{"id":599,"date":"2012-12-06T17:21:05","date_gmt":"2012-12-06T15:21:05","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=599"},"modified":"2012-12-06T17:22:21","modified_gmt":"2012-12-06T15:22:21","slug":"la-evaluacion-de-la-actividad-investigadora-nuevos-enfoques","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=599","title":{"rendered":"La evaluaci\u00f3n de la actividad investigadora: Nuevos enfoques"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 M. Arana (a), Fernando Gordillo (b), Lilia Mestas (c) y Miguel \u00c1ngel P\u00e9rez (b)<br \/>\n(a) Dept. de Psicolog\u00eda B\u00e1sica, Psicobiolog\u00eda y Metodolog\u00eda, Universidad de Salamanca, Espa\u00f1a<br \/>\n(b) Dept. de Ciencias de la Salud, Universidad Camilo Jos\u00e9 Cela, Espa\u00f1a<br \/>\n(c) Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, M\u00e9xico<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2012-15-cc-Spatch.jpg\" alt=\"(cc) Spatch\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Spatch<\/p><\/div>\n<p><em>La evaluaci\u00f3n de la actividad investigadora es clave tanto para la sociedad como para los propios investigadores. De hecho, de c\u00f3mo se eval\u00fae la investigaci\u00f3n depende en parte el curso que tome. Desde que Hirsch (2005) formulara el \u00edndice h, \u00e9ste ha ido ganando terreno a otras formas de medir los resultados de tal actividad. Pero este \u00edndice tambi\u00e9n tiene limitaciones. En un trabajo reciente hemos propuesto el \u00cdndice de Citabilidad Ponderado (ICP), que intenta superar muchas de estas limitaciones, resultando un \u00edndice mucho m\u00e1s exigente que el \u00edndice h y la mayor\u00eda de alternativas al uso, pero por lo mismo, mucho m\u00e1s completo.<\/em><\/p>\n<p><em><!--more--><\/em><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2012-15.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n de la calidad de la investigaci\u00f3n es indispensable para la adecuada utilizaci\u00f3n de los recursos, la contrataci\u00f3n de personas o la concesi\u00f3n de premios, distinciones y promociones en la carrera. Esta evaluaci\u00f3n utiliza diferentes indicadores, como el \u00edndice de impacto de las revistas, el n\u00famero de citas, el total de trabajos publicados, etc., por lo que resulta complicado establecer un baremo objetivo, dado que no hay acuerdo sobre la relevancia de unos indicadores frente a otros. Aunque debe ser lo m\u00e1s objetiva posible, no hay nada en el campo humano o social que est\u00e9 libre de subjetividad.<\/p>\n<p>La evaluaci\u00f3n tradicional de la calidad de la investigaci\u00f3n ha utilizado la revisi\u00f3n por pares antes de la publicaci\u00f3n y los indicadores bibliom\u00e9tricos (citas, calidad de las revistas) despu\u00e9s. En la actualidad, tal evaluaci\u00f3n pasa por el c\u00e1lculo del \u00edndice h de Hirsch (2005) a partir de la cantidad e impacto de las publicaciones de manera conjunta y a trav\u00e9s de un sencillo m\u00e9todo. Un investigador tiene un \u00edndice h determinado cuando h de sus trabajos han recibido al menos h citas cada uno. A modo de ejemplo, un investigador con un \u00edndice h = 8, tendr\u00eda 8 art\u00edculos con al menos 8 citas cada uno.<\/p>\n<p>Desde su formulaci\u00f3n, el \u00edndice h ha ido ganando terreno a otros m\u00e9todos de valoraci\u00f3n de la actividad investigadora y ha recibido muchos elogios por ser f\u00e1cil de obtener y por resumir en un solo d\u00edgito el valor de las investigaciones de un autor, pero tambi\u00e9n ha tenido numerosas cr\u00edticas. Seg\u00fan Aznar y Guerrero (2011), las principales son: (1) la dificultad de evaluar a un investigador por medio de un solo d\u00edgito, (2) la informaci\u00f3n que proporciona no es mucho mejor que la aportada por el n\u00famero de citas, (3) utiliza s\u00f3lo publicaciones incluidas en el Journal Citation Reports, publicaci\u00f3n anual que proporciona informaci\u00f3n comparativa sobre las revistas cient\u00edficas, (4) es inadecuado para comparar investigadores de diferentes \u00e1reas cient\u00edficas, dados los distintos h\u00e1bitos de publicaci\u00f3n y citaci\u00f3n seg\u00fan el campo, (5) una vez que la revista aparece en el JCR, el \u00edndice h no distingue la calidad de unas citas frente a otras, otorgando el mismo valor a todas con independencia de la calidad de la revista de d\u00f3nde provengan; (6) puede estar limitado por el n\u00famero de art\u00edculos, de manera que una persona con 10 art\u00edculos nunca podr\u00e1 tener un \u00edndice h superior a 10, independientemente del n\u00famero de citas que reciba; (7) no distingue entre los investigadores activos e inactivos, favoreciendo a los de carreras amplias frente a los j\u00f3venes; (8) puede verse influido por las autocitas; (9) incluye las citas correspondientes a art\u00edculos negativos, fraudulentos o retractados, y (10) no tiene en cuenta el orden de los autores.<\/p>\n<p>Ya Martin (1996) reconoc\u00eda que la \u00fanica manera de capturar la naturaleza multidimensional de la investigaci\u00f3n es tener en consideraci\u00f3n estos diferentes aspectos empleando m\u00faltiples indicadores. Las evaluaciones basadas en m\u00faltiples indicadores no son muy habituales, ya que algunos de ellos son dif\u00edciles de obtener.<\/p>\n<p>Este es precisamente el m\u00e9rito del \u00cdndice de Citabilidad Ponderado (ICP) que proponen Gordillo, Arana y Mestas (2011). Seg\u00fan este trabajo, para determinar el verdadero valor de la investigaci\u00f3n de un autor se deben tomar en cuenta: (1) la contribuci\u00f3n diferencial de los autores seg\u00fan el orden en que aparecen; (2) la valoraci\u00f3n del n\u00famero de publicaciones; (3) el impacto de las revistas que citan; (4) el impacto de las revistas donde se publica; y (5) la vigencia o actualidad del art\u00edculo, definida como el intervalo de tiempo que va a tenerse en cuenta para el c\u00e1lculo del \u00edndice. El trabajo presenta el desarrollo matem\u00e1tico de los distintos componentes de la f\u00f3rmula general hasta lograr el ICP.<\/p>\n<p>El ICP busca integrar varios factores que han estado dispersos y que carec\u00edan de un enfoque adecuado dentro de la actividad investigadora. Se trata de un \u00edndice mucho m\u00e1s exigente que el \u00edndice h y la mayor\u00eda de alternativas al uso, pero por lo mismo es mucho m\u00e1s completo. El ICP a\u00fan debe ajustarse a trav\u00e9s de an\u00e1lisis comparativos con otros \u00edndices con el fin de comprender c\u00f3mo correlacionan y asegurar que puede ser aplicado a campos diferentes.<\/p>\n<p>Sin embargo, tanto el \u00edndice h como el ICP tienen m\u00e1s en cuenta los valores e intereses de los investigadores que de la sociedad. Como alternativa, lo \u00faltimo en este campo es intentar desarrollar herramientas para medir y predecir el \u201cimpacto social\u201d, la utilidad que tiene para la sociedad el conocimiento generado por la investigaci\u00f3n. Estas herramientas utilizan el producto de complejas interacciones dentro y entre m\u00faltiples grupos interrelacionados de cient\u00edficos, periodistas, empresarios, responsables pol\u00edticos y consumidores. Medir el impacto social se considera una tarea dif\u00edcil, pero necesaria (Hanna, 2010). El tiempo dir\u00e1 si estas medidas logran desbancar a los \u00edndices m\u00e1s tradicionales, como el \u00edndice h. Mientras se logra el loable objetivo de crear nuevas herramientas, no est\u00e1n de m\u00e1s los intentos de mejorar las existentes.<\/p>\n<p>No obstante, cualquier intento de evaluar la investigaci\u00f3n va a afectar de alguna forma al modo en que se desarrolla, haciendo que muchos investigadores orienten sus estrategias de publicaci\u00f3n para beneficiarse de los resquicios que deje abiertos el \u00edndice utilizado (p. ej., en el caso del \u00edndice h se aumenta autocit\u00e1ndose, optando por la cantidad en lugar de por la calidad, etc.). En otras palabras, podr\u00edamos decir que, aplicado a la bibliometr\u00eda, se cumple el Principio de Heisenberg, seg\u00fan el cual si se mide un sistema de alguna forma, \u00e9ste se perturba (desestabiliza). Posiblemente hay que dar por bueno este tributo en aras de la mejora de la calidad de la investigaci\u00f3n que se ha conseguido desde que todos los investigadores estamos obligados a rendir cuentas.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Aznar, J., y Guerrero, E. (2011). An\u00e1lisis del \u00edndice-h y propuesta de un nuevo \u00edndice bibliom\u00e9trico: el \u00edndice global. <em>Revista Cl\u00ednica Espa\u00f1ola<\/em>, 211, 251-256.<\/p>\n<p>Gordillo, F., Arana, J. M., &amp; Mestas, L. (2011). A bibliometric index for selection processes. <em>Journal of Mind and Behavior<\/em>, 32, 333-350.<\/p>\n<p>Hirsch, J. E. (2005). An index to quantify an individual\u2019s scientific research output. <em>Proceedings of the National Academy of Sciences<\/em>, 102, 16569-16572.<\/p>\n<p>Martin, B. R. (1996). The use of multiple indicators in the assessment of basic research. <em>Scientometrics<\/em>, 36, 343-362.<\/p>\n<p>Hanna, J. (2010). The hard work of measuring social impact. <em>Research &amp; Ideas<\/em>, June 14. Recuperado el 15 de julio de 2012 desde https:\/\/hbswk.hbs.edu\/item\/6401.html<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 31 de mayo de 2012.<br \/>\nAceptado el 5 de noviembre de 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 M. 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