{"id":49,"date":"2008-11-14T17:21:58","date_gmt":"2008-11-14T15:21:58","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=49"},"modified":"2008-11-14T17:21:58","modified_gmt":"2008-11-14T15:21:58","slug":"mas-que-palabras-hacia-una-mirada-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=49","title":{"rendered":"M\u00e1s que palabras: Hacia una mirada social"},"content":{"rendered":"<p>Elena Ca\u00f1adas<br \/>\nDept. de Psicolog\u00eda Experimental y Fisiolog\u00eda del Comportamiento, Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-31-a-c-ElenaCanadas.jpg\" alt=\"(c) Elena Ca\u00f1adas\" vspace=\"10\" width=\"300\" align=\"left\" height=\"388\" hspace=\"10\" \/><em>Ponemos un especial inter\u00e9s en expresarnos con palabras, pero olvidamos que, en ocasiones, nuestras emociones, nuestra cara e incluso una simple mirada pueden ser m\u00e1s precisas que la m\u00e1s detallada de las explicaciones. Recientes investigaciones van m\u00e1s all\u00e1, y se\u00f1alan que nuestras preferencias, deseos y prejuicios pueden estar influidos por la mirada y las expresiones faciales emocionales que observamos en los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p><font color=\"#ffffff\">.<\/font><\/p>\n<p><font color=\"#ffffff\">.<\/font><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-31.pdf\" title=\"Versi\u00f3n en pdf\" target=\"_blank\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Generalmente, cuando tratamos de comunicarnos dirigimos toda nuestra atenci\u00f3n a la selecci\u00f3n de las palabras adecuadas, olvid\u00e1ndonos, en la mayor\u00eda de los casos, de nuestra expresi\u00f3n no verbal. Sin embargo, tal y como sucede con las palabras, nuestra cara es una importante fuente de informaci\u00f3n. De hecho, percibir una cara no s\u00f3lo nos permite identificar a quienes nos rodean, tambi\u00e9n resulta determinante en nuestras interacciones sociales. Probablemente por ello, los procesos psicol\u00f3gicos involucrados en la percepci\u00f3n de caras est\u00e1n presentes desde el nacimiento, son complejos, y est\u00e1n representados en amplias \u00e1reas cerebrales (Nelson, 2001). Desde un punto de vista evolutivo, es importante para la supervivencia no s\u00f3lo entender qu\u00e9 es lo que la otra persona est\u00e1 haciendo en ese preciso instante, sino tambi\u00e9n prever cu\u00e1les ser\u00e1n sus intenciones futuras. Una manera de conseguirlo es a trav\u00e9s del procesamiento de sus cambios de atenci\u00f3n (se\u00f1alados por el lugar hacia el que mira), ya que \u00e9stos reflejan cambios de inter\u00e9s sobre los objetos y el ambiente que le rodea y pueden aportar un dato de gran utilidad para conocer el estado mental de esa persona, nuestra \u00abteor\u00eda de su mente\u00bb (Baron-Cohen, 1995).<\/p>\n<p>Al orientar nuestra atenci\u00f3n en la direcci\u00f3n de una mirada se activa un sistema neural dedicado a la codificaci\u00f3n social de los est\u00edmulos. Perret y col. (1985) demostraron que determinadas c\u00e9lulas del Surco Temporal Superior (STS) del mono codifican la direcci\u00f3n de la mirada, y se han encontrado \u00e1reas hom\u00f3logas en humanos (Allison, Puce y McCarthy, 2000). La estrecha relaci\u00f3n entre la actividad del STS y \u00e1reas involucradas en el sistema atencional, como el Surco Parietal Inferior, sugieren que ambas podr\u00edan formar parte de una red responsable de la atenci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Raymond, Fenske y Tavassoli (2003) demostraron que el mero hecho de ignorar un objeto daba lugar a valoraciones negativas. Presentaban pares de im\u00e1genes abstractas (tambi\u00e9n llamadas Mondrian por su semejanza con los cuadros del famoso pintor, v\u00e9ase la Figura 1) a un grupo de individuos. Posteriormente, se les indicaba mediante una flecha que s\u00f3lo prestaran atenci\u00f3n a una de las im\u00e1genes del par. Finalmente, se presentaba una imagen que pod\u00eda ser alguna de las presentadas anteriormente (atendida o no) o una nueva, y se ped\u00eda que se la evaluara emocionalmente. Las im\u00e1genes no atendidas fueron evaluadas m\u00e1s negativamente que las  atendidas, mientras que \u00e9stas se evaluaron igual que las que se presentaban por primera vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-31-b.jpg\" alt=\"Figura 1\" vspace=\"10\" width=\"350\" height=\"253\" hspace=\"10\" \/><\/p>\n<p align=\"center\"><em>Figura 1.<\/em><\/p>\n<p>En este contexto, estudios posteriores demuestran que la mirada de los dem\u00e1s ejerce efectos similares a nuestros propios cambios atencionales. Bayliss, Paul, Cannon y Tipper (2006) realizaron un experimento en el que se presentaba una cara mirando al frente, que r\u00e1pidamente dirig\u00eda su mirada hacia la derecha o la izquierda. En ese lugar aparec\u00eda entonces un objeto que el participante ten\u00eda que categorizar (un utensilio de cocina o una herramienta). Estos autores mostraron el efecto cl\u00e1sico de facilitaci\u00f3n por la mirada: dirigimos r\u00e1pidamente nuestra mirada en esa direcci\u00f3n y somos m\u00e1s r\u00e1pidos en discriminar el objeto. A su vez, sorprendentemente, la direcci\u00f3n de la mirada tambi\u00e9n afect\u00f3 al nivel de agrado de los objetos percibidos. En concreto, aqu\u00e9llos que se presentaban en el lugar hacia el cual se dirig\u00eda la mirada eran evaluados como m\u00e1s agradables.<\/p>\n<p>El efecto de la mirada observada puede, adem\u00e1s, depender de la expresi\u00f3n facial que la acompa\u00f1a. Las \u00e1reas cerebrales involucradas en el procesamiento de la direcci\u00f3n de la mirada de los otros y la percepci\u00f3n emocional est\u00e1n fuertemente interconectadas y muestran una correlaci\u00f3n en su actividad. De este modo, tendemos a preferir un objeto si observamos que alguien lo mira con una sonrisa, y por el contrario, lo rechazamos cuando la expresi\u00f3n de quien lo mira es de disgusto (Bayliss y col., 2006). Profundizando en este tipo de investigaciones, Jonas, DeBruine, Little, Burris y Reinberg (2007) demostraron que mujeres que observaban a otras mujeres mirando la fotograf\u00eda de un hombre con expresi\u00f3n de felicidad aumentaban su preferencia por ese hombre, mientras que esto no ocurr\u00eda cuando la expresi\u00f3n facial observada era neutra o negativa.<\/p>\n<p>Estos procesos atencionales, adem\u00e1s de influir en nuestras preferencias, pueden afectar a la formaci\u00f3n de estereotipos y prejuicios sociales (Bayliss y Tipper, 2006). Atender o ignorar, observar una mirada fija en alguien o en la direcci\u00f3n contraria, puede hacer que nos formemos un impresi\u00f3n positiva o negativa de esa persona.<\/p>\n<p>Los hallazgos hasta el momento indican que las preferencias, deseos y actitudes son consecuencia de la \u00abmente social\u00bb de las personas. Sin embargo, es necesario resaltar que esta \u00abmente social\u00bb est\u00e1 afectada por tempranos componentes atencionales, determinados en parte por la mirada. No obstante, la complejidad de los procesos implicados en la percepci\u00f3n facial, algunos resultados contradictorios y la gran cantidad de aspectos que a\u00fan est\u00e1n por aclarar, hacen que quede un largo camino por recorrer y con muchas ideas que explorar.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Allison, T., Puce, A., y McCarthy, G. (2000). Social perception from visual cues: Role of the STS region. Trends in Cognitive Sciences, 4(7), 267-278.<\/p>\n<p>Baron-Cohen, S. (1995). Mindblindness: An essay on autism &amp; theory of mind. Cambridge, MA: MIT Press.<\/p>\n<p>Bayliss, A. P., y Tipper, S. P. (2006). Predictive gaze cues and personality judgments: Should eye trust you? Psychological Science, 17(6), 514-520.<\/p>\n<p>Bayliss, A. P. , Paul, M.A., Cannon, P.R y Tipper, S.P. (2006). Gaze cuing and affective judgments of objects: I like what you look at. Psychonomic Bulletin &amp; Review, Psychological Science, 14 Psychological Science, 14 (6), 1061-1066<\/p>\n<p>Jonas, B., DeBruine, L.M., Little, A.C., Burris, R.P. y Reinberg, D.R (2007). Social transmission of face preferences among humans. Proceedings of the Royal Society B. 274, 899-903.<\/p>\n<p>Nelson, C.A. (2001) The development and neural bases of face recognition. Infant and Child Development, 10, 3-18<\/p>\n<p>Perrett, D. I., Smith, P. A. J., Potter, D. D., Mistlin, A. J., Head, A. S., Milner, A. D., y Jeeves, M. A. (1985). Visual cells in the temporal cortex sensitive to ace view and gaze direction. Proceedings of the Royal Society of London: Series B, 223, 293-317.<\/p>\n<p>Raymond, J. E., Fenske, M. J., y Tavassoli, N. (2003). Selective attention determines emotional responses to novel stimuli. Psychological Science, 14, 537-542.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elena Ca\u00f1adas Dept. de Psicolog\u00eda Experimental y Fisiolog\u00eda del Comportamiento, Universidad de Granada, Espa\u00f1a Ponemos un especial inter\u00e9s en expresarnos <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=49\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,4,3],"tags":[146,31,149,147,148,22],"class_list":["post-49","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-neurociencia","category-psicologia","tag-atencion","tag-cerebro","tag-expresion-emocional","tag-mirada","tag-preferencias","tag-significado"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/49","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=49"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/49\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=49"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=49"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=49"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}