{"id":2363,"date":"2023-10-03T14:09:33","date_gmt":"2023-10-03T12:09:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2363"},"modified":"2023-10-03T14:09:33","modified_gmt":"2023-10-03T12:09:33","slug":"seguir-instrucciones-puede-parecer-facil-pero-es-suficiente-con-entenderlas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2363","title":{"rendered":"Seguir instrucciones puede parecer f\u00e1cil, pero \u00bfes suficiente con entenderlas?"},"content":{"rendered":"<p>Paula Pena, Mar\u00eda Ruz, Carlos Gonz\u00e1lez-Garc\u00eda y Ana F. Palenciano<br \/>\nCentro de Investigaci\u00f3n Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), Universidad de Granada (UGR), Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2023-17-cc-ChemaPe\u00f1alver-Midjourney.png\" alt=\"(cc) Chema Pe\u00f1alver - Midjourney.\" width=\"300\" height=\"300\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Chema Pe\u00f1alver &#8211; Midjourney.<\/p><\/div>\n<p><em>La habilidad de usar instrucciones para guiar acciones resulta crucial dado las numerosas veces que la necesitamos en nuestro d\u00eda a d\u00eda. Sin embargo, entenderlas ling\u00fc\u00edsticamente no es suficiente. Nuestro cerebro tambi\u00e9n debe recodificar la informaci\u00f3n de la tarea instruida en un formato que nos permita prepararnos y guiar las acciones de forma acorde a las demandas de la tarea. Estudios recientes de neuroimagen sugieren que los mecanismos neurales que intervienen antes de ejecutar la tarea pueden ser decisivos en nuestro rendimiento final.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2023-17.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Imagina que te acaban de regalar un nuevo juego de cartas y, tras leer las instrucciones, te pones a jugar con tus amigos hasta ganarles a todos. Aunque pueda parecer una situaci\u00f3n totalmente mundana, en realidad has empleado una habilidad de flexibilidad cognitiva extraordinaria. Al seguir instrucciones verbales podemos aprender una tarea inmediatamente, sin tener que llevar a cabo procesos de aprendizaje por ensayo y error que son temporalmente costosos (piensa en el tiempo que llevar\u00eda descubrir de esta manera las reglas del juego). Adem\u00e1s, el lenguaje permite establecer indicaciones m\u00e1s complejas con reglas abstractas, dif\u00edcilmente comunicables en un formato no ling\u00fc\u00edstico (Cole et al., 2013).<\/p>\n<p>Sin embargo, se ha demostrado que la capacidad ling\u00fc\u00edstica no es suficiente para poder ejecutar tareas siguiendo indicaciones verbales. Este descubrimiento surgi\u00f3 de estudios con pacientes que, debido a lesiones en la corteza prefrontal lateral, sufr\u00edan negligencia del objetivo (o \u201cgoal neglect\u201d). Estas personas no parec\u00edan sufrir da\u00f1os que afecten al lenguaje y pod\u00edan entender y memorizar las instrucciones correctamente, pero, a la hora de implementarlas, no eran capaces de ejecutar las reglas instruidas (Bhandari &amp; Duncan, 2014). Estudios m\u00e1s recientes con personas sanas han detectado diferentes patrones de activaci\u00f3n cerebral cuando la tarea se basa solo en memorizar frente a cuando se trata de implementar las reglas instruidas (Muhle-Karbe et al., 2017). Por este motivo, es m\u00e1s conveniente considerar que la informaci\u00f3n de las instrucciones se puede codificar en el cerebro de dos maneras diferentes. En primer lugar, se necesita la habilidad de comprender las instrucciones para poder representarlas en formato ling\u00fc\u00edstico o declarativo. Pero, aparte de entender las instrucciones, tenemos que poder \u201chacerlas\u201d: transformar esta informaci\u00f3n declarativa en un formato procedimental que nos permita prepararnos y ejecutar las acciones adecuadas (Brass et al., 2017). Es este \u00faltimo mecanismo el que se encuentra da\u00f1ado en las personas que presentan negligencia del objetivo. Esto se debe a que dicho mecanismo depende del control cognitivo, esa capacidad que prioriza la informaci\u00f3n relevante para nuestros objetivos frente a la que no es \u00fatil, y que hace posible el comportamiento dirigido a metas (Miller &amp; Cohen, 2001).<\/p>\n<p>Pero, \u00bfde qu\u00e9 manera se organiza la informaci\u00f3n de las instrucciones en nuestro cerebro para realizar lo mejor posible la inminente tarea? Brass et al. (2017) han trazado un modelo cognitivo sobre el aprendizaje por instrucciones estableciendo tres fases diferenciadas. La primera fase tiene lugar cuando leemos y codificamos ling\u00fc\u00edsticamente las instrucciones e integramos toda la informaci\u00f3n relevante en un esquema de la tarea, es decir, una representaci\u00f3n de la misma en formato procedimental, para prepararnos a la acci\u00f3n (Sakai, 2008). Para que la ejecuci\u00f3n sea exitosa resulta necesario mantener activo este esquema mientras dura la tarea, y en ello se basa la segunda fase: los elementos relevantes para nuestros objetivos se seleccionan y mantienen accesibles durante las futuras demandas de la tarea. Finalmente, la tercera fase sucede durante la tarea cuando tenemos que producir una respuesta: se escoge la regla espec\u00edfica que hay que implementar y se efect\u00faa el comportamiento. Si todo ha salido bien, habr\u00e1s ganado esta ronda de la partida al echar sobre la mesa la carta correcta. Es en este momento cuando se pueden dar circunstancias que no se hab\u00edan considerado en nuestro esquema de tarea, provocando una re-estructuraci\u00f3n de la informaci\u00f3n para optimizar nuestro comportamiento en el futuro. Aunque hayas echado un as cuando no tocaba, es probable que la pr\u00f3xima vez consigas inhibir esa respuesta incorrecta y soltar la carta acertada.<\/p>\n<p>Una vez establecido el modelo te\u00f3rico, es necesario contrastarlo a nivel emp\u00edrico. Recientemente, nuevas t\u00e9cnicas de an\u00e1lisis basadas en inteligencia artificial han permitido detectar que la informaci\u00f3n de las instrucciones se codifica en patrones de actividad cerebral espec\u00edficos previamente a su uso en la tarea. Es decir, las instrucciones parecen estar guiando los c\u00f3digos neurales en base a las dimensiones relevantes de la tarea (Muhle-Karbe et al., 2017). Adem\u00e1s, esta activaci\u00f3n cerebral anticipatoria tambi\u00e9n influye en el rendimiento. Se ha resaltado la importancia de disponer del tiempo necesario para organizar la informaci\u00f3n adecuadamente en el esquema de tarea. Es decir, si los periodos entre las instrucciones y la tarea son demasiado cortos, nuestro rendimiento empeora (Sakai &amp; Passingham, 2003). En definitiva, la investigaci\u00f3n sustenta que, al mantener activa la informaci\u00f3n dada por las instrucciones, hay mayor facilidad para acceder a ella cuando llega el momento de implementar la tarea.<\/p>\n<p>A nivel neural se ha encontrado que, cuando la ejecuci\u00f3n de una tarea requiere esfuerzo cognitivo, como sucede durante el seguimiento de instrucciones, es clave una red cerebral de control cognitivo, conocida como la red de m\u00faltiple demanda (Duncan, 2010). Espec\u00edficamente, dentro de sus conexiones fronto-parietales, el giro frontal inferior se relaciona con el mantenimiento del esquema de tarea. Por otro lado, el surco parietal inferior se asocia a la representaci\u00f3n sensorio-motora que dirige la futura respuesta, preparando la acci\u00f3n espec\u00edfica a realizar (Muhle-Karbe et al., 2017; Palenciano et al., 2019). En la Figura 1 se puede ver una representaci\u00f3n de estas \u00e1reas cerebrales.<\/p>\n<div style=\"width: 610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2023-17-f1.png\" alt=\"Figura 1. Representaci\u00f3n gr\u00e1fica del cerebro. En color verde (izquierda) se puede observar el giro frontal inferior, relacionado con el mantenimiento del esquema de tarea, y en amarillo (derecha) el surco parietal inferior, relacionado con la representaci\u00f3n sensorio-motora que dirige la respuesta. Adaptado de Gray (1878).\" width=\"600\" height=\"337\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1. Representaci\u00f3n gr\u00e1fica del cerebro. En color verde (izquierda) se puede observar el giro frontal inferior, relacionado con el mantenimiento del esquema de tarea, y en amarillo (derecha) el surco parietal inferior, relacionado con la representaci\u00f3n sensorio-motora que dirige la respuesta. Adaptado de Gray (1878).<\/p><\/div>\n<p>La pr\u00f3xima vez que le expliques las instrucciones de tu nuevo juego a un amigo, ten en cuenta todos los procesos que se tienen que dar para que pueda jugar correctamente. Aparte de comprender verbalmente la informaci\u00f3n, tendr\u00e1 que transformarla en c\u00f3digos que le permitan llevar a cabo la acci\u00f3n adecuada. Para prepararse deber\u00e1 mantener activo el esquema de tarea y tener suficiente tiempo para hacerlo correctamente, as\u00ed que procura darle instrucciones claras y no meterle demasiada prisa.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Bhandari, A., &amp; Duncan, J. (2014). Goal neglect and knowledge chunking in the construction of novel behaviour. <em>Cognition<\/em>, 130, 11-30.<\/p>\n<p>Brass, M., Liefooghe, B., Braem, S., &amp; De Houwer, J. (2017). Following new task instructions: Evidence for a dissociation between knowing and doing. <em>Neuroscience &amp; Biobehavioral Reviews<\/em>, 81, 16-28.<\/p>\n<p>Cole, M. W., Laurent, P., &amp; Stocco, A. (2013). Rapid instructed task learning: A new window into the human brain\u2019s unique capacity for flexible cognitive control. <em>Cognitive, Affective, &amp; Behavioral Neuroscience<\/em>, 13, 1-22.<\/p>\n<p>Duncan, J. (2010). The multiple-demand (MD) system of the primate brain: mental programs for intelligent behaviour. <em>Trends in Cognitive Sciences<\/em>, 14, 172-179.<\/p>\n<p>Gray, H. (1878). <em>Anatomy of the Human Body<\/em> (Vol. 8). Lea &amp; Febiger.<\/p>\n<p>Miller, E. K., &amp; Cohen, J. D. (2001). An integrative theory of prefrontal cortex function. <em>Annual Review Of Neuroscience<\/em>, 24, 167-202.<\/p>\n<p>Muhle-Karbe, P. S., Duncan, J., De Baene, W., Mitchell, D. J., &amp; Brass, M. (2017). Neural coding for instruction-based task sets in human frontoparietal and visual cortex. <em>Cerebral Cortex<\/em>, 27, 1891-1905.<\/p>\n<p>Palenciano, A. F., Gonz\u00e1lez-Garc\u00eda, C., Arco, J. E., Pessoa, L., &amp; Ruz, M. (2019). Representational organization of novel task sets during proactive encoding. <em>Journal of Neuroscience<\/em>, 39, 8386-8397.<\/p>\n<p>Sakai, K. (2008). Task set and prefrontal cortex. <em>Annual Review of Neuroscience<\/em>, 31, 219-245.<\/p>\n<p>Sakai, K., &amp; Passingham, R. E. (2003). Prefrontal interactions reflect future task operations. <em>Nature Neuroscience<\/em>, 6, 75-81.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 13 de septiembre de 2023.<br \/>\nAceptado el 30 de septiembre de 2023.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paula Pena, Mar\u00eda Ruz, Carlos Gonz\u00e1lez-Garc\u00eda y Ana F. 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