{"id":493,"date":"2012-05-17T00:16:19","date_gmt":"2012-05-16T22:16:19","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=493"},"modified":"2012-05-17T00:16:19","modified_gmt":"2012-05-16T22:16:19","slug":"%c2%bfcuando-comienzan-los-bebes-a-recordar-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=493","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1ndo comienzan los beb\u00e9s a recordar palabras?"},"content":{"rendered":"<p>Silvia Benavides Varela<br \/>\nInternational School for Advanced Studies (SISSA\/ISAS), Italia<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2012-9-cc-FabrizioGiraldi.jpg\" alt=\"(cc) Fabrizio Giraldi.\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Un beb\u00e9 reci\u00e9n nacido en una prueba de memoria con la NIRS. Foto: (cc) Fabrizio Giraldi.<\/p><\/div>\n<p><em>La capacidad para memorizar sonidos de palabras es un requisito fundamental para la adquisici\u00f3n del vocabulario. Distintos trabajos han demostrado que el cerebro de los seres humanos est\u00e1 preparado para procesar los sonidos del lenguaje desde las primeras horas de vida. Sin embargo, pocos estudios se han focalizado en las capacidades y limitaciones de la memoria para palabras de los reci\u00e9n nacidos. Seg\u00fan un reciente trabajo de nuestro laboratorio, la capacidad para recordar palabras existe desde el nacimiento, pero se ve limitada por el fen\u00f3meno de interferencia selectiva.<\/em><\/p>\n<p><em><!--more--><\/em><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2012-9.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>En el vientre, el feto puede almacenar ciertas propiedades de los sonidos externos como, p.ej., la prosodia de la lengua materna (v\u00e9ase Moon y col., 1993) o la voz de su propia madre (v\u00e9ase Mehler y col., 1978). Sin embargo, el \u00fatero y el l\u00edquido amni\u00f3tico act\u00faan como una barrera que filtra algunas propiedades espec\u00edficas de los sonidos (p.ej., los detalles ac\u00fasticos de las palabras), dificultando que los fetos puedan escuchar, y menos a\u00fan recordar, los sonidos de palabras concretas.<\/p>\n<p>Estudios previos se\u00f1alaban que al nacimiento, cuando el beb\u00e9 tiene acceso por primera vez a los detalles de los sonidos, la capacidad para recordar palabras tambi\u00e9n podr\u00eda ser limitada. De hecho, dichos estudios mostraban que los reci\u00e9n nacidos recordaban una palabra s\u00f3lo despu\u00e9s de haberla escuchado repetidamente por m\u00e1s de treinta minutos (v\u00e9ase Swain y col., 1993) o, en su defecto, comenzar\u00edan a reconocer palabras frecuentes (como, p. ej., su propio nombre) s\u00f3lo alrededor de los cinco meses de edad (Mandel y col., 1995).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 impide que el beb\u00e9 pueda recordar el sonido de palabras a una edad m\u00e1s temprana? Un estudio reciente de nuestro laboratorio (Benavides-Varela y col., 2011) muestra que en realidad el cerebro de los reci\u00e9n nacidos s\u00ed puede reconocer una palabra que ha sido presentada anteriormente (distingui\u00e9ndola de una palabra totalmente nueva), despu\u00e9s de pocas repeticiones de esta palabra. Dicho estudio sugiere adem\u00e1s una posible explicaci\u00f3n de que los ni\u00f1os peque\u00f1os tarden tanto tiempo en comenzar a adquirir vocabulario.<\/p>\n<p>El estudio utiliz\u00f3 una t\u00e9cnica no invasiva de imagen cerebral que es particularmente apta para explorar la actividad del cerebro de los neonatos, denominada espectroscopia cercana al infrarrojo (\u00abnear infrared spectroscopy\u00bb &#8211; NIRS). La t\u00e9cnica est\u00e1 basada en el hecho de que las demandas metab\u00f3licas de una zona del cerebro aumentan (o disminuyen) cuando esa zona se activa (v\u00e9ase <a title=\"Correa, 2009\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=74\" target=\"_blank\">Correa, 2009<\/a>, para una descripci\u00f3n asequible en castellano, y Villringer y Chance, 1997, para m\u00e1s detalles).<\/p>\n<p>El estudio muestra que el cerebro de los reci\u00e9n nacidos puede distinguir entre una palabra que los beb\u00e9s han escuchado anteriormente y una palabra que escuchan por primera vez, incluso cuando la palabra nueva y la conocida han sido pronunciadas por la misma persona y cuando tienen propiedades ac\u00fasticas semejantes: la misma intensidad, duraci\u00f3n, estructura sil\u00e1bica y acento. Esto se deduce de los cambios en actividad cerebral que se producen cuando los beb\u00e9s escuchan estas palabras. M\u00e1s espec\u00edficamente, mientras que el escuchar una palabra nueva provoca un aumento en la actividad cerebral (concretamente de la hemoglobina oxigenada), la palabra familiar genera una disminuci\u00f3n (Figuras 1 y 2).<\/p>\n<div style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" \" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2012-9-f1.jpg\" alt=\"Figura 1\" width=\"600\" height=\"564\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1.-  Procedimiento y resultados de Benavides-Varela y col. (2011). (A) Representa una fase de familiarizaci\u00f3n de 6 minutos (con presentaci\u00f3n intermitente de bloques de una palabra repetida), un intervalo de 2 minutos y un test de reconocimiento de 3 minutos (donde se presenta la misma palabra de la familiarizaci\u00f3n a la mitad de los beb\u00e9s y una palabra completamente nueva a la otra mitad). (B) Muestra c\u00f3mo, despu\u00e9s de 2 minutos de silencio (en la primera parte del test), la actividad cerebral de los beb\u00e9s aumenta cuando escuchan una palabra completamente nueva y disminuye cuando escuchan una palabra conocida. El mismo patr\u00f3n de reconocimiento se observa despu\u00e9s de que los beb\u00e9s han escuchado m\u00fasica (C), pero no se observa cuando los participantes han escuchado otra palabra durante el intervalo (D). Figura adaptada de Benavides-Varela y col. (2011).<\/p><\/div>\n<p>Curiosamente, el cerebro de los reci\u00e9n nacidos tambi\u00e9n puede reconocer el sonido de una palabra despu\u00e9s de que el beb\u00e9 ha sido expuesto a m\u00fasica instrumental (tipo canci\u00f3n de cuna) antes de la prueba de reconocimiento. Por el contrario, las trazas de memoria desaparecen en el momento en el que los ni\u00f1os escuchan otra palabra completamente nueva antes del test. Este resultado sugiere que la capacidad para recordar los sonidos de palabras al nacimiento est\u00e1 limitada por el fen\u00f3meno de interferencia selectiva. Dicho de otro modo, los sonidos del lenguaje interfieren con la memoria de una palabra, mientras que otros sonidos (como la m\u00fasica) no la afectan (Figura 1).<\/p>\n<div style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2012-9-f2.jpg\" alt=\"Figura 2\" width=\"400\" height=\"854\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 2.-  \u00c1reas del cerebro del neonato implicadas en la respuesta de reconocimiento. Se observa una disminuci\u00f3n de la actividad cerebral cuando los beb\u00e9s escuchan la palabra conocida, y un aumento cuando escuchan una palabra nueva. Figura adaptada de Benavides-Varela y col. (2011).<\/p><\/div>\n<p>Adem\u00e1s de proponer la interferencia selectiva como una posible causa del olvido de las palabras en ni\u00f1os peque\u00f1os, el estudio tambi\u00e9n muestra que el sistema de representaci\u00f3n de los peque\u00f1os es sensible a las propiedades que distinguen la m\u00fasica y el lenguaje.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 le permite al cerebro de los reci\u00e9n nacidos separar las representaciones de los sonidos del lenguaje y los de la m\u00fasica? Esta temprana distinci\u00f3n podr\u00eda ser determinada por una serie de factores que tienen que ver con la percepci\u00f3n y\/o la naturaleza de la cognici\u00f3n humana. Por ejemplo, dado que el lenguaje es uno de los sonidos m\u00e1s importantes para la especie, es posible que el cerebro humano est\u00e9 preparado para procesarlo y almacenarlo de una manera especial y separada de otros sonidos. De hecho, previamente se hab\u00eda demostrado que los reci\u00e9n nacidos ponen m\u00e1s atenci\u00f3n al lenguaje que a sonidos no ling\u00fc\u00edsticos (Vouloumanos y Werker, 2004), lo que podr\u00eda explicar por qu\u00e9 las palabras tienen m\u00e1s interferencia sobre el recuerdo de otras palabras que la m\u00fasica instrumental.<\/p>\n<p>Otro factor que podr\u00eda explicar la separaci\u00f3n de las representaciones del lenguaje y la m\u00fasica es la disposici\u00f3n del cerebro para procesar los sonidos dependiendo de la fuente que los produce, en especial aquellos producidos por la voz de los humanos (Belin y col., 2000), que son claramente distintos de otras fuentes de sonidos como, p.ej., un instrumento musical. La diferenciaci\u00f3n de los sonidos podr\u00eda tambi\u00e9n residir en propiedades ac\u00fasticas, como la complejidad del contorno mel\u00f3dico.<\/p>\n<p>Independientemente de la raz\u00f3n que hace que la m\u00fasica y las palabras sean procesadas separadamente en el cerebro de los reci\u00e9n nacidos, este estudio muestra que los seres humanos estamos preparados desde el nacimiento para almacenar de una forma distinta la informaci\u00f3n transmitida por el lenguaje. Adem\u00e1s, sugiere que el cerebro necesita desarrollar los mecanismos para superar la interferencia selectiva, alcanzando as\u00ed un modo m\u00e1s eficiente para desarrollar el vocabulario.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Belin, P., Zatorre, R. J., Lafaille, P., Ahad, P., y Pike, B. (2000). Voice-selective areas in human auditory cortex. <em>Nature<\/em>, 403, 309-312.<\/p>\n<p>Benavides-Varela, S., G\u00f3mez, D. M., Macagno, F., Bion, R. A. H., Peretz, I., y Mehler, J. (2011). Memory in the neonate brain. <em>PLoS ONE<\/em>, 6(11), e27497.<\/p>\n<p>Mandel, D. R., Jusczyk, P. W., y Pisoni, D. B. (1995). Infants\u2019 recognition of the sound patterns of their own names. <em>Psychological Science<\/em>, 6, 314-317.<\/p>\n<p>Mehler, J., Bertoncini, J., Barri\u00e8re, M., y Jassik-Gerschenfeld, D. (1978). Infant recognition of mother\u2019s voice. <em>Perception<\/em>, 7, 491-497.<\/p>\n<p>Moon, C., Cooper, R. P., y Fifer, W. P. (1993) Two-day-olds prefer their native language. <em>Infant Behavior and Development<\/em>, 16, 495-500.<\/p>\n<p>Swain, I. U., Zelazo, P. R., y Clifton, R. K. (1993). Newborn infants\u2019 memory for speech sounds retained over 24 hours. <em>Developmental Psychology<\/em>, 29, 312-323.<\/p>\n<p>Villringer, A., y Chance, B. (1997). Non-invasive optical spectroscopy and imaging of human brain function. <em>Trends in Neurosciences<\/em>, 20, 435-442.<\/p>\n<p>Vouloumanos, A., y Werker, J. F. (2004). Tuned to the signal: The privileged status of speech for young infants. <em>Developmental Science<\/em>, 7, 270-276.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 2 de marzo de 2012.<br \/>\nAceptado el 18 de abril de 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Silvia Benavides Varela International School for Advanced Studies (SISSA\/ISAS), Italia La capacidad para memorizar sonidos de palabras es un requisito <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=493\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,7,4,3],"tags":[31,49,42,366,203,367],"class_list":["post-493","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-linguistica","category-neurociencia","category-psicologia","tag-cerebro","tag-lenguaje","tag-memoria","tag-neonatos","tag-neuroimagen","tag-nirs"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/493","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=493"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/493\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":499,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/493\/revisions\/499"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=493"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=493"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=493"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}