{"id":2411,"date":"2024-05-21T19:27:52","date_gmt":"2024-05-21T17:27:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2411"},"modified":"2024-05-21T19:27:52","modified_gmt":"2024-05-21T17:27:52","slug":"viajar-en-el-tiempo-el-impacto-de-nuestras-emociones-al-recordar-hechos-pasados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2411","title":{"rendered":"Viajar en el tiempo: el impacto de nuestras emociones al recordar hechos pasados"},"content":{"rendered":"<p>Clara T\u00e9llez-P\u00e9rez<br \/>\nDept. de Lengua Espa\u00f1ola, Universidad de Salamanca, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2024-8-cc0.jpg\" alt=\"(cc0) Imagen creada con DALL-E.\" width=\"300\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc0) Imagen creada con DALL-E.<\/p><\/div>\n<p><em>La memoria no es una herramienta infalible. Al almacenar en la memoria alg\u00fan evento, las emociones constituyen un factor fundamental y determinan parcialmente lo que ser\u00e1 recordado despu\u00e9s. Dependiendo del tipo de emoci\u00f3n experimentada y de su intensidad, el cerebro prestar\u00e1 mayor o menor atenci\u00f3n a determinados detalles, lo que podr\u00eda dar lugar a que se produzcan distorsiones del recuerdo almacenado. Asimismo, las emociones experimentadas en el momento de la evocaci\u00f3n podr\u00edan, a su vez, modificar el recuerdo original.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2024-8.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Al narrar un acontecimiento pasado, por ejemplo, la celebraci\u00f3n de nuestro decimoctavo cumplea\u00f1os, debemos recurrir a la memoria. Esta capacidad nos permite recordar los eventos sucedidos, que adem\u00e1s estar\u00e1n ligados a las emociones que sentimos en aquel momento. En contra de lo que intuitivamente podr\u00edamos pensar, dicho manto emocional suele desvirtuar los recuerdos, de manera que lo que contamos es nuestra verdad y esta, en ocasiones, puede alejarse en gran medida de lo que objetivamente sucedi\u00f3. Esta relaci\u00f3n entre comunicaci\u00f3n, memoria y emoci\u00f3n es el objeto de numerosos estudios recientes.<\/p>\n<p>La distorsi\u00f3n no intencionada de recuerdos constituye un fen\u00f3meno relativamente com\u00fan, que afecta tanto a acciones cotidianas (p. ej., ir a la compra, dar un paseo, etc.), como a otras menos frecuentes y con una alta carga emocional (una cita, recibir un premio, etc.). Ahora bien, diversas investigaciones se\u00f1alan que la probabilidad de distorsi\u00f3n parece aumentar con la intensidad emocional. Dicho de otro modo, ante diversas situaciones y emociones, el organismo se activa y experimenta cambios (como la tasa card\u00edaca o la tensi\u00f3n muscular). Cuanto m\u00e1s intensas sean estas alteraciones, m\u00e1s probable ser\u00e1 que se vean afectados los recuerdos, puesto que, en contextos de alta intensidad emocional, la atenci\u00f3n se centra m\u00e1s en la informaci\u00f3n esencial y no tanto en los detalles (Kaplan et al. 2015). Seguramente vivimos nuestro decimoctavo cumplea\u00f1os con mucha intensidad (est\u00e1bamos felices) y nuestro organismo estaba muy activado fisiol\u00f3gicamente. Debido a ello, lo m\u00e1s probable ser\u00eda que record\u00e1semos elementos centrales de la situaci\u00f3n (p. ej., algo que nos regalaron y que nos gust\u00f3 mucho), pero no otros detalles (como las personas espec\u00edficas que asistieron). As\u00ed, al recordar lo sucedido, podr\u00edamos inconscientemente distorsionar el evento y, por ejemplo, afirmar con rotundidad que un amigo o conocido estuvo all\u00ed, cuando en realidad no fue as\u00ed.<\/p>\n<p>Si bien en nuestro d\u00eda a d\u00eda la distorsi\u00f3n de la memoria no suele tener graves consecuencias, se ha constatado su relevancia en contextos de elevado estr\u00e9s y alta carga emocional. En este sentido, Morgan et al. (2013) realizaron un experimento con personal militar en un campo de prisioneros simulado, en el que los participantes fueron sometidos a interrogatorios donde se les agredi\u00f3 f\u00edsica y verbalmente. Tras esta experiencia emocionalmente traum\u00e1tica, los participantes del experimento tuvieron problemas para recordar detalles de lo sucedido y de las caracter\u00edsticas f\u00edsicas de la persona que les hab\u00eda interrogado. La intensidad de la distorsi\u00f3n lleg\u00f3 hasta tal punto que la mayor\u00eda de los participantes tuvo dificultades para identificar a su interrogador entre una serie de fotograf\u00edas.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la alta intensidad de una emoci\u00f3n y el arousal que genera produce importantes distorsiones de la memoria, pero no es el \u00fanico factor a tener en cuenta. La valencia de la emoci\u00f3n experimentada tambi\u00e9n puede influir en la codificaci\u00f3n de un recuerdo. En un estudio donde se us\u00f3 la m\u00fasica para inducir experiencias emocionales, Li et al. (2021) comprobaron que, si bien tanto las emociones negativas como positivas pueden provocar distorsi\u00f3n, estas \u00faltimas suelen causar mayores interferencias. Esto se debe a que, en los contextos emocionales positivos, algunas zonas del cerebro se activan en mayor medida, lo que parece aumentar la probabilidad de que se produzcan confusiones o distorsiones (Li et al., 2021). Este proceso parece tener una base evolutiva. En nuestros momentos de mayor felicidad, percibimos la realidad en conjunto, de manera general, y establecemos numerosas relaciones entre aquello que nos rodea. La tristeza, por el contrario, nos empuja a ser m\u00e1s detallistas (Corson y Nad\u00e8ge, 2007). En estos casos, dado que debemos resolver un problema espec\u00edfico, tendemos a realizar un an\u00e1lisis m\u00e1s minucioso de nuestro entorno, por lo que la distorsi\u00f3n de los recuerdos es menos probable.<\/p>\n<p>En definitiva, las emociones que experimentamos afectan a la fiabilidad de la memoria. Si bien en ocasiones somos plenamente conscientes de sus limitaciones, en otras, especialmente cuando existe una alta carga emocional, no solemos dudar de lo que consideramos cierto (Kaplan et al. 2015). Este fen\u00f3meno no se limita a meras distorsiones, pues diversos investigadores han comprobado c\u00f3mo algunas personas pueden llegar a recordar falsamente haber presenciado un crimen, haber sido hospitalizados o haber sido abducidos por extraterrestres (Laney y Loftus, 2010). La posibilidad de que, inconscientemente, podamos distorsionar un recuerdo espec\u00edfico tiene considerables repercusiones si pensamos, por ejemplo, en un juicio, donde el testimonio de un testigo puede determinar el destino del acusado. Asimismo, es preciso tener en cuenta que el impacto de las emociones va m\u00e1s all\u00e1 del momento en el que presenciamos un hecho, puesto que, cada vez que recordamos una situaci\u00f3n pasada, los sentimientos que experimentamos al rememorarla pueden volver a darle forma al recuerdo. En otras palabras, los recuerdos est\u00e1n sujetos a un proceso de reconstrucci\u00f3n continuo, en el que las emociones pasadas y actuales juegan un papel crucial (Johnson et al., 2012).<\/p>\n<p>\u00bfPodemos concluir que nuestra memoria no es un aliado tan valioso y que, unida a las emociones, puede llevarnos a cometer errores importantes? S\u00ed, pero, al ser conscientes de dicha limitaci\u00f3n, podremos recurrir a estrategias que nos ayuden a reducir los errores, como esforzarnos en prestar atenci\u00f3n conscientemente a ciertos detalles o analizar cr\u00edticamente los recuerdos de situaciones emocionales extremas.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Corson, Y., y Nad\u00e8ge, V. (2007). Emotions and false Memories. Valence or arousal? <em>Psychological Science<\/em>, 18(3), 208-211.<\/p>\n<p>Johnson, M. K., Raye, C. L., Mitchell, K. J., y Ankudowich, E. (2012). The cognitive neuroscience of true and false memories. En R. F. Belli (ed.), <em>True and False Recovered Memories<\/em> (pp. 15-52). Springer.<\/p>\n<p>Kaplan, R., Van Damme, I., Levine, L., y Loftus, E. (2015). Emotion and false memory. <em>Emotion Review<\/em>, 8(1), 8-13.<\/p>\n<p>Laney, C., y Loftus, E. F. (2010). Truth in emotional memories. En B. H. Bornstein y R. L. Wiener (eds.), <em>Emotion and the Law: Psychological Perspectives<\/em> (pp. 157-183). Springer.<\/p>\n<p>Li, Y., Ni, Z., He, R., Zhang, J., Zhang, Z., Yanga, S., y Yin, N. (2021). The influence of positive emotion and negative emotion on false memory based on EEG signal analysis. <em>Neuroscience Letters<\/em>, 764(1).<\/p>\n<p>Morgan, C. A., Southwick, S., Steffian, G., Hazlett, G. A., &amp; Loftus, E. F. (2013). Misinformation can influence memory for recently experienced, highly stressful events. <em>International Journal of Law and Psychiatry<\/em>, 36, 11-17.<\/p>\n<p>Real Academia Espa\u00f1ola y Asociaci\u00f3n de Academias de la Lengua Espa\u00f1ola (2014). <em>Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola<\/em> (23a edici\u00f3n). Espasa-Calpe.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 1 de mayo de 2024.<br \/>\nAceptado el 16 de mayo de 2024.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Clara T\u00e9llez-P\u00e9rez Dept. de Lengua Espa\u00f1ola, Universidad de Salamanca, Espa\u00f1a La memoria no es una herramienta infalible. 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