{"id":2515,"date":"2025-05-07T23:18:01","date_gmt":"2025-05-07T21:18:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2515"},"modified":"2025-05-07T23:18:01","modified_gmt":"2025-05-07T21:18:01","slug":"el-estudio-de-habitos-dentro-del-laboratorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2515","title":{"rendered":"El estudio de h\u00e1bitos dentro del laboratorio"},"content":{"rendered":"<p>Pablo Mart\u00ednez-L\u00f3pez, Sara Molinero y David Luque<br \/>\nDpto. Psicolog\u00eda B\u00e1sica, Universidad de M\u00e1laga, Instituto de Investigaci\u00f3n Biom\u00e9dica de M\u00e1laga y Plataforma en Nanomedicina-IBIMA Plataforma BIONAND, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2024-17-cc-dreamstime.jpg\" alt=\"(cc) dreamstime.\" width=\"300\" height=\"229\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) dreamstime.<\/p><\/div>\n<p><em>La repetici\u00f3n de acciones puede llevar a que estas se disocien de sus objetivos originales y se conviertan en h\u00e1bitos. Aunque este fen\u00f3meno se ha demostrado de manera consistente en estudios con animales, no ha sido f\u00e1cil reproducirlo en experimentos con humanos. En respuesta a estos problemas traslacionales, en los \u00faltimos a\u00f1os se han desarrollado diversos protocolos y medidas para inducir y detectar la formaci\u00f3n de h\u00e1bitos dentro del laboratorio.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2024-17.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Cuando actuamos, a veces nos detenemos a evaluar cuidadosamente qu\u00e9 decisi\u00f3n tomar; otras veces, simplemente seguimos nuestros h\u00e1bitos. Estos h\u00e1bitos se forman cuando repetimos una acci\u00f3n con suficiente frecuencia en un contexto espec\u00edfico. Una vez establecidos, se activan autom\u00e1ticamente al percibir el est\u00edmulo o situaci\u00f3n familiar, sin evaluar sus consecuencias y requiriendo poco esfuerzo cognitivo (Dickinson, 1985). Un ejemplo ilustrativo es cuando conducimos hacia el trabajo. Las primeras veces que lo hicimos probablemente nos cost\u00f3 cierto esfuerzo, pues tuvimos que evaluar y planificar las posibles rutas. Sin embargo, con el tiempo y la repetici\u00f3n, elegir el camino hacia la oficina se vuelve algo cada vez m\u00e1s instintivo. As\u00ed, los h\u00e1bitos nos permiten ahorrar tiempo y energ\u00eda al tomar decisiones. No obstante, cuando nuestros objetivos cambian, este comportamiento autom\u00e1tico nos puede llevar a realizar acciones que en realidad no deseamos, como salir de casa un d\u00eda festivo y tomar la ruta hacia el trabajo.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n sugiere que una excesiva tendencia a actuar guiados por nuestros h\u00e1bitos contribuye a la persistencia de comportamientos perjudiciales y al desarrollo de patolog\u00eda obsesivo-compulsiva. Por ello, cient\u00edficos de todo el mundo han estudiado c\u00f3mo se forman y manifiestan los h\u00e1bitos. Entender y caracterizar este proceso es crucial para abordar problemas relevantes de salud y bienestar en la sociedad.<\/p>\n<div style=\"width: 667px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2024-17-f1.jpg\" alt=\"Figura 1. A la izquierda se muestra el dise\u00f1o experimental utilizado por Hardwick et al. (2019). En la primera fase, los participantes practicaron cuatro asociaciones est\u00edmulo \u2192 respuesta\u2192 acierto: ante cada est\u00edmulo el participante deb\u00eda presionar un bot\u00f3n con uno de los dedos (indicado en verde). El entrenamiento continuaba hasta alcanzar veinte aciertos consecutivos (entrenamiento m\u00ednimo) o durante cuatro d\u00edas (entrenamiento extenso, para que se formen h\u00e1bitos de respuesta). En la segunda fase, dos de las cuatro asociaciones intercambiaron sus respuestas, de manera que la respuesta entrenada ahora ser\u00eda incorrecta (indicado en rojo) y habr\u00eda una respuesta novedosa correcta (indicado en verde). Este nuevo conjunto de asociaciones se practicaba hasta conseguir veinte aciertos consecutivos. En la \u00faltima fase, en el test de respuesta forzada, los participantes escuchaban una secuencia de tonos y se les mostraba uno de los est\u00edmulos en un momento aleatorio de la secuencia. Los participantes deb\u00edan dar una respuesta siguiendo el conjunto de asociaciones aprendidas en la segunda fase y, adem\u00e1s, sincroniz\u00e1ndola con el final de la secuencia de tonos. Esto permit\u00eda manipular en cada ensayo la cantidad de tiempo que ten\u00edan para preparar la respuesta correcta o, en otras palabras, el tiempo desde que ven el est\u00edmulo y dan la respuesta al escuchar el \u00faltimo tono. A la derecha se muestra el resultado clave del estudio, donde el error habitual se refiere a los casos en que, ante est\u00edmulos con respuestas intercambiadas, los participantes dieron la respuesta entrenada originalmente, pero ahora err\u00f3nea.\" width=\"657\" height=\"1313\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1. A la izquierda se muestra el dise\u00f1o experimental utilizado por Hardwick et al. (2019). En la primera fase, los participantes practicaron cuatro asociaciones est\u00edmulo \u2192 respuesta\u2192 acierto: ante cada est\u00edmulo el participante deb\u00eda presionar un bot\u00f3n con uno de los dedos (indicado en verde). El entrenamiento continuaba hasta alcanzar veinte aciertos consecutivos (entrenamiento m\u00ednimo) o durante cuatro d\u00edas (entrenamiento extenso, para que se formen h\u00e1bitos de respuesta). En la segunda fase, dos de las cuatro asociaciones intercambiaron sus respuestas, de manera que la respuesta entrenada ahora ser\u00eda incorrecta (indicado en rojo) y habr\u00eda una respuesta novedosa correcta (indicado en verde). Este nuevo conjunto de asociaciones se practicaba hasta conseguir veinte aciertos consecutivos. En la \u00faltima fase, en el test de respuesta forzada, los participantes escuchaban una secuencia de tonos y se les mostraba uno de los est\u00edmulos en un momento aleatorio de la secuencia. Los participantes deb\u00edan dar una respuesta siguiendo el conjunto de asociaciones aprendidas en la segunda fase y, adem\u00e1s, sincroniz\u00e1ndola con el final de la secuencia de tonos. Esto permit\u00eda manipular en cada ensayo la cantidad de tiempo que ten\u00edan para preparar la respuesta correcta o, en otras palabras, el tiempo desde que ven el est\u00edmulo y dan la respuesta al escuchar el \u00faltimo tono. A la derecha se muestra el resultado clave del estudio, donde el error habitual se refiere a los casos en que, ante est\u00edmulos con respuestas intercambiadas, los participantes dieron la respuesta entrenada originalmente, pero ahora err\u00f3nea.<\/p><\/div>\n<p>Los laboratorios que estudian el comportamiento animal suelen usar el paradigma de devaluaci\u00f3n de la consecuencia para determinar si una acci\u00f3n est\u00e1 guiada por objetivos o h\u00e1bitos (Adams, 1982). En estos experimentos, las ratas practican numerosas veces asociaciones instrumentales est\u00edmulo \u2192 respuesta \u2192 recompensa, como, por ejemplo, presionar una palanca para obtener comida. Al inicio, la rata pulsar\u00eda la palanca con la expectativa de conseguir la comida, pero, con la pr\u00e1ctica, la rata dar\u00eda la respuesta aunque ya no desease esa recompensa. Para probar esto, los investigadores deval\u00faan la recompensa tras el entrenamiento, reduciendo as\u00ed su valor motivacional. Esto se logra alimentando a la rata en exceso o contaminando el alimento, con lo que la comida pierde valor para ella. Si sigue presionando la palanca aunque la comida ya no le interese, esto indica que su conducta se ha vuelto un h\u00e1bito y, por tanto, est\u00e1 desvinculada de las consecuencias y generada autom\u00e1ticamente al percibir un contexto familiar.<\/p>\n<p>Los estudios en humanos han intentado replicar la metodolog\u00eda de los experimentos con animales para inducir y detectar h\u00e1bitos. Generalmente, los participantes asisten varios d\u00edas al laboratorio para aprender en un ordenador asociaciones similares a las descritas. Por ejemplo, aprenden que, al ver una figura en la pantalla, si pulsan la barra espaciadora recibir\u00e1n dinero. Despu\u00e9s, como en los estudios con animales, se deval\u00faa la recompensa (p. ej., se les informa que ahora responder conlleva perder dinero). A diferencia de lo que sucede en animales, los humanos suelen ser capaces de suprimir f\u00e1cilmente la respuesta entrenada y no seleccionar el resultado devaluado. Esta falta de evidencia de h\u00e1bitos llega a cuestionar si realmente un h\u00e1bito se forma a trav\u00e9s de la repetici\u00f3n, al no poderse trasladar los principales resultados con animales a humanos (de Wit et al., 2018).<\/p>\n<p>Pero Hardwick y colaboradores (2019) mostraron que es posible detectar los h\u00e1bitos si se pone a los participantes bajo alta presi\u00f3n de tiempo. De manera similar a los estudios previos, en este experimento (Figura 1) los participantes sobreentrenaron varias asociaciones instrumentales. Tras este entrenamiento se inform\u00f3 a los participantes que tendr\u00edan que cambiar las respuestas que daban a algunos de los est\u00edmulos. No obstante, los autores usaron un test de respuesta forzada que limitaba el tiempo disponible para responder, revelando que, bajo alta presi\u00f3n temporal (300-600 ms para responder), los participantes repet\u00edan los h\u00e1bitos previamente entrenados, aunque ahora fuesen desadaptativos. Esto demostr\u00f3 que, aunque los h\u00e1bitos se forman con la experiencia, podr\u00edan ser detectables \u00fanicamente en condiciones muy espec\u00edficas, donde los nuevos objetivos no consigan inhibirlos.<\/p>\n<p>Luque y colaboradores (2020) propusieron una forma indirecta de medir los h\u00e1bitos analizando los tiempos de reacci\u00f3n. En su estudio, los participantes practicaron asociaciones instrumentales durante varios d\u00edas. Despu\u00e9s, se devalu\u00f3 la recompensa y estos debieron seguir una nueva asociaci\u00f3n para evitar perder dinero. Se descubri\u00f3 que, si bien los participantes pod\u00edan cambiar a las nuevas asociaciones con \u00e9xito, sus tiempos de reacci\u00f3n eran mayores si el entrenamiento original se hab\u00eda extendido durante d\u00edas. Es decir, aunque los participantes pod\u00edan seguir sus objetivos con facilidad, el esfuerzo requerido aument\u00f3 tras haber desarrollado un h\u00e1bito incompatible. Este efecto, sin embargo, s\u00f3lo se observ\u00f3 cuando hab\u00eda presi\u00f3n de tiempo para responder.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la evidencia apoya que la experiencia y la repetici\u00f3n forma h\u00e1bitos, pero su detecci\u00f3n en personas ha sido \u00fanicamente posible en condiciones de presi\u00f3n de tiempo. Esto sugiere que, cuando los objetivos cambian, tenderemos m\u00e1s a seguir nuestros h\u00e1bitos si nuestros recursos cognitivos est\u00e1n comprometidos como, p. ej., en situaciones de presi\u00f3n, estr\u00e9s o sobrecarga de memoria de trabajo.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Adams, C. D. (1982). Variations in the Sensitivity of Instrumental Responding to Reinforcer Devaluation. <em>Quarterly Journal of Experimental Psychology Section B<\/em>, 34, 77\u201398.<\/p>\n<p>de Wit, S., et al. (2018). Shifting the balance between goals and habits: Five failures in experimental habit induction. <em>Journal of Experimental Psychology: General<\/em>, 147, 1043\u20131065.<\/p>\n<p>Dickinson, A. (1985). Actions and habits: The development of behavioural autonomy. <em>Philosophical Transactions of the Royal Society of London. B, Biological Sciences<\/em>, 308, 67\u201378.<\/p>\n<p>Hardwick, R. M., Forrence, A. D., Krakauer, J. W., &amp; Haith, A. M. (2019). Time-dependent competition between goal-directed and habitual response preparation. <em>Nature Human Behaviour,<\/em> 3, 1252\u20131262.<\/p>\n<p>Luque, D., Molinero, S., Watson, P., L\u00f3pez, F., J., &amp; Le Pelley, M., E. (2020). Measuring habit formation through goal-directed response switching. <em>Journal of Experimental Psychology: General<\/em>, 149, 1449\u20131459.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 11 de agosto de 2024.<br \/>\nAceptado el 28 de diciembre de 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo Mart\u00ednez-L\u00f3pez, Sara Molinero y David Luque Dpto. 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