objetivamente la mayor sencillez de uno u otro de los procesos comparados. Esto no evitar\u00e1 la aparici\u00f3n de sesgos, pero permitir\u00e1 reconocerlos y tomarlos en consideraci\u00f3n en los an\u00e1lisis cr\u00edticos de los trabajos.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Corballis, M. C. (2007). Pensamiento recursivo. <em>Mente y Cerebro<\/em>, 27, 78-87.<\/p>\n<p>Epstein, R., Lanza, R. P., y Skinner, B.F. (1980). Symbolic communication between two pigeons. <em>Science<\/em>, 209, 543-545.<\/p>\n<p>Epstein, R., Lanza, R. P., y Skinner, B.F. (1981). \u201cSelf-awareness\u201d in the pigeon. <em>Science<\/em>, 212, 695-696.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 27 de abril de 2013.<br \/>\nAceptado el 6 de junio de 2013.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Alfonso L\u00f3pez Garc\u00eda y Noem\u00ed Baniandr\u00e9s Garc\u00eda EDUCAN &#8211; Entrenamiento de animales y formaci\u00f3n El principio de parsimonia prioriza <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=708\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,24,3],"tags":[415,197],"class_list":["post-708","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-neurociencia","category-opinion","category-psicologia","tag-principio-de-parsimonia","tag-tendencias-en-ciencia-cognitiva"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/708","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=708"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/708\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":712,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/708\/revisions\/712"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=708"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=708"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=708"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}