{"id":2612,"date":"2025-12-04T19:42:07","date_gmt":"2025-12-04T17:42:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2612"},"modified":"2025-12-04T19:42:07","modified_gmt":"2025-12-04T17:42:07","slug":"de-los-errores-se-aprende-cuando-equivocarse-mejora-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2612","title":{"rendered":"De los errores se aprende: cuando equivocarse mejora la memoria"},"content":{"rendered":"<p>Yeray Mera, Malen Migueles y Eugenia Mar\u00edn Garc\u00eda<br \/>\nDpto. Procesos Psicol\u00f3gicos B\u00e1sicos y su Desarrollo, Universidad del Pa\u00eds Vasco (UPV\/EHU), Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2025-21-unsplash-BrettJordan.jpg\" alt=\"(unsplash) Brett Jordan.\" width=\"300\" height=\"225\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(unsplash) Brett Jordan.<\/p><\/div>\n<p><em>A nadie le gusta equivocarse. Sin embargo, diversos estudios muestran que los errores, si son corregidos, pueden favorecer sustancialmente el aprendizaje. En un estudio reciente exploramos este fen\u00f3meno mediante tres experimentos. Los resultados muestran que cometer errores no s\u00f3lo no perjudica el recuerdo posterior, sino que, de hecho, puede mejorarlo. Sin embargo, los errores ralentizan las respuestas posteriores, lo que sugiere un procesamiento m\u00e1s cuidadoso. Estos hallazgos invitan a reconsiderar el papel del error y a verlo como una oportunidad de aprendizaje, en lugar de un obst\u00e1culo a evitar.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2025-21.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Todos nos equivocamos. Al estudiar, al trabajar, al hablar&#8230; cometer errores forma parte de nuestro d\u00eda a d\u00eda. Pero, \u00bfy si esas equivocaciones no fueran tan malas como pensamos? Aunque solemos ver los errores como fallos que deben evitarse, cada vez m\u00e1s estudios sugieren lo contrario: equivocarse tambi\u00e9n puede ser una forma de aprender m\u00e1s y mejor.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo se ha asumido que los errores perjudican el aprendizaje, en parte porque podr\u00edan reforzar ideas incorrectas y aumentar la probabilidad de repetirlas (Skinner, 1953). Teor\u00edas influyentes, como la de la interferencia (Postman &amp; Underwood, 1973), respaldaron esta visi\u00f3n al se\u00f1alar que la informaci\u00f3n previamente aprendida pod\u00eda obstaculizar el recuerdo de nueva informaci\u00f3n y viceversa. Desde esta perspectiva, evitar los errores parec\u00eda lo m\u00e1s sensato, ya que los errores pod\u00edan generar huellas de memoria que luego interferir\u00edan con el aprendizaje y recuperaci\u00f3n de la informaci\u00f3n correcta. Sin embargo, investigaciones m\u00e1s recientes est\u00e1n desafiando esta idea. Algunos estudios han mostrado que cometer errores durante el aprendizaje, siempre que \u00e9stos sean corregidos, puede mejorar el recuerdo de la informaci\u00f3n (Metcalfe, 2017; Mera et al., 2022).<\/p>\n<p>Para medir el impacto de los errores en el recuerdo es muy habitual emplear el paradigma de pr\u00e1ctica de recuperaci\u00f3n (Roediger &amp; Karpicke, 2006). Este procedimiento consiste en intercalar episodios de aprendizaje con pruebas (o tests) en las que los participantes deben intentar recuperar alg\u00fan material estudiado anteriormente respondiendo preguntas. Diversos estudios han demostrado que este tipo de pr\u00e1ctica mejora el recuerdo posterior en comparaci\u00f3n con simplemente re-estudiar el material, a pesar de que habitualmente los participantes tambi\u00e9n cometen errores durante estas pruebas.<\/p>\n<p>En nuestro estudio nos propusimos entender mejor cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 los errores pueden beneficiar la memoria (Mera et al., 2025). Para ello utilizamos una t\u00e9cnica muy com\u00fan en el \u00e1rea de la memoria: el aprendizaje de pares de palabras, en la que los participantes estudian parejas de palabras (p. ej., \u201csabor\u2013boca\u201d) y luego deben recordar qu\u00e9 palabra va con cu\u00e1l (\u201csabor\u2013?\u201d). Utilizando esta metodolog\u00eda, nos planteamos tres preguntas clave: \u00bfInfluye la relaci\u00f3n sem\u00e1ntica de las palabras en c\u00f3mo se corrigen los errores? Por ejemplo, \u00bfse recuerda mejor un par como \u201csabor\u2013boca\u201d que uno sin relaci\u00f3n como \u201csabor\u2013libro\u201d? \u00bfEs necesario recordar el error original? Y, \u00bfse procesan los errores de forma diferente a los aciertos?<\/p>\n<p>Para responder a estas preguntas, llevamos a cabo tres experimentos. En ellos, los participantes estudiaron listas de 108 pares de palabras (como \u201csabor\u2013boca\u201d). Luego realizaron un test inicial en la que se les mostraba la primera palabra y deb\u00edan intentar recordar la segunda. Debido a la dificultad de la tarea, este procedimiento generaba muchas respuestas incorrectas. A continuaci\u00f3n, se les mostraba la respuesta correcta. Tras esta primera prueba, y despu\u00e9s de realizar una breve tarea distractora, completaban un test final de memoria (v\u00e9ase la Figura 1).<\/p>\n<div style=\"width: 684px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2025-21-f1.jpg\" alt=\"Figura 1. Representaci\u00f3n esquem\u00e1tica del procedimiento experimental, con sus tres fases: fase de estudio, fase de test inicial y test final.\" width=\"674\" height=\"167\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1. Representaci\u00f3n esquem\u00e1tica del procedimiento experimental, con sus tres fases: fase de estudio, fase de test inicial y test final.<\/p><\/div>\n<p>El primer objetivo del estudio era analizar si el tipo de material de estudio influ\u00eda en la correcci\u00f3n de errores. Para ello, manipulamos la relaci\u00f3n sem\u00e1ntica entre las palabras: un primer grupo de palabras compart\u00eda una relaci\u00f3n fuerte (\u201ctren\u2013velocidad\u201d), un segundo grupo ten\u00eda una relaci\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil (\u201cenerg\u00eda\u2013velocidad\u201d), y por \u00faltimo, un tercer grupo no ten\u00eda relaci\u00f3n alguna (\u201cmoneda\u2013velocidad\u201d). Los resultados fueron claros: los errores se correg\u00edan con m\u00e1s facilidad cuando hab\u00eda una relaci\u00f3n sem\u00e1ntica entre las palabras, independientemente de si la relaci\u00f3n era alta o baja. Esto sugiere que el aprendizaje con errores es m\u00e1s efectivo cuando el material est\u00e1 conceptualmente conectado.<\/p>\n<p>Una idea com\u00fan sobre el aprendizaje es que, para corregir un error, es necesario ser capaz de recordarlo para as\u00ed poder evitarlo y producir la respuesta correcta. Para poner a prueba esta hip\u00f3tesis, en un primer experimento preguntamos a los participantes si, adem\u00e1s de la respuesta correcta, se les ven\u00eda a la cabeza alguna otra palabra (posiblemente el error previo). En un segundo experimento les pedimos directamente que indicaran si recordaban cu\u00e1l hab\u00eda sido su respuesta inicial. En ambos casos descubrimos que no era necesario recordar el error original para recuperar la respuesta correcta. Esto refuerza la idea de que recordar el error no es necesario para beneficiarse del feedback.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, seg\u00fan la teor\u00eda de la interferencia cabr\u00eda esperar que los errores cometidos durante el aprendizaje se repitieran m\u00e1s adelante. Sin embargo, nuestros resultados mostraron que los errores no se repet\u00edan con frecuencia, contradiciendo la creencia de que un error inicial \u201cse queda grabado\u201d y perjudica el recuerdo posterior.<\/p>\n<p>En estos experimentos tambi\u00e9n se registraron los tiempos de respuesta. Se observ\u00f3 que se tarda m\u00e1s en recordar la respuesta correcta cuando previamente se ha cometido un error. Esto sugiere que los errores se est\u00e1n procesando de manera diferente. Para profundizar en este aspecto, en un tercer experimento introdujimos una tarea de decisi\u00f3n l\u00e9xica entre el test inicial y el test final. En esta tarea los participantes deb\u00edan decidir lo m\u00e1s r\u00e1pido posible si una cadena de letras era una palabra real (\u201cboca\u201d) o no (\u201cborma\u201d). Entre las palabras que se les presentaban incluimos (a) los errores generados durante el test inicial, (b) el feedback proporcionado tras esos errores y (c) las respuestas correctas iniciales (v\u00e9ase la Figura 2). Encontramos que los errores se procesaban m\u00e1s lentamente, lo que sugiere que se podr\u00eda estar \u201cfrenando\u201d o controlando la informaci\u00f3n equivocada, quiz\u00e1 para evitar que se quede grabada en la memoria. Tambi\u00e9n observamos que las palabras que hab\u00edan sido presentadas como feedback tras un error se procesaban m\u00e1s despacio que las que se hab\u00edan acertado desde el principio, lo que puede reflejar que aprender el feedback conlleva un esfuerzo cognitivo extra.<\/p>\n<div style=\"width: 767px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2025-21-f2.jpg\" alt=\"Figura 2. Representaci\u00f3n esquem\u00e1tica de la tarea de decisi\u00f3n l\u00e9xica utilizada en el Experimento 3, en la que los participantes deb\u00edan presionar r\u00e1pidamente la tecla \u201cS\u201d (s\u00ed) si la palabra era real o la \u201cN\u201d (no) si no lo era.\" width=\"757\" height=\"416\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 2. Representaci\u00f3n esquem\u00e1tica de la tarea de decisi\u00f3n l\u00e9xica utilizada en el Experimento 3, en la que los participantes deb\u00edan presionar r\u00e1pidamente la tecla \u201cS\u201d (s\u00ed) si la palabra era real o la \u201cN\u201d (no) si no lo era.<\/p><\/div>\n<p>Nuestros hallazgos muestran que los errores no solo no perjudican el aprendizaje, sino que pueden potenciarlo, especialmente cuando el material est\u00e1 sem\u00e1nticamente relacionado. Lejos de ser un fracaso, equivocarse puede activar mecanismos mentales que favorecen una atenci\u00f3n m\u00e1s profunda y un recuerdo m\u00e1s duradero. Estos resultados tienen importantes implicaciones tanto te\u00f3ricas como pr\u00e1cticas y nos invitan a replantear el papel del error: m\u00e1s que un obst\u00e1culo, puede ser una valiosa oportunidad de aprendizaje. En este sentido, ponerse a prueba durante el estudio, aunque implique cometer errores, es una estrategia \u00fatil para afianzar lo aprendido.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Mera, Y., Migueles, M., &amp; Marin-Garcia, E. (2025). Enhancing memory through error correction. <em>Psicol\u00f3gica<\/em>, 46, e17154.<\/p>\n<p>Mera, Y., Rodr\u00edguez, G., &amp; Marin-Garcia, E. (2022). Unraveling the benefits of experiencing errors during learning: Definition, modulating factors, and explanatory theories. <em>Psychonomic Bulletin &amp; Review<\/em>, 29, 753\u2013765.<\/p>\n<p>Metcalfe, J. (2017). Learning from errors. <em>Annual Review of Psychology<\/em>, 68, 465\u2013489.<\/p>\n<p>Postman, L., &amp; Underwood, B. J. (1973). Critical issues in interference theory. <em>Memory &amp; Cognition<\/em>, 1, 19\u201340.<\/p>\n<p>Roediger, H. L., &amp; Karpicke, J. D. (2006). The power of testing memory: basic research and implications for educational practice. <em>Perspectives on Psychological Science<\/em>, 1, 181\u2013210.<\/p>\n<p>Skinner, B. F. (1953). <em>Science and Human Behavior<\/em>. Simon and Schuster.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 1 de septiembre de 2025.<br \/>\nAceptado el 23 de octubre de 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yeray Mera, Malen Migueles y Eugenia Mar\u00edn Garc\u00eda Dpto. 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