{"id":50,"date":"2008-11-29T23:21:37","date_gmt":"2008-11-29T21:21:37","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=50"},"modified":"2008-11-29T23:25:56","modified_gmt":"2008-11-29T21:25:56","slug":"%c2%a1te-lo-creiste-sobre-como-la-informacion-falsa-se-introduce-en-nuestra-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=50","title":{"rendered":"\u00a1Te lo cre\u00edste! Sobre c\u00f3mo la informaci\u00f3n falsa se introduce en nuestra memoria"},"content":{"rendered":"<p>Karlos Luna y Malen Migueles<br \/>\nFacultad de Psicolog\u00eda, Universidad del Pa\u00eds Vasco, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-23-cc-A_tea_but_no_e.jpg\" vspace=\"10\" width=\"300\" align=\"left\" height=\"200\" hspace=\"10\" \/><em>La incorporaci\u00f3n de informaci\u00f3n falsa en la memoria de un suceso delictivo puede alterar el subsiguiente testimonio. Para estudiar la aceptaci\u00f3n de tres tipos diferentes de informaci\u00f3n falsa se realizaron tres experimentos aplicando el paradigma de la informaci\u00f3n enga\u00f1osa. Los resultados se\u00f1alan que los detalles (vs. acciones), los contenidos perif\u00e9ricos (vs. centrales) y la informaci\u00f3n de tipicidad alta (vs. baja) se aceptan con mayor facilidad.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-23.pdf\" target=\"_blank\" title=\"Versi\u00f3n en pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>La vida diaria nos demuestra constantemente que nuestra memoria no es perfecta. A veces olvidamos una cita , un cumplea\u00f1os o no recordamos d\u00f3nde dejamos aparcado el coche. Otro error consiste en creer que cierta informaci\u00f3n apareci\u00f3 en un determinado momento y lugar (p. ej., un peri\u00f3dico serio) cuando en realidad apareci\u00f3 en otro completamente diferente (p. ej., una revista sensacionalista). Este error, a veces trivial, puede convertirse en grave si, por ejemplo, un testigo en un juicio cree que cierta informaci\u00f3n apareci\u00f3 durante la comisi\u00f3n de un delito cuando en realidad apareci\u00f3 en otro lugar o momento.<\/p>\n<p>Para estudiar estos errores, Loftus, Miller y Burns (1978) llevaron a cabo un sencillo experimento. Un grupo de personas vio unas diapositivas que simulaban un accidente de coche en el que aparec\u00eda una se\u00f1al de stop, y despu\u00e9s respondieron a unas preguntas sobre el suceso. Una de las preguntas suger\u00eda la existencia de una se\u00f1al de ceda el paso en vez de la se\u00f1al de stop. Por \u00faltimo, se pregunt\u00f3 si en las diapositivas originales aparec\u00eda una se\u00f1al de stop o un ceda el paso. Muchos de los participantes escogieron la opci\u00f3n incorrecta. En experimentos posteriores utilizando este procedimiento se ha encontrado que aproximadamente el 15-20% de los participantes recuerdan la informaci\u00f3n falsa. Este fen\u00f3meno se conoce como efecto de la informaci\u00f3n enga\u00f1osa.<\/p>\n<p>Sin embargo, no es lo mismo intentar que una persona recuerde informaci\u00f3n sobre un detalle sin importancia, como la decoraci\u00f3n de un banco, o sobre informaci\u00f3n relevante judicialmente como el arma que utiliza un atracador. Por eso es interesante determinar qu\u00e9 tipo de elementos pueden ser aceptados e incluidos err\u00f3neamente en nuestra memoria con mayor facilidad y cu\u00e1les ser\u00edan rechazados.<\/p>\n<p>Recientemente se ha  realizado una serie de experimentos para determinar precisamente qu\u00e9 tipo de informaci\u00f3n falsa se acepta con mayor facilidad. Se estudiaron tres posibles dimensiones de la informaci\u00f3n: a) acciones o detalles, b) contenidos centrales o perif\u00e9ricos y c) de tipicidad alta o baja.<\/p>\n<p>Hay pocos trabajos que se hayan interesado por el recuerdo de acciones y detalles trabajando con materiales cercanos a una situaci\u00f3n real delictiva. Algunos trabajos sugieren que las acciones se recuerdan mejor que los detalles (Yuille y Cutshall, 1986). Pero, hasta ahora, en ninguna investigaci\u00f3n se hab\u00edan presentado acciones y detalles falsos para estudiar su posible aceptaci\u00f3n. Siguiendo el m\u00e9todo de Loftus y cols. (1978), un grupo de participantes vieron un v\u00eddeo sobre un atraco a un banco. Despu\u00e9s, la mitad de ellos completaron un cuestionario en el que algunas preguntas inclu\u00edan acciones o detalles falsos. La otra mitad complet\u00f3 el mismo cuestionario con las mismas preguntas, pero sin las referencias a la informaci\u00f3n falsa. Por \u00faltimo, se pregunt\u00f3 a todos si la informaci\u00f3n falsa apareci\u00f3 en el v\u00eddeo o no. Los participantes del grupo con informaci\u00f3n falsa cometieron m\u00e1s errores que el grupo control, mostrando el efecto de la informaci\u00f3n enga\u00f1osa. Los participantes tuvieron m\u00e1s aciertos (respuestas correctas ante informaci\u00f3n verdadera) con acciones, lo que replica algunos resultados anteriores. Tambi\u00e9n hubo m\u00e1s falsas alarmas (respuestas incorrectas ante informaci\u00f3n falsa) con detalles, lo que indicar\u00eda que esos contenidos falsos se incluyen en la memoria con mayor facilidad (Luna y Migueles, 2007).  Estos resultados pueden deberse a que las acciones son los elementos m\u00e1s informativos y activos del suceso, frente a los detalles que son pasivos. Por eso son mejor atendidos y recordados y es m\u00e1s dif\u00edcil que su recuerdo se distorsione.<\/p>\n<p>Se utiliz\u00f3 el mismo procedimiento para explorar la incorporaci\u00f3n en la memoria de contenidos centrales y perif\u00e9ricos (Luna y Migueles, en prensa). Investigaciones previas han demostrado que hay mejor rendimiento ante contenidos centrales, porque al formar la esencia del acontecimiento reciben mejor procesamiento (Heuer y Reisberg, 1992). Replicamos este resultado al encontrar m\u00e1s aciertos con informaci\u00f3n central que perif\u00e9rica. Tambi\u00e9n se replic\u00f3 el efecto de la informaci\u00f3n enga\u00f1osa, y hubo m\u00e1s falsas alarmas con informaci\u00f3n perif\u00e9rica. Cuando alguien nos sugiere falsamente que un elemento secundario y aparentemente sin importancia apareci\u00f3 en determinado escenario, como podr\u00eda ser una m\u00e1quina de caf\u00e9 en un banco, las probabilidades de aceptarlo son mayores que si el elemento fuera importante, como, por ejemplo, que el atracador lleve una pistola en el cintur\u00f3n.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, tambi\u00e9n estudiamos la aceptaci\u00f3n de informaci\u00f3n de tipicidad alta y baja (Luna y Migueles, 2008). La informaci\u00f3n de tipicidad alta es la que aparece habitualmente en una determinada situaci\u00f3n, como que un atracador de un banco lleve un arma de fuego. Informaci\u00f3n de tipicidad baja es la que, a\u00fan siendo congruente, rara vez aparece en la situaci\u00f3n descrita, como que un atracador de un banco utilice un arma blanca. Con el mismo paradigma que en los estudios anteriores se logr\u00f3 replicar una vez m\u00e1s el efecto de la informaci\u00f3n enga\u00f1osa. Adem\u00e1s, hubo m\u00e1s aciertos con contenidos t\u00edpicos, pero tambi\u00e9n con esos elementos se cometieron m\u00e1s falsas alarmas. Esto podr\u00eda deberse a que, cuando nos preguntan por una informaci\u00f3n determinada que no conocemos, tendemos a responder con el valor t\u00edpico por defecto. Si esa informaci\u00f3n t\u00edpica es correcta la respuesta tambi\u00e9n lo es, pero si es incorrecta los errores aumentan.<\/p>\n<p>En resumen, nuestra memoria es sensible a la informaci\u00f3n falsa que puede presentarse, pero es m\u00e1s sensible a unos tipos que a otros. Los detalles, la informaci\u00f3n perif\u00e9rica y los contenidos de tipicidad alta parecen aceptarse con mayor facilidad. En el caso de los detalles y la informaci\u00f3n perif\u00e9rica posiblemente sea debido a que son elementos menos informativos y se procesan peor, mientras que en el caso de los contenidos t\u00edpicos el causante podr\u00eda ser un sesgo hacia la emisi\u00f3n de ese tipo de respuestas. En cambio, es m\u00e1s dif\u00edcil aceptar informaci\u00f3n falsa sobre acciones, contenidos centrales y de tipicidad baja.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Heuer, F. y Reisberg, D. (1992). Emotion, arousal, and memory for details. En S. A. Christianson (Ed.), The handbook of emotion and memory: Research and theory (pp. 151-180). Erlbaum, Hillsdale.<\/p>\n<p>Loftus, E. F., Miller, D. G. y Burns, H. J. (1978). Semantic integration of verbal information into a visual memory. Journal of Experimental Psychology: Human Learning and Memory, 4, 19-31.<\/p>\n<p>Luna, K. y Migueles, M. (2007).  Acciones y detalles en la aceptaci\u00f3n de informaci\u00f3n postevento falsa y en la confianza. Estudios de Psicolog\u00eda, 28, 69-81.<\/p>\n<p>Luna, K. y Migueles, M. (2008). Typicality and misinformation: Two sources of distortion. Psicol\u00f3gica, 29, 171-188.<\/p>\n<p>Luna, K. y Migueles, M. (en prensa). Acceptance of central and peripheral misinformation and confidence. Spanish Journal of Psychology.<\/p>\n<p>Yuille, J. C. y Cutshall, J. L. (1986). A case study of eyewitness memory of a crime. Journal of Applied Psychology, 71, 291-301.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Karlos Luna y Malen Migueles Facultad de Psicolog\u00eda, Universidad del Pa\u00eds Vasco, Espa\u00f1a La incorporaci\u00f3n de informaci\u00f3n falsa en la <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=50\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,3],"tags":[150,42,151],"class_list":["post-50","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-psicologia","tag-falsas-memorias","tag-memoria","tag-testigos-oculares"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/50","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=50"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/50\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=50"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=50"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=50"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}