{"id":2245,"date":"2022-09-13T21:12:15","date_gmt":"2022-09-13T19:12:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2245"},"modified":"2022-09-13T21:12:15","modified_gmt":"2022-09-13T19:12:15","slug":"cuando-el-tdah-comienza-en-la-adultez-un-trastorno-distinto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2245","title":{"rendered":"Cuando el TDAH comienza en la adultez: \u00bfUn trastorno distinto?"},"content":{"rendered":"<p>Tao Coll-Mart\u00edn, Hugo Carretero-Dios y Juan Lupi\u00e1\u00f1ez<br \/>\nCentro de Investigaci\u00f3n Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), Universidad de Granada, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2022-3-c-fizkes.jpg\" alt=\"(c) fizkes.\" width=\"300\" height=\"200\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(c) fizkes.<\/p><\/div>\n<p><em>Durante un largo tiempo se ha considerado el trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n e hiperactividad (TDAH) como un trastorno del desarrollo, lo que en \u00faltima instancia supone aceptar que las personas adultas que lo padecen lo llevar\u00edan arrastrando desde la infancia. Sin embargo, estudios longitudinales han puesto de manifiesto no solo que el TDAH puede comenzar en la adultez, sino tambi\u00e9n que este inicio tard\u00edo es lo habitual en la poblaci\u00f3n adulta con TDAH. Saber si el TDAH de inicio en la adultez es un trastorno distinto al TDAH convencional resulta primordial, puesto que entra\u00f1a importantes consecuencias para la pr\u00e1ctica cl\u00ednica.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2022-3.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>El trastorno por d\u00e9ficit de atenci\u00f3n e hiperactividad (TDAH) se define habitualmente como una condici\u00f3n del neurodesarrollo caracterizada por un patr\u00f3n persistente de inatenci\u00f3n, hiperactividad e impulsividad que interfiere con el funcionamiento social, acad\u00e9mico o laboral (American Psychiatric Association [APA], 2013). Aunque durante d\u00e9cadas se pensaba que el TDAH afectaba \u00fanicamente a ni\u00f1os en edad escolar, progresivamente se ha ido tomando conciencia de que este trastorno puede estar presente en la edad adulta. De hecho, la actual versi\u00f3n del Manual Diagn\u00f3stico y Estad\u00edstico de Trastornos Mentales, el DSM-5, ha sido la primera en incorporar criterios diagn\u00f3sticos espec\u00edficos para el TDAH en la adultez, que afecta a un 2.5% de esta poblaci\u00f3n, frente al 5% de casos en la infancia.<\/p>\n<p>Una presuposici\u00f3n sostenida por manuales diagn\u00f3sticos, personal cl\u00ednico y el p\u00fablico general ha sido que el TDAH adulto no es m\u00e1s que una continuaci\u00f3n de un TDAH infantil que se ha hecho persistente. El propio DSM-5 incluye al TDAH dentro de los trastornos del neurodesarrollo y afirma que \u201cel TDAH empieza en la infancia\u201d (APA, 2013, p. 61). En consecuencia, establece que para diagnosticar este trastorno es imprescindible que los s\u00edntomas hayan comenzado antes de los 12 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sin embargo, este supuesto fundamental del TDAH adulto comenz\u00f3 a ponerse en entredicho a partir de una investigaci\u00f3n pionera de Moffitt y colaboradores (2015). Este estudio realiz\u00f3 un seguimiento a 1009 individuos desde su nacimiento hasta los 38 a\u00f1os. Sorprendentemente, encontraron que apenas hab\u00eda solapamiento entre el grupo de participantes que hab\u00edan sido diagnosticados en la infancia y los que posteriormente recibieron el mismo diagn\u00f3stico en la adultez (v\u00e9ase la Figura 1).<\/p>\n<div style=\"width: 810px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2022-3-f1.jpg\" alt=\"Figura 1. Resultados del seguimiento de una cohorte representativa compuesta por 1009 individuos de Nueva Zelanda desde su nacimiento hasta los 38 a\u00f1os (Moffitt et al., 2015). Cada uno de ellos est\u00e1 representado por un elemento de la cuadr\u00edcula. Una primera evaluaci\u00f3n diagn\u00f3stica de TDAH tuvo lugar cuando estos participantes estaban en su infancia (panel izquierdo). Posteriormente, cuando los participantes ten\u00edan 38 a\u00f1os se volvi\u00f3 a realizar un diagn\u00f3stico de TDAH, pero excluyendo el criterio de la edad de inicio de s\u00edntomas (panel derecho). Como era de esperar, los resultados mostraron un 6% de diagn\u00f3sticos de TDAH en la infancia y un 3% en la adultez, porcentajes cercanos a los \u00edndices de prevalencia establecidos. La sorpresa lleg\u00f3 cuando observaron que ambos grupos de personas con TDAH estaban compuestos por individuos pr\u00e1cticamente distintos. Concretamente, solo un 5% de quienes fueron diagnosticados de TDAH en la infancia mantuvieron el diagn\u00f3stico en la adultez, mientras que el 90% de personas adultas con TDAH no hab\u00edan recibido el diagn\u00f3stico cuando eran ni\u00f1os\/as.\" width=\"800\" height=\"493\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1. Resultados del seguimiento de una cohorte representativa compuesta por 1009 individuos de Nueva Zelanda desde su nacimiento hasta los 38 a\u00f1os (Moffitt et al., 2015). Cada uno de ellos est\u00e1 representado por un elemento de la cuadr\u00edcula. Una primera evaluaci\u00f3n diagn\u00f3stica de TDAH tuvo lugar cuando estos participantes estaban en su infancia (panel izquierdo). Posteriormente, cuando los participantes ten\u00edan 38 a\u00f1os se volvi\u00f3 a realizar un diagn\u00f3stico de TDAH, pero excluyendo el criterio de la edad de inicio de s\u00edntomas (panel derecho). Como era de esperar, los resultados mostraron un 6% de diagn\u00f3sticos de TDAH en la infancia y un 3% en la adultez, porcentajes cercanos a los \u00edndices de prevalencia establecidos. La sorpresa lleg\u00f3 cuando observaron que ambos grupos de personas con TDAH estaban compuestos por individuos pr\u00e1cticamente distintos. Concretamente, solo un 5% de quienes fueron diagnosticados de TDAH en la infancia mantuvieron el diagn\u00f3stico en la adultez, mientras que el 90% de personas adultas con TDAH no hab\u00edan recibido el diagn\u00f3stico cuando eran ni\u00f1os\/as.<\/p><\/div>\n<p>Este inesperado hallazgo, posteriormente replicado en otras cohortes (p. ej., Agnew-Blais et al., 2016), pone de manifiesto no solo que el TDAH puede comenzar en la adultez, sino tambi\u00e9n que este inicio tard\u00edo es de hecho lo m\u00e1s habitual entre los casos de TDAH adulto. Es probable que en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica tienda a ignorarse el criterio de edad de inicio para realizar el diagn\u00f3stico de TDAH en adultos, dado que son personas afectadas que necesitan tratamiento (Moffitt et al., 2015) y siempre cabe sospechar que el paciente adulto seguramente tuvo sintomatolog\u00eda TDAH en la infancia, aunque tenga dificultad para recordarlo. Sin embargo, el estudio de Moffit y sus colegas disipa estas especulaciones, pues encuentra que gran parte de los individuos adultos con TDAH ni siquiera llegaban a manifestar s\u00edntomas subcl\u00ednicos cuando fueron evaluados en la infancia.<\/p>\n<p>As\u00ed, aunque la existencia de un TDAH de inicio en la adultez es ya un fen\u00f3meno ampliamente aceptado en la comunidad cient\u00edfica, la controversia gira en torno a la siguiente cuesti\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n tiene este trastorno con el TDAH de inicio en la infancia? Una posibilidad es que las diferencias entre ambas formas del trastorno sean meramente cuantitativas. Es decir, que las personas con TDAH tard\u00edo tengan una condici\u00f3n menos severa o ciertos factores de protecci\u00f3n (p. ej., apoyo familiar, menos demandas, habilidades cognitivas compensadoras) que demoren la aparici\u00f3n de los s\u00edntomas cl\u00ednicos hasta que los factores de riesgo aumenten o los de protecci\u00f3n disminuyan. La otra posibilidad es que el TDAH tard\u00edo sea un trastorno de naturaleza cualitativamente distinta del TDAH convencional. A favor de esta idea est\u00e1 que el grupo de TDAH tard\u00edo, a diferencia del anterior, muestra una menor heredabilidad, una distribuci\u00f3n por sexos m\u00e1s equitativa y un nivel de s\u00edntomas en la infancia claramente alejado del umbral diagn\u00f3stico (Agnew-Balis et al., 2016; Moffitt, et al., 2015).<\/p>\n<p>Una estrategia especialmente \u00fatil para profundizar en la naturaleza de esta distinci\u00f3n consiste en comparar el perfil neuropsicol\u00f3gico de ambos tipos de TDAH. Un estudio reciente de nuestro grupo de investigaci\u00f3n (Coll-Mart\u00edn et al., 2021) puede arrojar luz en este asunto. En \u00e9l pedimos a 120 estudiantes universitarios que evaluaran el grado en que recordaban haber experimentado s\u00edntomas TDAH en su infancia y el grado en que los experimentaban en la actualidad. Posteriormente, empleamos una tarea atencional que med\u00eda dos componentes de vigilancia: la mera reactividad al ambiente (vigilancia de activaci\u00f3n) y la capacidad para detectar est\u00edmulos relevantes infrecuentes (vigilancia ejecutiva). Ambos componentes suelen decaer durante el tiempo de ejecuci\u00f3n de la tarea (<a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2007\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hemmerich et al., 2020<\/a>).<\/p>\n<p>Como se muestra en la Figura 2, nuestros resultados arrojaron una doble disociaci\u00f3n. Mayores niveles de sintomatolog\u00eda TDAH en la infancia se asociaron con un peor funcionamiento de la vigilancia de activaci\u00f3n, pero no de la vigilancia ejecutiva. En cambio, la severidad de los s\u00edntomas en la adultez estaba relacionada con un rendimiento m\u00e1s pobre en la vigilancia ejecutiva, pero no en la de activaci\u00f3n.<\/p>\n<div style=\"width: 810px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2022-3-f2.jpg\" alt=\"Figura 2. Diagramas de dispersi\u00f3n mostrando la correlaci\u00f3n entre los s\u00edntomas TDAH (en la infancia y en la adultez) y los componentes de la vigilancia (de activaci\u00f3n y ejecutiva). La severidad de los s\u00edntomas TDAH en la infancia y en la adultez (ejes de abscisa) se midi\u00f3 con las escalas BAARS-IV y ASRS-5, respectivamente. La vigilancia de activaci\u00f3n se calcula como el incremento en el porcentaje de lapsus (respuestas excesivamente lentas) que se produce en la tarea a medida que pasa el tiempo. La vigilancia ejecutiva se mide como el decremento paulatino en el porcentaje de veces que el participante detecta correctamente el desplazamiento infrecuente del est\u00edmulo objetivo. En negrita y con asterisco se muestran los coeficientes de correlaci\u00f3n que resultaron significativos. Se puede observar que, en tanto que el decremento en la vigilancia de activaci\u00f3n se relaciona con los s\u00edntomas en la infancia, el decremento en la vigilancia ejecutiva lo hace con los s\u00edntomas en la adultez.\" width=\"800\" height=\"625\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 2. Diagramas de dispersi\u00f3n mostrando la correlaci\u00f3n entre los s\u00edntomas TDAH (en la infancia y en la adultez) y los componentes de la vigilancia (de activaci\u00f3n y ejecutiva). La severidad de los s\u00edntomas TDAH en la infancia y en la adultez (ejes de abscisa) se midi\u00f3 con las escalas BAARS-IV y ASRS-5, respectivamente. La vigilancia de activaci\u00f3n se calcula como el incremento en el porcentaje de lapsus (respuestas excesivamente lentas) que se produce en la tarea a medida que pasa el tiempo. La vigilancia ejecutiva se mide como el decremento paulatino en el porcentaje de veces que el participante detecta correctamente el desplazamiento infrecuente del est\u00edmulo objetivo. En negrita y con asterisco se muestran los coeficientes de correlaci\u00f3n que resultaron significativos. Se puede observar que, en tanto que el decremento en la vigilancia de activaci\u00f3n se relaciona con los s\u00edntomas en la infancia, el decremento en la vigilancia ejecutiva lo hace con los s\u00edntomas en la adultez.<\/p><\/div>\n<p>Aunque estos resultados deben considerarse preliminares y se ven limitados por el hecho de basarse en autoinformes retrospectivos para medir s\u00edntomas en la infancia, estos hallazgos apoyar\u00edan la concepci\u00f3n del TDAH adulto como una entidad cualitativamente distinta a la de su hom\u00f3logo en la infancia, con una etiolog\u00eda propia que merece ser explorada en futuros estudios. De hecho, algunas teor\u00edas influyentes sobre el desarrollo del TDAH, como el modelo de Halperin y Schulz (2006), podr\u00edan encontrar un mayor acomodo al distinguir la aparici\u00f3n tard\u00eda del trastorno.<\/p>\n<p>En definitiva, el reconocimiento del TDAH de inicio en la adultez ha propiciado una nueva l\u00ednea de investigaci\u00f3n para desentra\u00f1ar su naturaleza y, en consecuencia, ajustar su abordaje pr\u00e1ctico. Si las diferencias con el TDAH convencional no van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la edad de inicio, entonces tendr\u00eda sentido eliminar este criterio diagn\u00f3stico para as\u00ed poder abarcar su debut en la adultez. En cambio, si se encuentran evidencias de que el TDAH tard\u00edo es un s\u00edndrome cualitativamente distinto del anterior, ser\u00eda m\u00e1s razonable recogerlo como una nueva categor\u00eda diagn\u00f3stica fuera de los trastornos del neurodesarrollo.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Agnew-Blais, J. C., et al. (2016). Evaluation of the persistence, remission, and emergence of attention-deficit\/hyperactivity disorder in young adulthood. <em>JAMA Psychiatry<\/em>, 73, 713\u2013720.<\/p>\n<p>American Psychiatric Association. (2013). <em>Diagnostic And Statistical Manual Of Mental Disorders<\/em> (5\u00aa ed.).<\/p>\n<p>Coll-Mart\u00edn, T., Carretero-Dios, H., &amp; Lupi\u00e1\u00f1ez, J. (2021). Attentional networks, vigilance, and distraction as a function of attention-deficit\/hyperactivity disorder symptoms in an adult community sample. <em>British Journal of Psychology<\/em>, 112, 1053\u20131079.<\/p>\n<p>Halperin, J. M., &amp; Schulz, K. P. (2006). Revisiting the role of the prefrontal cortex in the pathophysiology of attention-deficit\/hyperactivity disorder. <em>Psychological Bulletin<\/em>, 132, 560\u2013581.<\/p>\n<p>Moffitt, T. E., et al. (2015). Is adult ADHD a childhood-onset neurodevelopmental disorder? Evidence from a four-decade longitudinal cohort study. <em>The American Journal of Psychiatry<\/em>, 172, 967\u2013977.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 13 de febrero de 2022.<br \/>\nAceptado el 8 de septiembre de 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tao Coll-Mart\u00edn, Hugo Carretero-Dios y Juan Lupi\u00e1\u00f1ez Centro de Investigaci\u00f3n Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), Universidad de Granada, Espa\u00f1a Durante <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2245\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,4,3,210],"tags":[146,78,755],"class_list":["post-2245","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-neurociencia","category-psicologia","category-psiquiatria","tag-atencion","tag-desarrollo","tag-tdah"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2245","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2245"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2245\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2246,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2245\/revisions\/2246"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2245"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2245"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2245"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}