{"id":37,"date":"2008-06-02T00:14:31","date_gmt":"2008-06-01T22:14:31","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=37"},"modified":"2008-06-02T00:16:22","modified_gmt":"2008-06-01T22:16:22","slug":"sobre-colores-y-lenguas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=37","title":{"rendered":"Sobre colores y lenguas"},"content":{"rendered":"<p>Javier Valenzuela<br \/>\nDept. de Filolog\u00eda Inglesa, Universidad de Murcia, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-20-a-cc-RobertSontheimer.jpg\" alt=\"(cc) Robert Sontheimer\" align=\"left\" height=\"225\" hspace=\"10\" vspace=\"10\" width=\"300\" \/><em>Una serie de nuevos estudios muestran c\u00f3mo la lengua afecta en determinados aspectos a la percepci\u00f3n crom\u00e1tica, proporcionando de esta manera nuevos argumentos para la Hip\u00f3tesis del Relativismo Ling\u00fc\u00edstico.<\/em><\/p>\n<p><!--more--> <a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-20.pdf\" title=\"versi\u00f3n en pdf\" target=\"_blank\">[versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Como ya se ha tratado en esta revista (v\u00e9anse <a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=15\" target=\"_blank\">Valenzuela, 2007<\/a>; <a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=20\" target=\"_blank\">Ibarretxe, 2008<\/a>), la Hip\u00f3tesis del Relativismo Ling\u00fc\u00edstico (HRL) afirma que existen aspectos de nuestro procesamiento cognitivo que se ven afectados por la lengua que hablamos. Uno de los ejemplos iniciales ofrecidos por la HRL es el caso de los colores. Los colores no existen de manera independiente y objetiva en la naturaleza: dependiendo de la composici\u00f3n material de los objetos, \u00e9stos absorben parte del espectro lum\u00ednico, reflejando el resto; este resto es percibido por nosotros como \u00abcolor\u00bb. Distintas lenguas segmentan este espectro reflejado de manera diferente: en ruso, por ejemplo, existen dos colores diferentes para lo que nosotros llamamos \u00abazul\u00bb, correspondientes aproximadamente al \u00abazul cielo\u00bb (golub\u00f3y) y al \u00abazul marino\u00bb (sin\u00edy). Lo mismo ocurre en italiano, que tiene las variantes azurro y blu. En navajo, hay un solo color para un rango que nosotros dividimos en dos: el azul y el verde. Otras lenguas combinan en s\u00f3lo dos t\u00e9rminos (\u00abclaro\u00bb y \u00aboscuro\u00bb) hasta 12-14 colores. Estas distinciones son culturales, y, seg\u00fan la versi\u00f3n de la HRL, cada lengua\/cultura fuerza as\u00ed un tipo de percepci\u00f3n crom\u00e1tica distinta, basada en sus peculiaridades de categorizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1970 se realizaron experimentos comparando hablantes de dani (una lengua de Nueva Guinea que tan s\u00f3lo tiene dos nombres para los colores) y hablantes de ingl\u00e9s (con muchas m\u00e1s distinciones). En estos experimentos, los hablantes de ambas lenguas se comportaron exactamente igual a la hora de categorizar una serie de fichas de colores. Se comprob\u00f3 as\u00ed que la percepci\u00f3n crom\u00e1tica de los seres humanos no se ve influida por el n\u00famero de palabras de color que tenga su vocabulario. Esto se adujo como prueba de que la HRL estaba fundamentalmente equivocada y el lenguaje no afecta a la percepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Recientemente, el inter\u00e9s en la relaci\u00f3n entre percepci\u00f3n crom\u00e1tica y lengua ha resurgido. Winawer, Witthoft, Frank, Wu, Wade, y Boroditsky (2007) ense\u00f1aron a sus sujetos experimentales triadas de colores de la gama del azul. Su tarea era decidir cu\u00e1l de dos colores (el de la izquierda o el de la derecha) era igual al color presentado m\u00e1s arriba (Figura 1a). Los cuadrados estaban tomados de una gradaci\u00f3n de colores de la gama del azul (Figura 1b). De manera crucial, esto se realiz\u00f3 con hablantes de ingl\u00e9s y hablantes de ruso: para los hablantes ingleses, las 20 variantes pertenecen al color \u00abazul\u00bb; para los hablantes de ruso, los 10 primeros son un color (sin\u00edy) y los 10 \u00faltimos, del 11-20, son otro (golub\u00f3y).<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-20-b.png\" alt=\"Figura 1\" height=\"312\" hspace=\"10\" vspace=\"10\" width=\"500\" \/><\/p>\n<p>Pues bien, al ir comparando los tiempos de reacci\u00f3n al discriminar pares adyacentes de esta gama, no hubo diferencia por parte de los ingleses: tardaban lo mismo en comparar el par 1-2 que el 9-10 o el 16-17. Sin embargo, los hablantes de ruso eran mucho m\u00e1s r\u00e1pidos discriminando pares cuando ambos pertenec\u00edan a categor\u00edas diferentes (es decir, cuando uno era sin\u00edy y el otro golub\u00f3y).<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, estos resultados, adem\u00e1s de replicarse, se han ido refinando. Se ha descubierto que estos juicios de \u00abpercepci\u00f3n categorial del color\u00bb (PCC; el efecto en que dos colores que pertenecen a categor\u00edas distintas se discriminan m\u00e1s r\u00e1pido o con m\u00e1s precisi\u00f3n que dos colores que pertenecen a la misma categor\u00eda) se dan con mucha mayor fuerza en el hemisferio izquierdo del cerebro, el encargado de las tareas ling\u00fc\u00edsticas. Drivonikou, Kay, Regier, Ivry, Gilbert, Franklin y  Davies (2007) presentaron a sus sujetos 12 cuadrados de colores dispuestos en un c\u00edrculo; 11 eran iguales y uno distinto. La tarea consist\u00eda en detectar si el color distinto estaba a la derecha o a la izquierda del punto de fijaci\u00f3n central. De nuevo, los sujetos eran m\u00e1s r\u00e1pidos reconociendo colores pertenecientes a categor\u00edas distintas (p.ej, 11 azules y un verde) que pertenecientes a la misma categor\u00eda (p.ej., 11 azules y un azul distinto), aunque la distancia crom\u00e1tica fuera la misma. Pero adem\u00e1s, este efecto PCC era mucho mayor en el Campo Visual Derecho (CVD) que en el izquierdo. La informaci\u00f3n del CVD se representa en el hemisferio izquierdo del cerebro, el dominado por el lenguaje. Curiosamente, al replicar este experimento con beb\u00e9s de 4-5 meses (rastreando sus movimientos oculares), se ha encontrado que ellos muestran este efecto en el hemisferio contrario, el derecho (Franklin, Drivonikou, Bevis, Davies, Kay, y Regier, 2008). Esto puede ser interpretado como que, una vez que el lenguaje est\u00e1 presente, toma parte en las tareas de discriminaci\u00f3n perceptual (en este caso, de discriminaci\u00f3n crom\u00e1tica). El efecto PCC desaparec\u00eda adem\u00e1s cuando se les daba a los sujetos una tarea de interferencia verbal, lo que refuerza estos resultados.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-20-c.png\" alt=\"Figura 2\" height=\"187\" hspace=\"10\" vspace=\"10\" width=\"500\" \/><\/p>\n<p> Finalmente, Tan, Chan, Kay, Khong, Yip y Luke (2008) aducen haber encontrado evidencia neurofisiol\u00f3gica a favor de la HRL, tambi\u00e9n en tareas de discriminaci\u00f3n crom\u00e1tica. Los sujetos ten\u00edan que decidir si dos colores eran iguales o no. Esta tarea la hac\u00edan con colores \u00abf\u00e1ciles de nombrar\u00bb y colores \u00abdif\u00edciles de nombrar\u00bb (A y B respectivamente en la Figura 2). Al examinar su actividad cerebral (con im\u00e1genes por resonancia magn\u00e9tica funcional, o fMRIs) encontraron que, cuando los colores ten\u00edan una etiqueta l\u00e9xica accesible, se activaban adem\u00e1s zonas del cerebro responsables de la b\u00fasqueda de palabras (a pesar de que en ning\u00fan momento se les ped\u00eda que nombraran los colores, sino que dijeran si eran iguales o no), mostrando as\u00ed la conexi\u00f3n entre procesamiento ling\u00fc\u00edstico y percepci\u00f3n crom\u00e1tica a nivel cerebral.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, al parecer, la HRL ha vuelto con fuerza y habr\u00e1 que estar atentos a ver qu\u00e9 color va tomando esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Drivonikou, G. V., Kay, P., Regier, T., Ivry, R. B., Gilbert, A. L., Franklin, A. y  Davies, I. R. L.  (2007). Further evidence that Whorfian effects are stronger in the right visual field than the left. Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 104, 1097-1102.<\/p>\n<p>Franklin, A., Drivonikou, G. V., Bevis, L., Davies, I. R. L., Kay, P. y Regier, T. (2008). Categorical perception of color is lateralized to the right hemisphere in infants, but to the left hemisphere in adults. PNAS, 105, 3221-3225.<\/p>\n<p>Tan, L. H., Chan, A. H. D., Kay, P., Khong, P.-L., Yip, L. K. C. y Luke, K.-K. (2008). Language affects patterns of brain activation associated with perceptual decision. PNAS, 105, 4004-4009.<\/p>\n<p>Winawer, J., Witthoft, N., Frank, M. C., Wu, L., Wade, A. R. y Boroditsky, L. (2007). Russian blues reveal effects of language on color discrimination. PNAS, 104, 7780-7785.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Javier Valenzuela Dept. de Filolog\u00eda Inglesa, Universidad de Murcia, Espa\u00f1a Una serie de nuevos estudios muestran c\u00f3mo la lengua afecta <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=37\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,8,6,7,3],"tags":[17,89,45],"class_list":["post-37","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-antropologia","category-filosofia","category-linguistica","category-psicologia","tag-color","tag-percepcion","tag-relativismo-linguistico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=37"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/37\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=37"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=37"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=37"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}