{"id":266,"date":"2011-05-25T12:34:14","date_gmt":"2011-05-25T10:34:14","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=266"},"modified":"2011-05-25T12:34:14","modified_gmt":"2011-05-25T10:34:14","slug":"sobre-la-relevancia-de-la-tipografia-en-la-lectura-de-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=266","title":{"rendered":"Sobre la relevancia de la tipograf\u00eda en la lectura de palabras"},"content":{"rendered":"<p>Carmen Moret-Tatay (a,b), Manuel Perea (b) y Eva Rosa (a)<\/p>\n<p>(a) Departamento de Metodolog\u00eda, Psicolog\u00eda B\u00e1sica y Psicolog\u00eda Social, Universidad Cat\u00f3lica de Valencia, Espa\u00f1a<\/p>\n<p>(b) Dept. de Metodolog\u00eda, Universitat de Val\u00e8ncia, Valencia, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2011-7-cc-ninastoessinger.jpg\" alt=\"(cc) ninastoessinger\" width=\"300\" height=\"242\" \/>La palabra escrita ha marcado la diferencia entre la prehistoria y la historia. En las lenguas alfab\u00e9ticas, la forma de las letras ha ido evolucionando, desde las may\u00fasculas a las min\u00fasculas, y desde las fuentes g\u00f3ticas o serif (con ornamentos) a las fuentes sans serif (v.g., letras en las se\u00f1ales de tr\u00e1fico). Los modelos de reconocimiento de palabras suelen obviar los aspectos de corte tipogr\u00e1fico, a pesar de su notable influencia. En este trabajo presentamos dos estudios que muestran la ventaja del empleo de fuentes sans serif vs. serif, y de las palabras en min\u00fasculas frente a las may\u00fasculas.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2011-7.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Cuando visitamos un museo, conducimos, o simplemente leemos un libro, nos vemos rodeados de esos fascinantes objetos que son las palabras escritas, que procesamos de manera casi autom\u00e1tica en sus diferentes variantes (tama\u00f1os, fuentes, etc.). Como si fuera un proceso natural, la forma de las letras que forman palabras han ido sufriendo cambios a lo largo de la historia (v\u00e9ase la Figura 1). Recordemos, adem\u00e1s, que las omnipresentes letras en min\u00fascula del alfabeto latino no fueron introducidas hasta el siglo VII, y hay ortograf\u00edas que actualmente carecen de dicha distinci\u00f3n, por ejemplo, el \u00e1rabe (v\u00e9ase Rayner y Pollatsek, 1989, para una revisi\u00f3n).<\/p>\n<div style=\"width: 729px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2011-7-f1.jpg\" alt=\"Figura 1\" width=\"719\" height=\"156\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1.- Evoluci\u00f3n de la letra M.<\/p><\/div>\n<p>Sin embargo, los actuales modelos que explican el proceso de reconocimiento visual de palabras obvian el papel de los factores perceptivos en el acceso al l\u00e9xico (para una revisi\u00f3n, v\u00e9ase G\u00f3mez, Ratcliff y Perea, 2008). De hecho, estos modelos se basan en una fuente definida por Rumelhart y Siple (1974), donde cada letra se forma a partir de una matriz, que es, a todas luces, una aproximaci\u00f3n demasiado limitada (v\u00e9ase la Figura 2; obs\u00e9rvese que B y D aparecen en esta fuente como m\u00e1s similares de lo que realmente son). Claramente, los factores de corte perceptivo modulan el proceso de identificaci\u00f3n de las palabras. Un ejemplo es la escritura g\u00f3tica (Figura 2) que utilizaban muchos textos y peri\u00f3dicos hasta la primera mitad del siglo pasado.<\/p>\n<div style=\"width: 732px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2011-7-f2.jpg\" alt=\"Figura 2\" width=\"722\" height=\"313\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 2.- Ilustraci\u00f3n de las serifas, y de diversas fuentes o tipos de letra.<\/p><\/div>\n<p>Cuando leemos un libro, con muy alta probabilidad estar\u00e1 escrito en una fuente con serifas (esto es, con ornamentos en los extremos de las letras), al estilo de Times New Roman (v\u00e9ase Figura 2). Incluso a la hora de enviar art\u00edculos para publicaci\u00f3n, muchas revistas (por ejemplo, las de la American Psychological Association) solicitan que los manuscritos empleen una fuente serif. Pero, \u00bfexiste alguna evidencia acerca de la posible ventaja de emplear las fuentes serif? En el \u00e1mbito de la tipograf\u00eda se ha debatido extensamente si las serifas no son m\u00e1s que un mero artefacto hist\u00f3rico \u2013su origen tuvo lugar tras la creaci\u00f3n del Imperio Romano\u2013 de manera que los ornamentos s\u00f3lo aportar\u00edan ruido en el proceso de reconocimiento visual de la palabra, o pueden constituir una ayuda para enlazar las diferentes letras dentro de las palabras. Por otro lado, pensemos en las se\u00f1ales de tr\u00e1fico que vemos en las carreteras: no solamente emplean una fuente sans serif (Clearview o derivadas), sino que adem\u00e1s suelen estar en min\u00fasculas. Ahora bien, \u00bfhay trabajos en el \u00e1mbito de la psicoling\u00fc\u00edstica que muestren, de manera experimental, las ventajas del empleo, por una parte, de fuentes sans serif frente a fuentes serif y, por otra parte, de palabras en min\u00fasculas frente a may\u00fasculas?<\/p>\n<p>Un estudio reciente de Moret-Tatay y Perea (2011) examin\u00f3 la primera de estas cuestiones. En una tarea de decisi\u00f3n l\u00e9xica donde se presentan palabras y pseudopalabras (una serie de letras que no forma una palabra en lengua castellana, por ejemplo, \u201crotico\u201d) a estudiantes universitarios, se presentaron \u00edtems escritos en dos fuentes de la misma familia y que esencialmente son id\u00e9nticas excepto por la presencia\/ausencia de serifas: Lucida (serif) y Lucida Sans (sans serif). Los resultados mostraron tiempos de identificaci\u00f3n de palabras ligeramente m\u00e1s breves (10 ms) con la fuente sans serif que con la fuente serif. Es decir, la presencia de serifas no facilita el proceso de identificaci\u00f3n visual de palabras. Dicho hallazgo es consistente con la idea de que las serifas no proporcionan informaci\u00f3n relevante (se\u00f1al) que ayude al reconocimiento de las palabras. No es sorprendente, pues, que la fuente por defecto en programas de tratamiento de texto como MS-Word en sus \u00faltimas versiones haya pasado de ser Times New Roman (una fuente serif) a ser Calibri (una fuente sans serif).<\/p>\n<p>Respecto a la segunda cuesti\u00f3n planteada, esto es, las posibles diferencias de procesamiento de las palabras min\u00fasculas vs. MAY\u00daSCULAS, es f\u00e1cil imaginar las ventajas potenciales de las palabras presentadas en letras min\u00fasculas debido a las diferentes formas que las letras pueden adoptar en las palabras (ascendentes como la \u201ct\u201d; descendentes como la \u201cp\u201d; pensemos en \u201cpatata\u201d vs. \u201cPATATA\u201d). En el plano te\u00f3rico, hay modelos que asumen que el contorno exterior (es decir, la forma del conjunto de letras de una palabra) puede dar lugar a su identificaci\u00f3n en el caso de palabras muy frecuentes, sin necesidad de un procesamiento al nivel de letras (p. ej., Allen, Wallace y Weber, 1995). Es decir, palabras frecuentes como \u201cpatata\u201d podr\u00edan reconocerse muy r\u00e1pidamente por su contorno a un nivel global de procesamiento (no v\u00eda letras), pero palabras poco frecuentes como \u201calpiste\u201d habr\u00edan de ser reconocidas v\u00eda la identificaci\u00f3n de las letras que la constituyen.<\/p>\n<p>Para poner a prueba este modelo y, adem\u00e1s, comprobar el papel de la forma de las palabras en su reconocimiento visual, Perea y Rosa (2002) presentaron, en un experimento de decisi\u00f3n l\u00e9xica, palabras muy frecuentes y palabras poco frecuentes, bien en may\u00fasculas o en min\u00fasculas. Como se muestra en la Figura 3, Perea y Rosa encontraron tiempos de identificaci\u00f3n m\u00e1s breves para las palabras en min\u00fasculas; obs\u00e9rvese que esta diferencia ocurri\u00f3 esencialmente para las palabras poco frecuentes m\u00e1s que en las muy frecuentes. Dichos resultados permiten rechazar aquellos modelos que mantienen que es posible reconocer una palabra \u00fanicamente por su forma: estos modelos predec\u00edan una ventaja de las palabras min\u00fasculas en las palabras muy frecuentes, no en las poco frecuentes. Otra implicaci\u00f3n de estos datos es que, al menos con lectores expertos, las palabras se reconocen v\u00eda sus constituyentes, las letras, y no \u201cglobalmente\u201d, si bien las pistas que da el contorno de las palabras pueden ayudar a su reconocimiento, al menos en palabras poco frecuentes.<\/p>\n<div style=\"width: 458px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2011-7-f3.jpg\" alt=\"Figura 3\" width=\"448\" height=\"260\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 3.- Tiempos de reacci\u00f3n en las diferentes condiciones del experimento de Perea y Rosa (2002), con palabras en min\u00fasculas vs. MAY\u00daSCULAS, de alta vs. baja frecuencia de uso.<\/p><\/div>\n<p>En definitiva, los experimentos anteriores respaldan la pr\u00e1ctica habitual de emplear fuentes sans serif y en letras min\u00fasculas en las se\u00f1ales de tr\u00e1fico, indicadores en museos, etc. Adem\u00e1s, sugieren un proceso de evoluci\u00f3n de fuentes serif a fuentes sans serif en el contexto de la lectura de textos, paralelo al que ocurri\u00f3 con la decadencia de las fuentes g\u00f3ticas el siglo pasado.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Allen, P.A., Wallace, B. y Weber, T.A. (1995). Influence of case type, word frequency, and exposure duration on visual word recognition. <em>Journal of Experimental Psychology: Human Perception &amp; Performance<\/em>, 21, 914-934.<\/p>\n<p>G\u00f3mez, P., Ratcliff, R. y Perea, M. (2008). The overlap model: A model of letter position coding. <em>Psychological Review<\/em>, 115, 577-601.<\/p>\n<p>Moret-Tatay, C. y Perea, M. (2011). Do serifs provide an advantage in the recognition of written words? <em>Journal of Cognitive Psychology<\/em>. DOI: 10.1080\/20445911.2011.546781<\/p>\n<p>Perea, M. y Rosa, E. (2002). Does \u201cwhole word shape\u201d play a role in visual word recognition? <em>Perception and Psychophysics<\/em>, 64, 785-794.<\/p>\n<p>Rumelhart, D.E. y Siple, P. (1974). The process of recognizing tachistoscopically presented words. <em>Psychological Review<\/em>, 87, 99-118.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 4 de abril de 2011.<br \/>\nAceptado el 12 de mayo de 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carmen Moret-Tatay (a,b), Manuel Perea (b) y Eva Rosa (a) (a) Departamento de Metodolog\u00eda, Psicolog\u00eda B\u00e1sica y Psicolog\u00eda Social, Universidad <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=266\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,3],"tags":[95,49,318],"class_list":["post-266","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-psicologia","tag-lectura","tag-lenguaje","tag-tipografia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/266","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=266"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/266\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":270,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/266\/revisions\/270"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}