{"id":2357,"date":"2023-07-09T22:38:18","date_gmt":"2023-07-09T20:38:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2357"},"modified":"2023-11-10T13:11:13","modified_gmt":"2023-11-10T11:11:13","slug":"la-evolucion-de-la-consciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2357","title":{"rendered":"La evoluci\u00f3n de la consciencia"},"content":{"rendered":"<p>Asier Arias Dom\u00ednguez<br \/>\nDept. de L\u00f3gica y Filosof\u00eda Te\u00f3rica, Universidad Complutense de Madrid, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2023-9-dp-ErnstHaeckel.png\" alt=\"(dp) Ernst Haeckel.\" width=\"300\" height=\"466\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(dp) Ernst Haeckel.<\/p><\/div>\n<p><em>La evoluci\u00f3n de la conciencia comienza a atraer la atenci\u00f3n de un n\u00famero creciente de investigadores en diferentes \u00e1reas. El debate ha venido girando principalmente en torno a teor\u00edas centradas en sistemas exteroceptivos y cognitivos, relegando a un papel secundario a las teor\u00edas neuroafectivas. La teor\u00eda neuroafectiva de Antonio Damasio sostiene que las experiencias mentales primordiales surgen de los sentimientos homeost\u00e1ticos, generados por el funcionamiento del sistema interoceptivo en su interacci\u00f3n bidireccional con el cuerpo. Los \u00faltimos art\u00edculos de Damasio y colaboradores ofrecen un respaldo adicional a esta propuesta y abren nuevas v\u00edas para el debate comparativo sobre la evoluci\u00f3n de la conciencia.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2023-9-e.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Virtualmente todos los participantes en el debate en torno a la evoluci\u00f3n de la conciencia est\u00e1n de acuerdo en que la conciencia debe ser entendida como experiencia sentida, subjetiva. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de este fundamento compartido, la concepci\u00f3n que se tenga de los rasgos definitorios de la experiencia sentida y la inclinaci\u00f3n hacia una u otra teor\u00eda neurobiol\u00f3gica de la conciencia influir\u00e1n inevitablemente en nuestra comprensi\u00f3n de la evoluci\u00f3n de la conciencia. Las teor\u00edas de la conciencia predominantes se apoyan en datos obtenidos en paradigmas experimentales procedentes de la psicolog\u00eda de la percepci\u00f3n y la psicolog\u00eda de la atenci\u00f3n, y se alzan sobre el supuesto de que la conciencia depende de procesos que comienzan en v\u00edas exteroceptivas y culminan en flujos de actividad de funciones cognitivas complejas, como la atenci\u00f3n o la memoria de trabajo.<\/p>\n<p>La mayor parte del debate sobre la evoluci\u00f3n de la conciencia ha tenido lugar dentro de este marco exteroceptivo-cognitivo, y con mucha frecuencia se ha hecho equivaler la evoluci\u00f3n de la conciencia a la evoluci\u00f3n de determinadas capacidades perceptivas y cognitivas. En los casos m\u00e1s extremos, la conciencia llega a definirse como un tipo de cognici\u00f3n tan intrincada que carecer\u00eda de precedentes evolutivos fuera de <em>Homo sapiens<\/em>.<\/p>\n<p>Joseph LeDoux se cuenta entre los m\u00e1s destacados valedores de esta perspectiva cognitivista. As\u00ed, en <em>Una historia natural de la humanidad<\/em> traza una historia que quiere conectar la evoluci\u00f3n de la conducta con la evoluci\u00f3n de la conciencia, pero la conexi\u00f3n es finalmente escasa. Si en el prefacio nos habla de nuestras \u00abcapacidades \u00fanicas para pensar y sentir\u00bb (LeDoux, 2019: 18), en el \u00faltimo cap\u00edtulo confirma lo excepcionales que esas capacidades ser\u00edan: nos presenta los sentimientos conscientes como una \u00abespecializaci\u00f3n humana posible gracias a las capacidades \u00fanicas de nuestros cerebros\u00bb (ibid: 411), como el lenguaje y el razonamiento relacional jer\u00e1rquico.<\/p>\n<p>De acuerdo con LeDoux, incluso aunque la conciencia existiera en animales no humanos, su incapacidad para comunicarse ling\u00fc\u00edsticamente plantea desaf\u00edos insuperables para su estudio cient\u00edfico. LeDoux defiende, de hecho, una versi\u00f3n actualizada del Canon de Morgan, advirtiendo contra la propensi\u00f3n a inferir experiencias similares a partir de comportamientos similares, y alentando a los investigadores a centrarse menos en la conciencia en s\u00ed misma y m\u00e1s en capacidades cognitivas y conductuales claramente compartidas y directamente mesurables.<\/p>\n<p>Ciertamente, no podemos hablar con las estrellas, ni tampoco medir directamente su composici\u00f3n o temperatura. En su <em>Cours de Philosophie Positive<\/em>, de 1835, Auguste Comte predijo que su composici\u00f3n qu\u00edmica y su temperatura permanecer\u00edan por siempre fuera de nuestro alcance. Un siglo despu\u00e9s, las respuestas de Cecilia Payne a ambas preguntas eran objeto de un amplio consenso en astrof\u00edsica. Y es que en eso consiste la ciencia: no en abrir cajas misteriosas y mirar directamente adentro, sino en formular hip\u00f3tesis, dise\u00f1ar experimentos, recopilar datos y dar sentido a todo ello en el contexto de teor\u00edas bien establecidas.<\/p>\n<p>Mientras LeDoux cubre la historia evolutiva desde los primeros organismos pluricelulares hasta los seres humanos en unas pocas p\u00e1ginas, Todd Feinberg y Jon Mallatt desarrollan su enfoque neuroevolutivo en <em>The Ancient Origins of Consciousness<\/em> (2016) sobre la base de un amplio recorrido por la evidencia f\u00f3sil, la neuroanatom\u00eda comparada y la etolog\u00eda cognitiva. Sin embargo, y aun cuando dedican dos cap\u00edtulos a los aspectos afectivos e interoceptivos de la conciencia, su historia evolutiva de la conciencia pone el acento en la evoluci\u00f3n de los sistemas perceptivos de los vertebrados. Simona Ginsburg y Eva Jablonka trazan, por su parte, una historia evolutiva m\u00e1s comprehensiva en <em>The Evolution of the Sensitive Soul<\/em> (2019), incluyendo vertebrados y numerosos invertebrados bajo un indicador general de experiencia consciente: una sofisticada clase de aprendizaje asociativo que habilitar\u00eda una amplia gama de capacidades para discernir, anticipar y conectar est\u00edmulos y acciones. El foco permanece, no obstante, en la exterocepci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo 8 de <em>Metazoos<\/em> (2020), Peter Godfrey-Smith desarrolla una idea a la que hab\u00eda apuntado ya en trabajos previos (Godfrey-Smith, 2020): quiz\u00e1s exista una divisi\u00f3n filogen\u00e9tica entre los animales conscientes, con la mayor\u00eda combinando experiencia exteroceptiva y experiencia evaluativo-afectiva, y unos pocos caracterizados por perfiles experienciales dominados por una sola de ambas dimensiones. Godfrey-Smith sugiere que algunos artr\u00f3podos podr\u00edan caer en la categor\u00eda \u00abexperiencia exclusivamente exteroceptiva\u00bb, pero cabe argumentar que la evidencia disponible no respalda esta interpretaci\u00f3n (Veit, 2022). Dejando pues a un lado esta dudosa excepci\u00f3n, parece haber poco espacio para cualquier tipo de experiencia consciente sin su dimensi\u00f3n evaluativa-afectiva y, si \u00e9ste es el caso, entonces un punto crucial de referencia para la evaluaci\u00f3n de cualquier teor\u00eda neurobiol\u00f3gica de la conciencia residir\u00eda en su capacidad para dar cuenta de esta ubicua dimensi\u00f3n evaluativo-afectiva de la experiencia consciente.<\/p>\n<p>Antonio Damasio ha desarrollado la m\u00e1s detallada entre las teor\u00edas de la conciencia que integran esta dimensi\u00f3n evaluativo-afectiva. La teor\u00eda de Damasio vincula la conciencia con el dise\u00f1o homeost\u00e1tico subyacente a todos los fen\u00f3menos biol\u00f3gicos, mostrando c\u00f3mo la mente consciente revela gradualmente los mecanismos b\u00e1sicos de la regulaci\u00f3n de la vida que precedieron largamente a su emergencia.<\/p>\n<p>Prolongando la l\u00ednea que trazara en <em>Y el cerebro cre\u00f3 al hombre<\/em> (2010), Damasio sostiene que los sentimientos son las experiencias mentales primordiales (Damasio, 2021). Damasio concibe los sentimientos como procesos similares a otras formas de percepci\u00f3n, pero existe una diferencia crucial: los objetos y eventos que generan los sentimientos son internos al cuerpo, no externos. De este modo, la propuesta de Damasio nos aleja del marco exteroceptivo en el que ha venido desarroll\u00e1ndose el debate, apuntando que, de cara a entender el origen y la evoluci\u00f3n de la conciencia, debemos dirigir nuestra mirada hacia adentro, hacia el antiguo mundo interno de los humores y las v\u00edsceras: el mundo de la interocepci\u00f3n. La teor\u00eda de Damasio postula que la percepci\u00f3n del estado interno del organismo a medida que se regula homeost\u00e1ticamente es la base de la experiencia consciente. Este marco interoceptivo abre nuevas v\u00edas para el estudio experimental de la biolog\u00eda de la conciencia, pero tambi\u00e9n para el debate comparativo sobre la evoluci\u00f3n de la experiencia consciente.<\/p>\n<p>En tres art\u00edculos recientes, Damasio y colaboradores profundizan en la dependencia de los sentimientos respecto del funcionamiento del sistema interoceptivo, enfatizando la importancia de sus caracter\u00edsticas fisiol\u00f3gicas distintivas y la especificidad de la interacci\u00f3n interoceptiva (bidireccional e inmediata) entre el cuerpo y el sistema nervioso (Carvalho &amp; Damasio, 2021; Damasio &amp; Damasio, 2022, 2023). Tales caracter\u00edsticas fisiol\u00f3gicas incluyen la se\u00f1alizaci\u00f3n por difusi\u00f3n extracelular, la falta de aislamiento de mielina y la permeabilidad de las barreras entre el torrente sangu\u00edneo y las c\u00e9lulas nerviosas. Cada una de estas caracter\u00edsticas fue mejorada evolutivamente (mediante sinapsis, mielina y la barrera hematoencef\u00e1lica), pero se conservaron en su forma original en el sistema interoceptivo. Esto sugiere que la interacci\u00f3n bidireccional e inmediata entre los mundos neural y no neural que estas caracter\u00edsticas habilitan desempe\u00f1a alg\u00fan papel biol\u00f3gicamente decisivo, y la similitud entre la naturaleza de los procesos fisiol\u00f3gicos interoceptivos (difusos y continuos) y la fenomenolog\u00eda de los sentimientos homeost\u00e1ticos (vagos y progresivos) apunta a su contribuci\u00f3n crucial en la emergencia de la experiencia consciente.<\/p>\n<p>Damasio ha elaborado un rico marco evolutivo para la neurobiolog\u00eda de la conciencia. Sin embargo, ser\u00e1n necesarias investigaciones experimentales y te\u00f3ricas adicionales para desarrollar completamente la teor\u00eda interoceptiva e incorporarla al debate en curso sobre la filog\u00e9nesis de la conciencia. Se abren nuevas v\u00edas para la indagaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n de la conciencia.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>(Nota: para aquellos libros de los que conozco su traducci\u00f3n al espa\u00f1ol, he usado el t\u00edtulo de la traducci\u00f3n al referirlos en el texto. Cito aqu\u00ed la fuente original).<\/p>\n<p>Carvalho, G. &amp; Damasio, A. (2021). Interoception and the origin of feelings: A new synthesis. <em>BioEssays<\/em>, 43, e2000261.<\/p>\n<p>Comte, A. (1835\/1975). <em>Cours de Philosophie Positive<\/em>. Par\u00eds: Hermann.<\/p>\n<p>Damasio, A. (2010). <em>Self comes to mind<\/em>. New York: Pantheon.<\/p>\n<p>Damasio, A. (2021). <em>Feeling &amp; Knowing<\/em>. New York: Pantheon.<\/p>\n<p>Damasio, A. &amp; Damasio, H. (2022). Homeostasis and the biology of consciousness. <em>Brain<\/em>, 145, 2231-2235.<\/p>\n<p>Damasio, A. &amp; Damasio, H. (2023). Feelings are the source of consciousness. <em>Neural Computation<\/em>, 35, 277-286.<\/p>\n<p>Feinberg, T., &amp; Mallatt, J. (2016). <em>The Ancient Origins of Consciousness<\/em>. MIT Press.<\/p>\n<p>Ginsburg, S., &amp; Jablonka, E. (2019). <em>The Evolution of the Sensitive Soul<\/em>. MIT Press.<\/p>\n<p>Godfrey-Smith, P. (2020). <em>Metazoa<\/em>. Nueva York: Farrar, Straus and Giroux.<\/p>\n<p>Godfrey-Smith, P. (2020). Varieties of subjectivity. <em>Philosophy of Science<\/em>, 87, 1150-1159.<\/p>\n<p>LeDoux, J. (2019). <em>The Deep History of Ourselves<\/em>. New York: Viking.<\/p>\n<p>Veit, W. (2022). Towards a comparative study of animal consciousness. <em>Biological Theory<\/em>, 17, 292-303.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 16 de marzo de 2023.<br \/>\nAceptado el 23 de junio de 2023.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00c9sta es la versi\u00f3n en espa\u00f1ol de<br \/>\nArias Dom\u00ednguez, A. (2023). The evolution of consciousness. <em>Ciencia Cognitiva<\/em>, 17:2, 42-44.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asier Arias Dom\u00ednguez Dept. de L\u00f3gica y Filosof\u00eda Te\u00f3rica, Universidad Complutense de Madrid, Espa\u00f1a La evoluci\u00f3n de la conciencia comienza <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2357\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,6,512,4,3],"tags":[31,19,18,50,771],"class_list":["post-2357","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-filosofia","category-multilingue","category-neurociencia","category-psicologia","tag-cerebro","tag-consciencia","tag-emocion","tag-evolucion","tag-interocepcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2357","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2357"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2357\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2378,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2357\/revisions\/2378"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}