{"id":2600,"date":"2025-11-03T14:11:20","date_gmt":"2025-11-03T12:11:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2600"},"modified":"2025-11-03T14:11:20","modified_gmt":"2025-11-03T12:11:20","slug":"falsos-recuerdos-en-el-envejecimiento-es-posible-corregirlos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2600","title":{"rendered":"Falsos recuerdos en el envejecimiento: \u00bfes posible corregirlos?"},"content":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Garc\u00eda de Viedma y Mar\u00eda Jes\u00fas Maraver<br \/>\nCentro de Investigaci\u00f3n Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2025-9-unsplash-ClementFalize.jpg\" alt=\"(unsplash) Clement Falize.\" width=\"300\" height=\"198\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(unsplash) Clement Falize.<\/p><\/div>\n<p><em>Los falsos recuerdos son un fen\u00f3meno com\u00fan, dada la naturaleza reconstructiva de la memoria humana. Este tipo de fallos de la memoria son especialmente frecuentes en la vida diaria de las personas mayores y afectan significativamente a su autonom\u00eda y bienestar. Investigaciones previas han observado que los falsos recuerdos pueden corregirse en las personas m\u00e1s j\u00f3venes a trav\u00e9s de distintas estrategias, pero \u00bfes posible corregirlos durante el envejecimiento?<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2025-9-e.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>\u201cAyer me llamaron de la residencia de mayores para decirme que el abuelo hab\u00eda perdido el equilibrio en la ducha. M\u00e1s tarde, sin embargo, ten\u00eda el recuerdo de que el abuelo hab\u00eda sufrido una ca\u00edda, aunque esto realmente no sucedi\u00f3\u201d. Este ejemplo muestra c\u00f3mo, frecuentemente, hacemos suposiciones y extraemos conclusiones sobre lo que ocurre a nuestro alrededor al combinar la informaci\u00f3n procedente del entorno con el conocimiento y experiencias almacenadas en nuestra memoria. Este proceso de generar inferencias es consecuencia de la naturaleza reconstructiva de nuestra memoria (Schacter, 2012) y puede dar lugar a fallos o distorsiones en el recuerdo. Estos errores de memoria o falsos recuerdos son comunes y, en muchas ocasiones, \u00fatiles: nos ayudan a anticipar lo que sucede a nuestro alrededor, rellenando los vac\u00edos de la memoria con lo que nuestra experiencia nos dice que probablemente sucedi\u00f3. Sin embargo, con el envejecimiento se vuelven m\u00e1s frecuentes y v\u00edvidos, haciendo de la memoria un sistema menos fiable y dificultando, por ejemplo, recordar si realmente hemos tomado la medicaci\u00f3n o apagado el fuego antes de salir de casa, o si solo creemos haberlo hecho.<\/p>\n<p>Las oraciones que contienen inferencias pragm\u00e1ticas son una de las herramientas que podemos usar para investigar los falsos recuerdos en el laboratorio, utilizando enunciados que describen acciones cotidianas (Brewer, 1977). Por ejemplo, al estudiar la frase \u201cel beb\u00e9 estuvo despierto toda la noche\u201d es probable que, posteriormente, recordemos err\u00f3neamente que el beb\u00e9 estuvo \u201cllorando toda la noche\u201d. Esto puede ocurrir porque inferimos a partir de lo que ya sabemos o hemos vivido antes, es decir, de nuestros esquemas mentales previos (p. ej., que los beb\u00e9s despiertos por la noche suelen llorar; Conway, 2000). Hay distintas teor\u00edas que intentan explicar por qu\u00e9 ocurren estos errores. Una de ellas, la Teor\u00eda de Activaci\u00f3n y Monitorizaci\u00f3n (AMT, por sus siglas en ingl\u00e9s; Roediger et al., 2001) propone que los falsos recuerdos se generan por dos procesos distintos: primero, por la activaci\u00f3n de ideas relacionadas que se desencadena tras estudiar la frase (\u201cbeb\u00e9\u201d, \u201cnoche\u201d y \u201cdespierto\u201d activan el concepto \u201cllorar\u201d) y, en segundo lugar, por un fallo en la monitorizaci\u00f3n, es decir, en la capacidad para distinguir si el falso recuerdo procede de lo que realmente se estudi\u00f3 (\u201cel beb\u00e9 estuvo despierto\u201d) o de los conceptos activados sem\u00e1nticamente (\u201cel beb\u00e9 llor\u00f3\u201d).<\/p>\n<p>Los falsos recuerdos suceden con frecuencia y las personas mayores son especialmente vulnerables a ellos debido al deterioro en las funciones ejecutivas asociado a la edad (Devitt y Schacter, 2016), pero la evidencia actual demuestra que existen estrategias para reducir estos errores. En poblaci\u00f3n joven se ha demostrado que los falsos recuerdos pueden corregirse si se acompa\u00f1an de retroalimentaci\u00f3n correctiva (o \u201cfeedback\u201d), es decir, de informaci\u00f3n que nos permita detectar nuestros errores. Mullet y Marsh (2016) realizaron un estudio utilizando oraciones con inferencias pragm\u00e1ticas y observaron que, para corregir los falsos recuerdos, no es suficiente con indicar al participante que ha cometido un error (decirle si est\u00e1 bien o mal lo que ha recordado), sino que es fundamental proporcionar la respuesta correcta para que podamos ser conscientes de en qu\u00e9 consiste exactamente nuestro fallo. Adem\u00e1s, encontraron que el uso de una estrategia metacognitiva (p. ej., responder a la pregunta: \u00bftu respuesta anterior fue correcta?), que favorece la auto-revisi\u00f3n de la respuesta dada durante la prueba, aumentaba a\u00fan m\u00e1s la correcci\u00f3n de los falsos recuerdos.<\/p>\n<p>En un estudio reciente, Montoro-Membila y col. (2025) extendieron la investigaci\u00f3n de Mullet y Marsh (2016) a la poblaci\u00f3n mayor. Se preguntaron si esta estrategia metacognitiva beneficiar\u00eda tambi\u00e9n la correcci\u00f3n de los falsos recuerdos en los adultos mayores, as\u00ed como si la pr\u00e1ctica repetida del recuerdo podr\u00eda potenciar el efecto de la retroalimentaci\u00f3n. En su trabajo contaron con un grupo de participantes j\u00f3venes (18-35 a\u00f1os) y otro de mayores sanos (60-82 a\u00f1os, sin diagn\u00f3stico de demencia). En un primer experimento, se les ped\u00eda estudiar una lista de oraciones con inferencias pragm\u00e1ticas y, posteriormente, recordarlas, antes y despu\u00e9s de que se les presentara retroalimentaci\u00f3n correctiva. Dentro de cada grupo de edad, un conjunto de participantes recibi\u00f3 correcciones simples (ve\u00edan solo la frase correcta, la misma que hab\u00edan estudiado), mientras que otro grupo recibi\u00f3 una retroalimentaci\u00f3n combinada (ve\u00edan la frase correcta y adem\u00e1s, una pregunta metacognitiva, concretamente: \u201c\u00bffue correcta su respuesta anterior?\u201d). Ambos grupos de edad corrigieron los falsos recuerdos tras la retroalimentaci\u00f3n correctiva, pero no se observ\u00f3 un beneficio adicional de la retroalimentaci\u00f3n combinada. En el segundo experimento, observaron que cuando se introduc\u00eda un nuevo ciclo de pr\u00e1ctica en el recuerdo (es decir, un nuevo intento de estudiar y recordar informaci\u00f3n nueva) eran especialmente las personas mayores quienes m\u00e1s consegu\u00edan reducir sus falsos recuerdos. Adem\u00e1s, estos beneficios derivados de la pr\u00e1ctica repetida en el ejercicio de recordar se extendieron al aprendizaje de material nuevo, lo que sugiere que las estrategias de correcci\u00f3n aprendidas pudieron transferirse a otros aprendizajes, tanto en personas j\u00f3venes como en mayores.<\/p>\n<p>Este estudio demuestra que la pr\u00e1ctica repetida del recuerdo beneficia la memoria. Recordar expl\u00edcitamente la informaci\u00f3n que estudiamos, elaborarla y darnos cuenta de los errores que cometemos nos permite tener un mejor recuerdo y menos errores de memoria. Nuestro estudio sugiere que, para las personas mayores, puede ser especialmente \u00fatil incorporar en su vida cotidiana peque\u00f1os ejercicios de recuerdo, como rememorar listas de tareas o el men\u00fa del d\u00eda. Estos ejercicios ser\u00e1n m\u00e1s efectivos si incluyen retroalimentaci\u00f3n (comparando la informaci\u00f3n recordada con la original, p. ej., el men\u00fa planeado para la semana) y una reflexi\u00f3n sobre c\u00f3mo se record\u00f3 (estrategias metacognitivas como: \u00bfqu\u00e9 parte fue m\u00e1s dif\u00edcil? o \u00bfqu\u00e9 imagen o palabra me ha ayudado a recordarlo?). Practicar a diario este tipo de ejercicios, que implican un esfuerzo activo por recordar y organizar la informaci\u00f3n, no solo refuerza las estrategias de recuerdo, sino que tambi\u00e9n contribuye a mantener activa la memoria, favoreciendo la autonom\u00eda y bienestar de las personas mayores. Teniendo en cuenta el progresivo envejecimiento de la poblaci\u00f3n, es esencial seguir profundizando en el estudio de los mecanismos que est\u00e1n a la base de la detecci\u00f3n de errores de memoria y su correcci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Brewer W. F. (1977). Memory for the pragmatic implications of sentences.\u00a0<em>Memory &amp; Cognition<\/em>,\u00a05, 673\u2013678.<\/p>\n<p>Conway, M. A., y Pleydell-Pearce, C. W. (2000). The construction of autobiographical memories in the self-memory system.\u00a0<em>Psychological Review<\/em>,\u00a0107, 261\u2013288.<\/p>\n<p>Devitt, A. L., y Schacter, D. L. (2016). False memories with age: Neural and cognitive underpinnings.\u00a0<em>Neuropsychologia<\/em>,\u00a091, 346\u2013359.<\/p>\n<p>Montoro-Membila, N., Maraver, M. J., Marful, A., y Bajo, T. (2025). How do older adults correct memory errors? The effects of practice and metacognitive strategies.\u00a0<em>Neuropsychology, Development, And Cognition. B: Aging, Neuropsychology And Cognition<\/em>, 32, 659-689.<\/p>\n<p>Mullet, H. G., y Marsh, E. J. (2016). Correcting false memories: Errors must be noticed and replaced.\u00a0<em>Memory &amp; Cognition<\/em>,\u00a044, 403\u2013412.<\/p>\n<p>Roediger III, H. L., Balota, D. A., y Watson, J. M. (2001). Spreading activation and arousal of false memories. <em>The Nature of Remembering: Essays in Honor of Robert G. Crowder<\/em>, 95-115.<\/p>\n<p>Schacter D. L. (2012). Constructive memory: Past and future.\u00a0Dialogues in Clinical Neuroscience,\u00a014, 7\u201318.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 31 de marzo de 2025.<br \/>\nAceptado el 9 de septiembre de 2025.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00c9sta es la versi\u00f3n en espa\u00f1ol de<br \/>\nGarc\u00eda de Viedma, M., y Maraver, M. J. (2025). False memories in old age: Is correction possible? <em>Ciencia Cognitiva<\/em>, 19:3, 106-108.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Garc\u00eda de Viedma y Mar\u00eda Jes\u00fas Maraver Centro de Investigaci\u00f3n Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), Universidad de Granada, Espa\u00f1a <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2600\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,512,4,3],"tags":[260,718,42],"class_list":["post-2600","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-multilingue","category-neurociencia","category-psicologia","tag-envejecimiento","tag-falsos-recuerdos","tag-memoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2600","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2600"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2600\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2601,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2600\/revisions\/2601"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2600"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2600"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2600"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}