{"id":63,"date":"2009-04-09T02:17:11","date_gmt":"2009-04-09T00:17:11","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=63"},"modified":"2009-04-09T02:21:28","modified_gmt":"2009-04-09T00:21:28","slug":"diestros-y-zurdos-no-ven-el-mismo-lado-bueno-a-las-cosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=63","title":{"rendered":"Diestros y zurdos no ven el mismo lado bueno a las cosas"},"content":{"rendered":"<p>Julio Santiago<br \/>\nDept. de Psicolog\u00eda Experimental y Fisiolog\u00eda del Comportamiento, Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-8-cc-txkimmers.jpg\" alt=\"(cc) txkimmers\" vspace=\"10\" width=\"300\" align=\"left\" height=\"225\" hspace=\"10\" \/><em>A pesar de la asociaci\u00f3n casi universal de la derecha con la vida, lo correcto, positivo, y bueno, y de la izquierda con la muerte, lo inadecuado, negativo y malo, descubrimientos recientes demuestran que las personas zurdas mantienen la asociaci\u00f3n contraria. Los zurdos se convierten as\u00ed en un caso cr\u00edtico en el que las asociaciones conceptuales fruto de la experiencia sensoriomotora y las que se apoyan en usos ling\u00fc\u00edsticos y culturales se contradicen. Sus datos demuestran que la experiencia sensoriomotora por s\u00ed sola es capaz de generar asociaciones conceptuales abstractas.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-8.pdf\" title=\"versi\u00f3n en pdf\" target=\"_blank\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Toda persona zurda tiene a menudo la sensaci\u00f3n de haber nacido en un mundo equivocado. Desde el dise\u00f1o de las tijeras hasta el de los teclados de ordenador, todo est\u00e1 pensado para los diestros. El que los zurdos sean capaces de adaptarse bastante bien a estos usos manuales contrarios a su naturaleza indica un primer dato interesante que a menudo se pasa por alto: la diferencia en habilidad mot\u00f3rica entre la mano dominante y la no dominante existe, sin duda, pero est\u00e1 lejos de ser grande. De hecho, las diferencias de velocidad y precisi\u00f3n entre mano derecha e izquierda que se suelen encontrar no van m\u00e1s all\u00e1 de un 10%. Adem\u00e1s, la mano izquierda puede entrenarse hasta altos niveles de ejecuci\u00f3n, como sucede en el caso de los m\u00fasicos o mecan\u00f3grafos. Esto contrasta con el uso intensivo de la mano derecha en m\u00e1s del 90% de las tareas que caracteriza a una persona diestra promedio (McManus, 2002).<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis simb\u00f3lico de la derecha y la izquierda di\u00f3 uno de sus primeros pasos en los ensayos publicados por el antrop\u00f3logo Robert Hertz a principios del Siglo XX y que posteriormente fueron agrupados en un libro con el sugerente t\u00edtulo de \u00abLa muerte y la mano derecha\u00bb (Hertz, 1960). Hertz fue muy consciente de que la diferencia biol\u00f3gica que favorece la mano derecha no es lo suficientemente fuerte para justificar su asociaci\u00f3n casi universal con la vida, lo bueno y lo valorable, y la asociaci\u00f3n correspondiente de la mano izquierda con la muerte, lo malo y lo miserable. Era necesario que estuviera unida a un sistema simb\u00f3lico de polos conceptuales que toman sentido por oposici\u00f3n, dividiendo el mundo en compartimentos estancos y contrapuestos. S\u00f3lo ese contexto simb\u00f3lico motiva el entrenamiento selectivo y la preferencia casi exclusiva por la mano derecha.<\/p>\n<p>Ciertamente, la vinculaci\u00f3n de la derecha y la izquierda con los sistemas simb\u00f3licos de las culturas del mundo es profunda, alcanzando a casi cada aspecto de la vida. McManus (2002) sugiere que el sistema de asociaciones original, al menos en las tribus indoeuropeas del Neol\u00edtico, vincula la derecha e izquierda con el movimiento del sol y los puntos cardinales. En el hemisferio norte, el sol no se sit\u00faa directamente sobre nuestras cabezas al mediod\u00eda, sino que est\u00e1 inclinado hacia el Sur. Si una persona encara el amanecer, el sol iluminar\u00e1 y calentar\u00e1 su lado derecho durante el d\u00eda, para desaparecer al caer la noche a sus espaldas. Esto genera un sistema b\u00e1sico de asociaciones entre el Este, el frente y el nacimiento; el Sur, la derecha y el calor, la luz y la vida; el Oeste, el espacio a nuestras espaldas y la muerte; y el Norte, la izquierda y la otra vida. Este sistema b\u00e1sico, com\u00fan a un gran n\u00famero de culturas, se conecta inmediatamente con otras distinciones bipolares de modos recurrentes. Por ejemplo, derecha e izquierda se asocian respectivamente con lo aristocr\u00e1tico y el pueblo llano, lo masculino y lo femenino, lo sagrado y lo profano, lo bueno y lo malo. Estas asociaciones, finalmente, controlan aspectos de la vida tan variados como las posiciones en que se entierran a los muertos, la distribuci\u00f3n del espacio en casas e iglesias, las posiciones en que se sientan hombres y mujeres en la mesa o en el templo, la mano elegida para saludar, para jurar, para comer o para asearse. El vocabulario de los lenguajes est\u00e1, c\u00f3mo no, tambi\u00e9n repleto de manifestaciones similares como, p.ej., la palabra \u00absiniestro\u00bb que deriva de \u00absinister\u00bb, \u00abizquierda\u00bb en lat\u00edn. La sociedad y la cultura aportan, pues, el sistema simb\u00f3lico en el que se asienta la dualidad derecha-izquierda. Sin \u00e9l, esa peque\u00f1a diferencia en destreza motora entre las dos manos no ser\u00eda capaz de producir tan amplios y profundos efectos en el pensamiento humano.<\/p>\n<p>O as\u00ed se cre\u00eda hasta ahora. Recientemente, Daniel Casasanto (en prensa) ha descubierto que los zurdos tienden a asociar la izquierda con lo bueno y agradable, y la derecha con lo malo y desagradable, en contra del enorme poder del contexto cultural en que habitan y el lenguaje que utilizan. En uno de sus experimentos, Casasanto present\u00f3 a sus participantes un diagrama como el de la Figura 1. En \u00e9l, se les instru\u00eda, se ve a Bob. Bob va a hacer una visita al zoo, y a \u00e9l le encantan las cebras y cree que son buenas, pero le disgustan los pandas y piensa que son malos. El participante deb\u00eda dibujar una cebra en el recuadro que representara las cosas buenas y un panda en el que representara las cosas malas. Los diestros mayoritariamente localizaron las cosas buenas en el recuadro de la derecha, mientras que los zurdos las situaron a la izquierda. Curiosamente, s\u00f3lo el 14% de los participantes pens\u00f3 que su elecci\u00f3n ten\u00eda que ver con cu\u00e1l era su mano dominante.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-8-a.png\" alt=\"(cc) Daniel Casasanto\" width=\"417\" border=\"1\" height=\"308\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><em>Figura 1.- Imagen cortesia de Daniel Casasanto.<\/em><\/p>\n<p align=\"left\"> Seguidamente, para ver si la localizaci\u00f3n izquierda o derecha era capaz de afectar valoraciones en dimensiones de personalidad abstractas, pidi\u00f3 a otro grupo de participantes que valoraran pares de objetos como los de la Figura 2, indicando cu\u00e1l de los dos parece m\u00e1s inteligente, m\u00e1s honesto, m\u00e1s atractivo y m\u00e1s feliz. Y en un experimento final, se les pidi\u00f3 valorar qu\u00e9 candidato elegir\u00edan para un trabajo, o qu\u00e9 producto comprar\u00edan en una tienda. En todas las tareas, los diestros tendieron a valorar mejor al objeto de la derecha, mientras los zurdos favorecieron al de la izquierda.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2009-8-b.png\" alt=\"(cc) Michael J. Tarr\" width=\"498\" height=\"243\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><em>Figura 2.- Imagen cortes\u00eda de\u00a0Michael J. Tarr, Brown University, https:\/\/www.tarrlab.org.<\/em><\/p>\n<p>Estos resultados demuestran que las experiencias sensorio-motoras, en este caso la mayor facilidad y fluidez de interacci\u00f3n con uno u otro lado del espacio, son suficientes para generar asociaciones estables entre dimensiones concretas como el espacio y conceptos de un alto grado de abstracci\u00f3n, como la bondad, inteligencia u honestidad. Son capaces de hacerlo, adem\u00e1s, en un contexto cultural y ling\u00fc\u00edstico que claramente act\u00faa en su contra. Estos datos aportan una de las primeras demostraciones claras de que la experiencia sensorio-motora puede ejercer una poderosa influencia sobre la conceptualizaci\u00f3n de incluso nuestras ideas m\u00e1s abstractas.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Casasanto, D. (en prensa) Embodiment of abstract concepts: Good and bad in right- and left-handers. <em>Journal of Experimental Psychology: General.<\/em><\/p>\n<p>Hertz, R. (1960) <em>Death and the right hand<\/em>. Aberdeen: Cohen and West.<\/p>\n<p>McManus, C. (2002) <em>Right hand, left hand<\/em>. Cambridge, MA: Harvard University Press.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Julio Santiago Dept. de Psicolog\u00eda Experimental y Fisiolog\u00eda del Comportamiento, Universidad de Granada, Espa\u00f1a A pesar de la asociaci\u00f3n casi <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=63\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,8,7,3],"tags":[185,135,184,183],"class_list":["post-63","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-antropologia","category-linguistica","category-psicologia","tag-conceptos-abstractos","tag-embodiment","tag-evaluacion-afectiva","tag-lateralidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/63","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=63"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/63\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=63"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=63"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=63"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}