{"id":41,"date":"2008-08-25T13:08:47","date_gmt":"2008-08-25T11:08:47","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=41"},"modified":"2008-08-25T13:08:47","modified_gmt":"2008-08-25T11:08:47","slug":"homo-floresiensis-humanos-distintos-a-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=41","title":{"rendered":"Homo floresiensis. Humanos distintos a nosotros."},"content":{"rendered":"<p>Carlos Alberto Marmelada<br \/>\nFacultad de Humanidades, Universitat Internacional de Catalunya, Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-27a-cc-SBishop.jpg\" alt=\"(cc) SBishop\" vspace=\"10\" width=\"300\" align=\"left\" height=\"222\" hspace=\"10\" \/><em>Desde su descubrimiento, la pol\u00e9mica en torno al estatus de Homo floresiensis no ha cesado. \u00bfSon humanos de nuestra propia especie, pero que eran pigmeos que padecieron enanismo, microcefalia y otra serie de patolog\u00edas, o se trata de miembros de una especie distinta a la nuestra? El hallazgo de restos pertenecientes a 13 individuos y el estudio de varias partes de su esqueleto avalan la segunda hip\u00f3tesis.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-27.pdf\" title=\"Versi\u00f3n en pdf\" target=\"_blank\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>En octubre de 2004 saltaba a los medios de comunicaci\u00f3n una noticia que dej\u00f3 at\u00f3nitos a todos los especialistas del mundo, as\u00ed como al gran p\u00fablico en general. El equipo dirigido por Mike Morwood y Peter Brown anunciaba el descubrimiento de una nueva especie humana: <em>Homo floresiensis<\/em> (Brown et al. 2004).<\/p>\n<p>Seg\u00fan el paradigma cl\u00e1sico, nuestra especie se qued\u00f3 como \u00fanica representante del g\u00e9nero humano tras la desaparici\u00f3n de los \u00faltimos neandertales hace alrededor de 28.000 a\u00f1os. Sin embargo, el descubrimiento de la Isla de Flores alteraba este modelo, al dar argumentos muy s\u00f3lidos a favor de una hip\u00f3tesis realmente sorprendente y excitante por sus consecuencias. Seg\u00fan sus descubridores, todos los restos humanos con m\u00e1s de 12.000 a\u00f1os encontrados en la cueva de Liang Bua (Figura 1) pertenecen a una especie de humanos diminutos que no son antepasados nuestros, constituyendo una especie distinta a <em>Homo sapiens<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-27b-cc-Rosino.jpg\" alt=\"Figura 1\" vspace=\"10\" width=\"500\" height=\"333\" hspace=\"10\" \/><\/p>\n<p align=\"center\">Figura 1.- Cueva de Liang Bua. (cc) Rosino.<\/p>\n<p>Su caracter\u00edstica principal es el reducido tama\u00f1o de sus cuerpos. La estatura de un adulto no exced\u00eda los 110 cm., menos que un pigmeo actual (los Bambuti o Mbuti del Congo, por ejemplo, miden un promedio de 145 cm. los varones y 138 cm. las mujeres). De hecho, la talla de estos hom\u00ednidos es similar a la de los <em>Australopithecus<\/em> de hace 3,5 millones de a\u00f1os y a la de los primeros humanos de hace 2,5 millones de a\u00f1os. Sus cerebros eran, igualmente, muy peque\u00f1os si los comparamos con los nuestros. El \u00fanico cr\u00e1neo que se ha encontrado hasta el momento tiene un volumen de 417 cc., lo que significa que el cerebro de los <em>Homo floresiensis<\/em> era ligeramente mayor que el de los chimpanc\u00e9s y similar al de los <em>Australopithecus<\/em> m\u00e1s primitivos. A pesar de ello su estructura es claramente humana (Falk et al., 2005; Marmelada, 2005).<\/p>\n<p>Pero esto no quiere decir que fueran poco inteligentes o que tuvieran un estilo de vida muy poco humano. Al contrario, los restos arqueol\u00f3gicos y paleontol\u00f3gicos asociados a estos f\u00f3siles indican que sus relaciones sociales deb\u00edan de ser complejas. Fabricaban herramientas de piedra tecnol\u00f3gicamente sofisticadas (Morwood y Roberts, 2004) y durante un rango cronol\u00f3gico muy amplio, lo que implica que de una generaci\u00f3n a otra se transmit\u00edan los conocimientos y las habilidades. Dominaban el fuego y cazaban elefantes enanos, lagartos gigantes y otros animales, cacer\u00edas que requer\u00edan a menudo la acci\u00f3n coordinada de un grupo y la utilizaci\u00f3n de armas, tales como lanzas. Todo ello con un cerebro del tama\u00f1o de un pomelo.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay investigadores que son reacios a aceptar que los humanos diminutos de Liang Bua sean miembros de una especie distinta a la nuestra, opinando que m\u00e1s bien se trata de miembros patol\u00f3gicos de nuestra especie. Por ejemplo, Robert D. Martin y su equipo consideran que son <em>sapiens<\/em> microcef\u00e1licos (Martin, 2006). Dean Falk respondi\u00f3 a Martin que el cr\u00e1neo Liang Bua no presentaba ning\u00fan tipo de enfermedad (Falk, 2006).<\/p>\n<p>Seg\u00fan el equipo de Teuko Jacob (el decano de la paleoantropolog\u00eda indonesia), los <em>H. floresiensis<\/em> en realidad ser\u00edan <em>Homo sapiens<\/em> enanos predecesores de los pigmeos Rampasasa que habitan actualmente la regi\u00f3n (Jacob et al., 2006). A este respecto hay que tener en cuenta que, hasta el momento, los restos humanos m\u00e1s antiguos asignados a <em>H. floresiensis<\/em> tienen 95.000 a\u00f1os. Aunque fueran de Homo sapiens (enfermos o no) significar\u00eda ya un descubrimiento excepcional, puesto que los f\u00f3siles m\u00e1s antiguos de nuestra especie hallados fuera de \u00c1frica son los de Israel y tienen una antig\u00fcedad de 90.000 a\u00f1os. En este supuesto, significar\u00eda que deber\u00edamos revisar las fechas relativas a la salida de \u00c1frica y el ritmo de expansi\u00f3n por el continente. Adem\u00e1s, hay que tener presente que los investigadores que trabajan en Liang Bua ya han encontrado restos humanos pertenecientes a 13 individuos diferentes con las mismas proporciones corporales, en donde ninguno sobrepasa los 106 cm. de altura. De modo que hay que preguntarse: \u00bfcu\u00e1l es la probabilidad de encontrar trece individuos de una antig\u00fcedad comprendida entre los 95.000 a\u00f1os y los 12.000 a\u00f1os y que todos ellos sean pigmeos enanos, microcef\u00e1licos y sin ment\u00f3n? Pr\u00e1cticamente cero. Por otra parte, la presencia de humanos como nosotros est\u00e1 documentada en Flores s\u00f3lo a partir de hace 10.500 a\u00f1os, pero entre ellos no se encuentran f\u00f3siles que presenten los signos de enanismo y las patolog\u00edas que se le quieren atribuir al cien por cien de los Hobbits de Liang Bua.<\/p>\n<p>Las herramientas asociadas a <em>H. floresiensis<\/em> tambi\u00e9n han sido objeto de controversia. Hay quienes opinan que son demasiado sofisticadas como para que las puedan haber hecho ellos y estiman que debieron ser obra de <em>Homo sapiens<\/em>. Sin embargo, los miembros del equipo de Morwood han documentado el descubrimiento de centenares de herramientas de piedra en Mata Menge, 50 Km al oeste de Liang Bua, que son morfol\u00f3gicamente muy similares a aqu\u00e9llas, pero de entre 700.000 y 800.000 a\u00f1os de antig\u00fcedad, medio mill\u00f3n de a\u00f1os antes de que aparecieran los primeros Homo sapiens (Broom et al., 2006). Esto demuestra que en aquella regi\u00f3n hab\u00eda hom\u00ednidos capaces de hacer herramientas muy sofisticadas, de manera que los <em>H. floresiensis<\/em> bien podr\u00edan ser los herederos de aquella tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Este conjunto de datos, as\u00ed como el resultado del estudio de diferencias morfol\u00f3gicas en los huesos del hombro, la mu\u00f1eca y el cr\u00e1neo, hacen suponer que <em>H. floresiensis<\/em> es realmente una especie distinta a la nuestra. La pregunta ahora es: \u00bfcu\u00e1l fue el origen de <em>Homo floresiensis<\/em>?<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Brown, P., Sutikna, T., Morwood, M. J., Soejono, R. P., Jatmiko, Wayhu Saptomo, E. &amp; Awe Due R. (2004) A new smallbodied hominin from the Late Pleistocene of Flores, Indonesia. Nature, 431, 1055-1061.<\/p>\n<p>Brumm, A., Aziz, F., van den Bergh, G. D., Morwood, M. J., Moore, M. W., Kurniawan, I., Hobbs, D. R. &amp; Fullagar, R. (2006) Early stone technology on Flores and its implications for Homo floresiensis. Nature, 441, 624-628.<\/p>\n<p>Falk, D., Hildebolt, C., Smith, K., Morwood, M. J., Sutikna, T., Brown, P., Jatmiko, Wayhu Saptomo, E., Brunsden, B. &amp; Prior, F. (2005) The brian of LB1, Homo floresiensis. Science, 308, 242-245.<\/p>\n<p>Falk, D., et al. (2006) Response to Comment on \u00abThe Brian of LB1, Homo floresiensis\u00bb. Science, 312, 999b.<\/p>\n<p>Jacob. T.,  Indriati, E., Soejono,  R. P.,  Hs\u00fc, K., Frayer, D. W.,  Eckhardt, R. B.,  Kuperavage, A. J.,  Thorne, A. &amp; Henneberg, M. (2006)  Pygmoid australomelanesian Homo sapiens skeletal remains from Liang Bua, Flores: Population affinities and pathological abnormalities. Proceedings of the National Academy of Sciences, 113, 13421-13426.<\/p>\n<p>Marmelada, C.A (2005) El Hombre de Flores asombra a los cient\u00edficos. Aceprensa, Servicio 27\/05.<\/p>\n<p>Martin, R., MacLarnon, A. M. , Phillips, J. L., Dussubieux, L., Williams, P. R., Dobyns, W. B.  (2006) Comment on \u00abThe Brian of LB1, Homo floresiensis\u00bb. Science, 312, 999b.<\/p>\n<p>Morwood, M.J. &amp; Roberts, R.G. (2004) Archaeology and age of a new hominin from Flores in eastern Indonesia. Nature, 431, 1087-1091.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Alberto Marmelada Facultad de Humanidades, Universitat Internacional de Catalunya, Espa\u00f1a. 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