{"id":258,"date":"2011-05-10T13:19:21","date_gmt":"2011-05-10T11:19:21","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=258"},"modified":"2011-05-10T13:19:21","modified_gmt":"2011-05-10T11:19:21","slug":"la-mente-extendida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=258","title":{"rendered":"La mente extendida"},"content":{"rendered":"<p>Lucas Bietti<br \/>\nCenter for Interdisciplinary Memory Research, Institute for Advanced Studies in the Humanities, Essen, Alemania<\/p>\n<p><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/~gfiles\/2011-4-cc-larryosan.jpg\" alt=\"(cc) larryosan\" width=\"300\" height=\"374\" \/>La \u2018tesis de la mente extendida\u2019 (TME) sostiene que ciertos procesos cognitivos deben entenderse como situados, corporizados y orientados hacia el logro de objetivos concretos. Estos procesos se suelen desarrollar en situaciones de la vida real en interacci\u00f3n con el ambiente material y social. En estas situaciones, TME propone que el cerebro, el cuerpo y el mundo se llegan a coordinar de cierta manera que hacen que la mente literalmente se extienda hacia el mundo exterior.<\/em><\/p>\n<p><em><!--more--><\/em><\/p>\n<p><a title=\"versi\u00f3n en pdf\" href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2011-4.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><em><br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>En un art\u00edculo publicado en la revista de filosof\u00eda Analysis, en 1998, titulado \u201cThe Extended Mind\u201d, Andy Clark y David Chalmers sostienen que mientras que algunos estados mentales y experiencias pueden definirse internamente, existen muchos otros en los que los procesos de atribuci\u00f3n de significado incluyen algunos componentes localizados fuera del cr\u00e1neo. Seg\u00fan los creadores de la tesis de la mente extendida (TME), estos elementos externos que forman parte del ambiente social y material son literalmente parte de los sistemas cognitivos responsables de tales procesos. En consecuencia, algunos procesos cognitivos no deben seguir siendo entendidos como constre\u00f1idos por los l\u00edmites f\u00edsicos del cerebro. Por el contrario, estos procesos emergen, se desarrollan y se extienden a lo largo de redes interactivas que integran y sincronizan funcional y estrat\u00e9gicamente el cerebro, el cuerpo y el mundo f\u00edsico y social.<\/p>\n<p>En un libro monogr\u00e1fico dedicado exclusivamente a la TME publicado en 2008, Andy Clark describe cu\u00e1les son las circunstancias en las que artefactos culturales, incluyendo el lenguaje, y los avances tecnol\u00f3gicos pueden tener una vida cognitiva al convertirse en una extensi\u00f3n literal de la mente humana. Un ejemplo de estas circunstancias es el caso en una persona con dificultad para moverse a quien el uso de un bast\u00f3n le posibilita aumentar su capacidad de movimiento (Clark, 2008, p. 39). Clark afirma que esta persona con movilidad reducida es capaz de remodelar los l\u00edmites de su cuerpo en relaci\u00f3n al mundo exterior. El bast\u00f3n no es simplemente una herramienta que le ayuda al usuario a mejorar su estabilidad, sino una genuina incorporaci\u00f3n cognitiva y corporeizada que resulta en la creaci\u00f3n de un nuevo circuito distribuido entre el agente y el mundo. La plasticidad neural modifica y actualiza el esquema mental del cuerpo del usuario del bast\u00f3n, desempe\u00f1ando un papel central en el proceso completo de incorporaci\u00f3n cognitiva del mismo. Es importante se\u00f1alar que esta continua negociaci\u00f3n y re-negociaci\u00f3n de los l\u00edmites entre el cerebro, el cuerpo, el bast\u00f3n (considerado un artefacto cultural) y el mundo est\u00e1 siempre determinada por un comportamiento estrat\u00e9gico focalizado en la resoluci\u00f3n de un problema (p. ej., trasladarse de un sitio a otro). Por esta raz\u00f3n, Clark sostiene que ciertos artefactos culturales (p.ej., bast\u00f3n para invidentes, l\u00e1piz y papel para resolver operaciones matem\u00e1ticas, agendas, mapas, etc.) y dispositivos tecnol\u00f3gicos (p.ej., desde los interfaces cerebro-ordenador hasta los iPhones, Blackberries, etc.) trascienden su funcionalidad b\u00e1sica como herramientas que simplemente aumentan las capacidades humanas. La continua coordinaci\u00f3n entre el cerebro, el cuerpo y el mundo facilita la construcci\u00f3n de nuevos sistemas cognitivos extendidos que gu\u00edan procesos cognitivos focalizados en la resoluci\u00f3n de problemas en situaciones del mundo real.<\/p>\n<p>No obstante, es necesario dejar claro que no es que el uso de cualquier artefacto cultural en cualquier circunstancia genere las condiciones para un caso de cognici\u00f3n extendida. Tenemos que diferenciar entre ejemplos comunes de expertos empleando herramientas y genuinos casos en los que la mente se extiende en el mundo. Clark y Chalmers (1998) proponen un concepto que denominan el Principio de Paridad para determinar verdaderos casos de mente extendida. Este principio se\u00f1ala que \u201csi al enfrentarnos a una cierta tarea, una parte del mundo funciona como un proceso que si estuviese en la cabeza no dudar\u00edamos en aceptarlo como parte del proceso cognitivo, entonces esa parte del mundo es (en ese momento) parte del proceso cognitivo\u201d.<\/p>\n<p>El Principio de Paridad es el punto de partida para que Clark (2008) proponga cuatro criterios que todo caso de cognici\u00f3n extendida debe cumplir para ser considerado como tal: (i) el artefacto o el recurso que el agente posee tiene que ser confiable, estar disponible y ser normalmente invocado; (ii) la informaci\u00f3n recuperada debe ser autom\u00e1ticamente aceptada y no sujeta a cuestionamiento; (iii) la informaci\u00f3n contenida en el artefacto o recurso tiene que ser f\u00e1cilmente accesible cuando se la requiere; y (iv) la informaci\u00f3n en el artefacto o recurso ha sido conscientemente aceptada en alg\u00fan momento del pasado, y en efecto, hay una consecuencia de esta aceptaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Debemos se\u00f1alar que la TME no es una hip\u00f3tesis anti-representacionalista del tipo propuesto por enfoques constructivistas radicales o cibern\u00e9ticos. Clark y sus seguidores intentan evitar entrar en tal controversia sosteniendo que la TME simplemente provee una aproximaci\u00f3n integral a aquellos aspectos de la vida real en que el cerebro est\u00e1 com\u00fanmente vinculado con necesidades pragm\u00e1ticas espec\u00edficas y capacidades sensoriomotoras. Sin embargo, al margen de haberse distanciado de enfoques constructivistas (Maturana y Varela, 1980), la TME ha recibido numerosas cr\u00edticas en las ciencias cognitivas. Gran parte de estas cr\u00edticas se centran en la naturaleza literalmente extendida de la mente humana que sostiene esta teor\u00eda. En una rese\u00f1a cr\u00edtica del libro de Clark (2008), ir\u00f3nicamente titulada \u201cWhere is the Mind?\u201d (\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la mente?), el fil\u00f3sofo y ling\u00fcista Jerry Fodor (promotor y defensor de la arquitectura modular de la mente humana) afirma que recursos externos como el cuerpo y el ambiente social y material s\u00f3lo podr\u00edan formar parte y tener un papel causalmente activo en los sistemas cognitivos si estuvieran directamente conectados al cerebro (Fodor, 2009). Por otro lado, el filosofo Robert Rupert (2010), desde una perspectiva de cognici\u00f3n corp\u00f3rea y situada, tambi\u00e9n argumenta que el contexto social y material forman parte del ambiente externo que influye activamente en la activaci\u00f3n y desarrollo de procesos mentales, pero sin formar parte de los sistemas cognitivos responsables de los mismos. De este modo, m\u00e1s all\u00e1 de situar sistemas externos dentro de los l\u00edmites del organismo, la tesis de Rupert (a diferencia de la posici\u00f3n neurocentrista de Fodor) reconoce expl\u00edcitamente el papel central que tiene el ambiente externo en la cognici\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Para finalizar, podemos decir que, teniendo en cuenta el creciente n\u00famero de ediciones especiales de revistas cient\u00edficas, libros y conferencias dedicadas exclusivamente a la TME, \u00e9sta representa actualmente uno de los enfoques que m\u00e1s controversia genera en las ciencias cognitivas.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Clark, A. (2008). <em>Supersizing the mind: Embodiment, action and cognition extension<\/em>. Oxford: Oxford University Press.<\/p>\n<p>Clark, A., y Chalmers, D. (1998). The extended mind. <em>Analysis<\/em>, 58, 7-19.<\/p>\n<p>Fodor, J. (2009). Where is the Mind? <em>London Review of Books<\/em>, 31 (3), 13-15.<\/p>\n<p>Maturana, H. R. y Varela, F.J. (1980). <em>Autopoiesis and Cognition: The Realization of the Living<\/em>. Dordrecht: D. Reidel.<\/p>\n<p>Rupert, R. (2010). <em>Cognitive Systems and the Extended Mind<\/em>. New York: Oxford University Press.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 10 de febrero de 2011.<br \/>\nAceptado el 1 de abril de 2011.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lucas Bietti Center for Interdisciplinary Memory Research, Institute for Advanced Studies in the Humanities, Essen, Alemania La \u2018tesis de la <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=258\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,6,4,3],"tags":[202,31,135,317,89],"class_list":["post-258","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-filosofia","category-neurociencia","category-psicologia","tag-artefactos","tag-cerebro","tag-embodiment","tag-mente-extendida","tag-percepcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/258","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=258"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/258\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":263,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/258\/revisions\/263"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=258"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=258"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=258"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}