{"id":2511,"date":"2025-04-21T12:47:30","date_gmt":"2025-04-21T10:47:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2511"},"modified":"2025-04-21T12:47:30","modified_gmt":"2025-04-21T10:47:30","slug":"donde-esta-mi-recompensa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2511","title":{"rendered":"\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 mi recompensa?"},"content":{"rendered":"<p>Marlon Palomino, Gabriela E. L\u00f3pez-Tolsa y Ricardo Pell\u00f3n<br \/>\nDept. de Psicolog\u00eda B\u00e1sica I, Universidad Nacional de Educaci\u00f3n a Distancia (UNED), Madrid, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2024-24-cc-MarlonPalomino.jpg\" alt=\"(cc) Marlon Palomino.\" width=\"300\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Marlon Palomino.<\/p><\/div>\n<p><em>El comportamiento se mantiene y repite por sus consecuencias. Por ejemplo, la rabieta de un ni\u00f1o se mantiene cuando obtiene lo que quer\u00eda (un juguete, atenci\u00f3n o comida). Cuando estas consecuencias dejan de ocurrir, se puede producir un estallido de extinci\u00f3n, es decir, un incremento temporal, intenso y repetitivo en la rabieta. Aunque este fen\u00f3meno se ha atribuido tradicionalmente a la frustraci\u00f3n, la teor\u00eda m\u00e1s reciente sugiere que el estallido puede depender de la competici\u00f3n entre diferentes conductas. Sin embargo, se necesitan m\u00e1s estudios para respaldar esta postura e identificar las variables que lo controlan.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2024-24.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>La probabilidad de realizar una conducta aumenta si produce alguna consecuencia \u00fatil o agradable. Puede tratarse de algo tan simple como pulsar un interruptor y que, como consecuencia, se encienda una luz, o tambi\u00e9n algo m\u00e1s complejo como acercarnos a la persona que nos gusta y que eso nos permita disfrutar de su compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 pasa cuando se dejan de producir las consecuencias que obten\u00edamos en el pasado? Es probable que cuando el interruptor deje de funcionar y no se encienda la luz, por un momento seamos m\u00e1s insistentes y le demos m\u00e1s veces al interruptor antes de desistir de manera definitiva. En el segundo ejemplo, cuando la persona que nos gusta d\u00e9 por finalizada la relaci\u00f3n o se aleje de nosotros, es probable que seamos m\u00e1s insistentes busc\u00e1ndola, pensando en ella o encontrando maneras de mantener el contacto, antes de desistir definitivamente. En \u00e1mbitos sociales relevantes, como en el ejemplo de la ruptura, la perseverancia puede suponer una fuente de problemas. En otros contextos, como en el ejemplo del interruptor, las consecuencias de esa misma insistencia pueden ser intrascendentes o incluso deseables, ya que nos predisponen a no desistir en nuestro empe\u00f1o con facilidad.<\/p>\n<p>Esta persistencia e incremento inicial de nuestra conducta cuando dejamos de obtener las consecuencias que obten\u00edamos en el pasado se conoce como estallido de extinci\u00f3n (Katz y Lattal, 2020). Los psic\u00f3logos llaman \u201cextinci\u00f3n\u201d a dejar de administrar las consecuencias que mantienen una conducta, lo cual, al final, lleva a que la conducta desaparezca, ya sea en el laboratorio (i.e., cuando un investigador deja de alimentar a la rata cuando presiona la palanca) o en la vida cotidiana (como con el interruptor o la ruptura afectiva).<\/p>\n<p>El estallido de extinci\u00f3n se describi\u00f3 por primera vez en la literatura cient\u00edfica a finales de los a\u00f1os 30 (Skinner, 1938). Desde entonces se ha observado en muchas especies animales, adem\u00e1s de humanos, ratas y palomas (Nist y Shahan, 2021). Hasta hace poco se cre\u00eda que era un fen\u00f3meno que siempre estaba presente en la extinci\u00f3n. Recientemente, sin embargo, se ha demostrado que este estallido no siempre tiene lugar (Lattal et al., 2020) y esto ha provocado que numerosos laboratorios est\u00e9n trabajando en identificar de qu\u00e9 depende y qu\u00e9 es lo que lo produce.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los 50 se propuso que la p\u00e9rdida de una recompensa esperada produce \u201cfrustraci\u00f3n\u201d, que a su vez produce el estallido de extinci\u00f3n (Amsel, 1958, 1992). Por desgracia, no se trata realmente de una buena explicaci\u00f3n (Fisher, 2022), ya que utiliza una l\u00f3gica circular: se infiere que existe algo llamado frustraci\u00f3n a partir del estallido de respuestas, y luego se usa esa inferencia para explicar ese mismo estallido de respuestas. \u00bfPor qu\u00e9 se produce el estallido? Porque el sujeto est\u00e1 frustrado. \u00bfY c\u00f3mo sabes que el sujeto est\u00e1 frustrado? Porque se observ\u00f3 un estallido de respuestas. Es decir, la frustraci\u00f3n no explica el estallido. En el mejor de los casos, simplemente lo describe.<\/p>\n<p>Otro argumento en contra de esta explicaci\u00f3n es que, si el estallido se debiera a las respuestas emocionales negativas que provoca la extinci\u00f3n, entonces cuanto mayores fueran esas respuestas emocionales, tanto mayor deber\u00eda ser el estallido. Sin embargo, los datos parecen indicar que esta explicaci\u00f3n tampoco es plausible. Por ejemplo, en extinciones largas, las respuestas emocionales se mantienen en el tiempo, mientras que el estallido solo ocurre de manera transitoria y breve al inicio de la extinci\u00f3n (Coe et al., 1983).<\/p>\n<p>Un apunte importante es que, aunque las respuestas emocionales negativas de no obtener una recompensa esperada no expliquen el estallido, s\u00ed que es cierto que ocurren durante la extinci\u00f3n y que seguramente son relevantes para una explicaci\u00f3n completa del estallido de respuestas. Adem\u00e1s de estas respuestas emocionales, tambi\u00e9n se ha observado agresi\u00f3n y\/o la aparici\u00f3n de conductas nuevas durante la extinci\u00f3n (Lerman et al., 2013), pero ninguna de estas respuestas explica el estallido.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfqu\u00e9 otra explicaci\u00f3n existe? La teor\u00eda m\u00e1s reciente sugiere que el estallido de extinci\u00f3n depende de la competici\u00f3n entre conductas y del valor que tengan cada una de ellas (Shahan, 2022). Desde este punto de vista, cuando hacemos algo para obtener una recompensa est\u00e1n compitiendo al menos dos comportamientos: 1) el que produce la recompensa, y 2) el que consume la recompensa. Estos comportamientos pueden ser, por ejemplo, 1) presionar el interruptor y 2) caminar en la habitaci\u00f3n ya que est\u00e1 encendida la luz. Cuando tiene lugar la extinci\u00f3n y el interruptor deja de producir la luz, la oportunidad de ejecutar el segundo comportamiento queda eliminada, porque no se puede caminar por la habitaci\u00f3n sin luz. Esto supone que todo el tiempo que antes se dedicaba a ese comportamiento (ahora no disponible) se dirige al primer comportamiento que en la historia reciente ten\u00eda valor (produc\u00eda luz), resultando en un intenso incremento de respuestas hacia el interruptor.<\/p>\n<p>Esta teor\u00eda, sin embargo, necesita evidencia emp\u00edrica a su favor ya que, de momento, solo cuenta con simulaciones y un modelo matem\u00e1tico (Shahan, 2022). Nuestro grupo de investigaci\u00f3n est\u00e1 trabajando en experimentos de laboratorio altamente controlados con ratas, con el fin de probar la hip\u00f3tesis de la competici\u00f3n de respuestas para explicar el estallido y as\u00ed poder identificar los procesos b\u00e1sicos que lo producen. Una vez identificados, se podr\u00edan dise\u00f1ar t\u00e9cnicas de intervenci\u00f3n basadas en evidencia que permitan manipular el estallido de extinci\u00f3n, ya sea para aumentarlo o disminuirlo seg\u00fan se requiera.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Amsel, A. (1958). The role of frustrative nonreward in noncontinuous reward situations. <em>Psychological Bulletin<\/em>, 55, 102\u2013119.<\/p>\n<p>Amsel, A. (1992). Frustration theory: Many years later. <em>Psychological Bulletin<\/em>, 112, 396\u2013399.<\/p>\n<p>Coe, C. L., Stanton, M. E., &amp; Levine, S. (1983). Adrenal responses to reinforcement and extinction: Role of expectancy versus instrumental responding. <em>Behavioral Neuroscience<\/em>, 97, 654\u2013657.<\/p>\n<p>Fisher, W. W., Greer, B. D., Shahan, T. A. &amp; Norris, H. M. (2022). Basic and applied research on extinction bursts. <em>Journal of Applied Behavior Analysis<\/em>, 56, 4-28.<\/p>\n<p>Katz, B. R., &amp; Lattal, K. A. (2020). What is an extinction burst? A case study in the analysis of transitional behavior. <em>Journal of the Experimental Analysis of Behavior<\/em>, 115, 129\u2013140.<\/p>\n<p>Lattal, K. A., Kuroda, T., &amp; Cook, J. E. (2020). Early extinction effects following intermittent reinforcement: Little evidence of extinction bursts. <em>Journal of the Experimental Analysis of Behavior<\/em>, 114, 47\u201359.<\/p>\n<p>Lerman, D. C., Iwata, B. A. &amp; Wallace, M. D. (2013). Side effects of extinction: prevalence of bursting and aggression during the treatment of self-injurious behavior. <em>Journal of the Experimental Analysis of Behavior<\/em>, 32, 1-8.<\/p>\n<p>Nist, A. N., &amp; Shahan, T. A. (2021). The extinction burst: Impact of reinforcement time and level of analysis on measured prevalence. <em>Journal of the Experimental Analysis of Behavior<\/em>, 116, 131\u2013148.<\/p>\n<p>Shahan, T. A. (2022). A theory of the extinction burst. <em>Perspectives in Behavior Science<\/em>, 45, 495-519.<\/p>\n<p>Skinner, B. F. (1938). <em>The Behavior of Organisms: An Experimental Analysis<\/em>. Appleton-Century-Crofts.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 10 de octubre de 2024.<br \/>\nAceptado el 19 de noviembre de 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Marlon Palomino, Gabriela E. 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