{"id":2629,"date":"2026-02-03T21:20:00","date_gmt":"2026-02-03T19:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2629"},"modified":"2026-02-03T21:20:00","modified_gmt":"2026-02-03T19:20:00","slug":"entre-lo-humano-y-lo-microbiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2629","title":{"rendered":"Entre lo humano y lo microbiano"},"content":{"rendered":"<p>Sergio Cerme\u00f1o A\u00ednsa<br \/>\nDept. de Psicologia B\u00e0sica, Evolutiva i de l\u2019Educaci\u00f3, Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2025-24-cc-CienciaCognitiva.jpg\" alt=\"(cc) Ciencia Cognitiva.\" width=\"300\" height=\"450\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Ciencia Cognitiva.<\/p><\/div>\n<p><em>La investigaci\u00f3n reciente sobre el eje microbiota\u2013intestino\u2013cerebro revela que la mente no depende \u00fanicamente del cerebro, sino de un sistema distribuido que incluye al cuerpo y su ecosistema microbiano. Esta perspectiva es consistente con enfoques te\u00f3ricos como la cognici\u00f3n encarnada y la mente extendida. La influencia de la microbiota sobre las emociones, la cognici\u00f3n, la conducta y la personalidad plantea preguntas interesantes sobre la identidad, la moralidad, la creatividad y la posibilidad de modular la mente mediante intervenciones biol\u00f3gicas. Comprender estas interacciones proporciona nuevas perspectivas m\u00e9dicas, psicol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas, sugiriendo que nuestra identidad podr\u00eda ser el resultado de una alianza biol\u00f3gica entre lo humano y lo microbiano.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2025-24.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Lejos queda la idea de que el intestino es un \u00f3rgano involucrado \u00fanicamente en la digesti\u00f3n. Ya en el siglo XIX, fisi\u00f3logos como William Beaumont e Iv\u00e1n P\u00e1vlov observaron que las emociones y el estado mental influ\u00edan en el proceso digestivo (Beaumont, 1833; P\u00e1vlov, 1910). A lo largo del siglo XX, los investigadores fueron comprendiendo la magnitud y complejidad de lo que hoy llamamos el eje intestino\u2013cerebro, descubriendo que su relaci\u00f3n es bidireccional: el cerebro afecta al intestino del mismo modo que \u00e9ste afecta al cerebro.<\/p>\n<p>No fue hasta comienzos del siglo XXI cuando se publicaron los hallazgos m\u00e1s significativos, situando la relaci\u00f3n intestino\u2013cerebro en el centro de la investigaci\u00f3n neurocient\u00edfica. Un hito clave fue el estudio de Sudo et al. (2004), que mostr\u00f3 que ratones libres de g\u00e9rmenes (sin microbiota) presentaban respuestas exageradas al estr\u00e9s, las cuales se normalizaban al reintroducir una microbiota saludable. Posteriormente, Tillisch et al. (2013) realizaron el primer estudio similar en humanos y observaron que cuatro semanas de consumo de un l\u00e1cteo fermentado con probi\u00f3ticos modificaba los patrones de conectividad cerebral y las respuestas en tareas de atenci\u00f3n emocional. Desde entonces, la microbiota pas\u00f3 a reconocerse como un componente esencial del eje intestino\u2013cerebro, dando lugar al concepto de eje microbiota\u2013intestino\u2013cerebro como un campo emergente en neurociencia y psiquiatr\u00eda.<\/p>\n<p>Para poner las cosas en perspectiva, el intestino humano alberga m\u00e1s de 100 billones de microorganismos, pertenecientes a entre 1.000 y 1.500 especies bacterianas (Human Microbiome Project Consortium, 2012). Esto implica que nuestro cuerpo contiene un n\u00famero comparable de c\u00e9lulas humanas y microbianas (Sender et al., 2016). Adem\u00e1s, el genoma bacteriano contiene unos 2 millones de genes, unas 100 veces m\u00e1s que los 20.000 que componen el genoma humano (Zhu et al., 2010), lo que hace que cada microbiota sea \u00fanica, como una huella dactilar invisible, exclusiva de cada ser humano.<\/p>\n<p>La colonizaci\u00f3n bacteriana del intestino humano comienza ya en el \u00fatero (Aagaard et al., 2014) y se estabiliza hacia los tres a\u00f1os de edad (Yatsunenko et al., 2012), aunque el microbioma adulto puede seguir experimentando cambios. El intestino alberga entre 200 y 600 millones de neuronas \u2014m\u00e1s que la m\u00e9dula espinal\u2014, constituyendo el llamado sistema nervioso ent\u00e9rico, un \u201csegundo cerebro\u201d que se comunica bidireccionalmente con el enc\u00e9falo a trav\u00e9s del nervio vago.<\/p>\n<p>Pero eso no es todo, el intestino humano produce alrededor del 90% de la serotonina del organismo, un neurotransmisor clave en la regulaci\u00f3n emocional. Las alteraciones de la microbiota tambi\u00e9n afectan a otros neurotransmisores \u2014como la dopamina, la noradrenalina, la acetilcolina y el GABA\u2014 con efectos directos sobre el estado de \u00e1nimo, la cognici\u00f3n y el comportamiento. No sorprende, por tanto, que estudios recientes demuestren el papel del eje microbiota\u2013intestino\u2013cerebro en la reducci\u00f3n de s\u00edntomas depresivos, la ansiedad y la regulaci\u00f3n del estado de \u00e1nimo (Rosas-Sanchez et al., 2025), as\u00ed como en la mejora de funciones cognitivas en pacientes con Alzheimer (Escobar et al., 2022) y Parkinson (Tam et al., 2022).<\/p>\n<p>En la actualidad, el inter\u00e9s cient\u00edfico en este campo es enorme: solo en 2024 se publicaron cientos de estudios directamente relacionados. Tanto es as\u00ed que la investigaci\u00f3n ha comenzado incluso a trascender las fronteras disciplinarias, extendi\u00e9ndose a debates centrales de la filosof\u00eda de la mente y de las ciencias cognitivas. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda revelarnos todo esto sobre el funcionamiento de la mente humana? El eje microbiota\u2013intestino\u2013cerebro ofrece una oportunidad fascinante para ampliar nuestro conocimiento no solo sobre la salud f\u00edsica y mental, sino tambi\u00e9n sobre la cognici\u00f3n y la vida mental en general. Por ejemplo, si el intestino influye directamente en la cognici\u00f3n, la emoci\u00f3n y la toma de decisiones, \u00bfpodemos seguir considerando la mente como algo exclusivamente \u201ccerebral\u201d? Esta evidencia biol\u00f3gica respalda teor\u00edas como la cognici\u00f3n encarnada y la mente extendida, seg\u00fan las cuales la mente emerge de la interacci\u00f3n entre cerebro, cuerpo y entorno (v\u00e9ase, Boem et al., 2021).<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed, las cuestiones que suscita esta l\u00ednea de investigaci\u00f3n son numerosas. \u00bfDeber\u00edan las ciencias cognitivas redefinir la mente como un sistema distribuido que incluya el intestino y su microbiota? \u00bfHasta qu\u00e9 punto las se\u00f1ales intestinales influyen en procesos como la moralidad, la creatividad o el razonamiento? Si la microbiota afecta al estado de \u00e1nimo, la ansiedad, las preferencias alimentarias e incluso la sociabilidad, \u00bfpodr\u00eda sostenerse que una parte de nuestra \u201cpersonalidad\u201d o \u201cyo psicol\u00f3gico\u201d proviene de organismos no humanos? Sea cual sea la respuesta, comprender la microbiota y los mecanismos que regulan la interacci\u00f3n intestino\u2013cerebro podr\u00eda orientar futuros enfoques no solo m\u00e9dicos y terap\u00e9uticos, sino tambi\u00e9n psicol\u00f3gicos y filos\u00f3ficos.<\/p>\n<p>En definitiva, se abre un campo inmenso que invita a reconocer la pluralidad biol\u00f3gica que nos constituye: un campo donde la mente no reside \u00fanicamente en el cerebro, sino que se extiende a ese complejo ecosistema intestinal que influye en c\u00f3mo pensamos, sentimos y decidimos. Tal vez parte de nuestra identidad \u2014aquello que creemos m\u00e1s \u00edntimo y propio\u2014 sea fruto de la cooperaci\u00f3n entre nuestras c\u00e9lulas y las de innumerables microbios. Tal vez seamos, en \u00faltima instancia, una alianza biol\u00f3gica: una mente compartida entre lo humano y lo microbiano.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Aagaard, K., et al. (2014). The placenta harbors a unique microbiome. <em>Science Translational Medicine<\/em>, 6, 237ra65.<\/p>\n<p>Beaumont, W. (1833). <em>Experiments And Observations On The Gastric Juice, And The Physiology Of Digestion<\/em>. F. P. Allen.<\/p>\n<p>Boem, F., et al. (2021). Out of our skull, in our skin: The microbiota-gut-brain axis and the extended cognition thesis.\u00a0<em>Biology and Philosophy<\/em>,\u00a036, 14.<\/p>\n<p>Escobar, Y.H., et al. (2022). Influence of the microbiota-gut-brain axis on cognition in Alzheimer&#8217;s Disease. <em>Journal of Alzheimer\u00b4s Disease<\/em>, 87, 17-31.<\/p>\n<p>Human Microbiome Project Consortium (2012). Structure, function and diversity of the healthy human microbiome. <em>Nature,<\/em> 486, 207\u2013214.<\/p>\n<p>Pavlov, I. P. (1897\/1910). <em>The Work Of The Digestive Glands<\/em> (W. H. Thompson, Trans.). Charles Griffin &amp; Company.<\/p>\n<p>Rosas-S\u00e1nchez, G.U. et al. (2025). Gut\u2013brain axis in mood disorders: A narrative review of neurobiological insights and probiotic interventions.\u00a0<em>Biomedicines,<\/em>\u00a013, 1831.<\/p>\n<p>Sender, R., et al. (2016). Revised estimates for the number of human and bacteria cells in the body. <em>PLoS Biology<\/em>, 14, e1002533.<\/p>\n<p>Strandwitz, P. (2018). Neurotransmitter modulation by the gut microbiota. <em>Brain Research<\/em>, 15;1693(Pt B), 128-133.<\/p>\n<p>Tan, A.H., et al. (2022). The microbiome\u2013gut\u2013brain axis in Parkinson disease \u2014 from basic research to the clinic.\u00a0<em>Nature Reviews Neurology<\/em>,\u00a018, 476\u2013495.<\/p>\n<p>Tillisch, K., et al. (2013). Consumption of fermented milk product with probiotic modulates brain activity. <em>Gastroenterology,<\/em> 144, 1394-401.<\/p>\n<p>Yatsunenko, T., et al. (2012). Human gut microbiome viewed across age and geography. <em>Nature,<\/em> 486, 222\u2013227.<\/p>\n<p>Zhu, B., et al. (2010). Human gut microbiome: The second genome of human body. <em>Protein and Cell<\/em>, 1, 718-25.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 29 de octubre de 2025.<br \/>\nAceptado el 13 de enero de 2026.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sergio Cerme\u00f1o A\u00ednsa Dept. de Psicologia B\u00e0sica, Evolutiva i de l\u2019Educaci\u00f3, Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona, Espa\u00f1a La investigaci\u00f3n reciente sobre <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2629\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,6,4,3],"tags":[431,831,135,18],"class_list":["post-2629","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-filosofia","category-neurociencia","category-psicologia","tag-cognicion","tag-eje-microbiota-intestino-cerebro","tag-embodiment","tag-emocion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2629","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2629"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2629\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2630,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2629\/revisions\/2630"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}