{"id":2676,"date":"2026-07-21T11:57:47","date_gmt":"2026-07-21T09:57:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2676"},"modified":"2026-07-21T11:57:47","modified_gmt":"2026-07-21T09:57:47","slug":"los-delfines-desafian-a-los-humanos-el-lenguaje-no-gira-a-nuestro-alrededor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2676","title":{"rendered":"Los delfines desaf\u00edan a los humanos: El lenguaje no gira a nuestro alrededor"},"content":{"rendered":"<p>Clara T\u00e9llez-P\u00e9rez<br \/>\nDept. de Lengua Espa\u00f1ola, Universidad de Salamanca, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2026-9-dp-UAdam.jpg\" alt=\"(dp) Adam U, NOAA.\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(dp) Adam U, NOAA.<\/p><\/div>\n<p><em>Tradicionalmente, el lenguaje se ha considerado como el rasgo m\u00e1s distintivo de los seres humanos frente a otros animales. Sin embargo, a la luz de las investigaciones m\u00e1s recientes, cabe cuestionar hasta qu\u00e9 punto se trata de una capacidad exclusivamente humana. Recientes hallazgos sobre los sistemas comunicativos propios de otras especies, particularmente los delfines, ponen en tela de juicio esta singularidad. Si bien el lenguaje humano no parece tener parang\u00f3n en la naturaleza, los sistemas comunicativos de otros animales muestran un grado de sofisticaci\u00f3n sorprendente y caracter\u00edsticas que antes solo se hab\u00edan asociado con el lenguaje humano.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2026-9.pdf\">[Versi\u00f3n en PDF]<\/a><\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la ling\u00fc\u00edstica suele describirse al ser humano como homo loquens (\u2018hombre que habla\u2019) y es que, ciertamente, nuestra capacidad para expresar sentimientos o ideas mediante las palabras es extraordinaria en el mundo animal. No es de extra\u00f1ar, por tanto, que los primeros estudios centrados en el lenguaje de los animales tuvieran una clara visi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica y pusieran el foco no tanto en los sistemas comunicativos propios de otras especies, como en hasta qu\u00e9 punto eran capaces de \u00abhablar\u00bb, esto es, de utilizar el lenguaje humano.<\/p>\n<p>El siglo XX se convirti\u00f3 en la \u00e9poca dorada de estos experimentos, pero su \u00e9xito fue escaso y se limit\u00f3 al aprendizaje de ciertas palabras por parte de los chimpanc\u00e9s o los delfines (Lyn, 2012). Desde la segunda mitad del siglo XX, aproximadamente, se observa un cambio de paradigma, ya que comenzamos a preguntarnos si otros animales se comunican entre ellos, c\u00f3mo es ese procedimiento y en qu\u00e9 contextos se utiliza. Sin embargo, en las investigaciones que surgieron a partir de ese momento el papel del lenguaje humano sigue siendo relevante, ya que el grado de complejidad de los distintos sistemas comunicativos animales tiende a valorarse en funci\u00f3n de qu\u00e9 caracter\u00edsticas del lenguaje humano est\u00e9n presentes. Una de dichas propiedades es, por ejemplo, la semanticidad (Hockett, 1962), es decir, cuando las herramientas para comunicar (sonidos, gestos, silbidos, etc.) tienen un significado vinculado a elementos de la realidad. Si bien resulta obvio que el lenguaje humano tiene dicha cualidad, a priori no resulta tan f\u00e1cil identificarla en sistemas comunicativos animales. Sin embargo, parece que los delfines tienen algo que decir al respecto.<\/p>\n<p>Los primeros estudios sobre la comunicaci\u00f3n entre delfines descubrieron que estos se comunican mediante chillidos o silbidos. En cautividad, parece que incluso pueden modular dichos silbidos para aprender palabras de sus cuidadores. Sin embargo, la verdadera cuesti\u00f3n es: \u00bfhay semanticidad en el sistema comunicativo propio de los delfines? En 1986, Tyack apunt\u00f3 hacia una respuesta afirmativa cuando analiz\u00f3 la comunicaci\u00f3n entre dos delfines en un acuario de Massachusetts. Spray, hembra, y Scotty, macho, se comunicaban mediante silbidos. Tras grabar estos sonidos y clasificarlos, descubri\u00f3 que cada delf\u00edn ten\u00eda preferencia por un silbido muy concreto que constitu\u00eda m\u00e1s del 70\u00a0% de sus propios silbidos. Estos silbidos favoritos var\u00edan en gran medida de delf\u00edn a delf\u00edn y, adem\u00e1s, se van desarrollando desde el nacimiento, pues las cr\u00edas practican diferentes versiones hasta que llegan a la adultez y fijan su propio patr\u00f3n (Hart, 2012; King et al. 2013).<\/p>\n<p>\u00bfSuponen los silbidos un ejemplo de semanticidad en la comunicaci\u00f3n de los delfines? Eso parece. Caldwell y Caldwell (1965) se refieren a estos silbidos como la firma de cada delf\u00edn, esto es, un sonido distintivo cuyo significado es la propia identidad del emisor. De hecho, se ha demostrado, tanto en libertad como en cautividad, que los delfines de una comunidad pueden reconocer a sus cong\u00e9neres a trav\u00e9s de tales silbidos. Esto fue comprobado en un experimento en el que un grupo de investigadores sujetaban a delfines y reproduc\u00edan a trav\u00e9s de altavoces un silbido concreto de otro miembro de su grupo que hab\u00edan grabado previamente o silbidos de delfines desconocidos (Sayigh et al., 1998). Los delfines sujetos por los investigadores giraban la cabeza hacia el altavoz siempre que el sonido se correspondiera con uno de sus cong\u00e9neres, incluso si no manten\u00edan una relaci\u00f3n estrecha con \u00e9l. La tesis de los investigadores es que el giro de la cabeza se debe a que los delfines han reconocido a un miembro de su grupo. Asimismo, dado que los delfines reconoc\u00edan sin dificultades no solo a aquellos cong\u00e9neres con los que manten\u00edan un v\u00ednculo estrecho sino tambi\u00e9n a otros conocidos con los que no se relacionaban asiduamente, los expertos sostienen que el reconocimiento no se debe a que los silbidos sean familiares, sino a que han identificado a individuos concretos de su grupo, esto es, han atribuido un significado espec\u00edfico a esos silbidos. Por otro lado, los silbidos parecen tener una clara funci\u00f3n social, ya que cuando dos delfines interact\u00faan y uno emite su firma, el otro tiende a repetirla, lo que podr\u00eda servir para estrechar v\u00ednculos (Janik et al., 2006).<\/p>\n<p>Las semejanzas entre el lenguaje humano y la comunicaci\u00f3n entre los delfines podr\u00edan no limitarse a la presencia de semanticidad en ambos sistemas. Seg\u00fan un reciente estudio, ante la presencia de cr\u00edas los delfines adultos adaptan sus silbidos y los hacen m\u00e1s agudos (Sayigh et al. 2023). Este comportamiento es muy similar al de seres humanos con ni\u00f1os a su cargo, que tienden al denominado matern\u00e9s, esto es, a una forma de hablar con voz m\u00e1s aguda y oraciones m\u00e1s cortas. Esta pr\u00e1ctica favorece que los ni\u00f1os adquieran su lengua materna. Muchos expertos hipotetizan que, en el caso de los delfines, la finalidad podr\u00eda ser la misma, ya que las cr\u00edas de estos animales deben aprender los silbidos vinculados a miembros espec\u00edficos de su comunidad mientras desarrollan el suyo propio.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, los seres humanos y los delfines no compartimos \u00fanicamente nuestra condici\u00f3n de mam\u00edferos. Adem\u00e1s de ello, parece que ambas especies disponemos de un sistema comunicativo caracterizado por su semanticidad. Dicha cualidad ha sido observada tambi\u00e9n en otros sistemas de comunicaci\u00f3n animales, en particular en el caso de los monos, de entre los que destacan las llamadas de alarma ante depredadores de los cercopitecos y las llamadas de los macacos rhesus en contextos de agresi\u00f3n entre miembros del grupo. En definitiva, si bien el lenguaje humano representa un caso singular dentro del reino animal con un alto grado de sofisticaci\u00f3n, parece que no somos los \u00fanicos que utilizamos nombres propios para referirnos a miembros de nuestra familia o amigos, lo cual refleja la extraordinaria riqueza de la comunicaci\u00f3n animal.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Caldwell, M. C., y Caldwell, D. K. (1965). Individualized whistle contours in bottlenosed dolphins (Tursiops truncatus). <em>Nature<\/em>, 207, 434\u2013435.<\/p>\n<p>Hockett, C. F. (1962). <em>A Course in Modern Linguistics<\/em>. 4\u00aa ed. MacMillan.<\/p>\n<p>Janik, V. M., et al. (2006). Signature whistle shape conveys identity information to bottlenose dolphins. <em>Proceedings of the National Academy of Sciences U.S.A.<\/em>, 103, 8293\u20138297.<\/p>\n<p>Hart, S. (2013). <em>El Lenguaje de los Animales<\/em>. Alianza.<\/p>\n<p>King, S. L., et al. (2013). Vocal copying of individually distinctive signature whistles in bottlenose dolphins. <em>Proceedings of the Royal Society B<\/em>, 280, 20130053 .<\/p>\n<p>Lyn, H. (2012). Apes and the evolution of language:Ttaking stock of 40 years of research. En T. K. Shackelford y J. Vonk (eds.), <em>The Oxford Handbook of Comparative Evolutionary Psychology<\/em> (pp. 356\u2013378). Oxford University Press.<\/p>\n<p>Sayigh, L. S., et al. (1998). Individual recognition in wild bottlenose dolphins: A field test using playback experiments. <em>Animal Behaviour<\/em>, 57, 41\u201350.<\/p>\n<p>Sayigh, L. S., et al. (2023). Bottlenose dolphin mothers modify signature whistles in the presence of their own calves. <em>Proceedings of the National Academy of Sciences U.S.A.<\/em>, 120, e2300262120.<\/p>\n<p>Tyack, P. (1986). Whistle repertoires of two bottlenosed dolphins, Tursiops truncatus: Mimicry of signature whistles? <em>Behavioral Ecology and Sociobiology<\/em>, 18, 251\u2013257.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 16 de abril de 2026.<br \/>\nAceptado el 26 de mayo de 2026.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Clara T\u00e9llez-P\u00e9rez Dept. de Lengua Espa\u00f1ola, Universidad de Salamanca, Espa\u00f1a Tradicionalmente, el lenguaje se ha considerado como el rasgo m\u00e1s <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2676\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,462,7,3],"tags":[59,845,50,49,22],"class_list":["post-2676","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-etologia","category-linguistica","category-psicologia","tag-comunicacion","tag-delfines","tag-evolucion","tag-lenguaje","tag-significado"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2676","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2676"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2676\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2677,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2676\/revisions\/2677"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2676"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2676"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2676"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}