{"id":2209,"date":"2022-06-14T17:56:48","date_gmt":"2022-06-14T15:56:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2209"},"modified":"2022-06-14T18:18:57","modified_gmt":"2022-06-14T16:18:57","slug":"de-murcielagos-y-mesas-o-como-reacciona-el-cerebro-a-la-animacidad-en-multiples-tareas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2209","title":{"rendered":"De murci\u00e9lagos y mesas, o c\u00f3mo reacciona el cerebro a la animacidad en m\u00faltiples tareas"},"content":{"rendered":"<p>Ana Rita S\u00e1-Leite (a,b), Juan Haro (c), Montserrat Comesa\u00f1a (d,e), e Isabel Fraga (b)<br \/>\n(a) Dept. de Psicolog\u00eda Experimental, Centro de Investigaci\u00f3n Mente, Cerebro y Comportamiento, Universidad de Granada, Espa\u00f1a<br \/>\n(b) Cognitive Processes and Behaviour Research Group, Dept. de Psicolog\u00eda Social, B\u00e1sica, y Metodolog\u00eda, Universidad de Santiago de Compostela, Santiago de Compostela, Espa\u00f1a<br \/>\n(c) Dept. de Psicolog\u00eda, Research Center for Behavior Assessment (CRAMC), Universidad Rovira i Virgili, Tarragona, Espa\u00f1a<br \/>\n(d) Research Unit in Human Cognition, Centro de Investiga\u00e7\u00e3o em Psicologia (CIPsi), School of Psychology, University of Minho, Braga, Portugal<br \/>\n(e) Nebrija Research Center in Cognition (CINC), Universidad Nebrija, Madrid, Espa\u00f1a<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2022-11-cc-AnaRitaSa.jpg\" alt=\"(cc) Ana Rita S\u00e1.\" width=\"300\" height=\"217\" \/><p class=\"wp-caption-text\">(cc) Ana Rita S\u00e1.<\/p><\/div>\n<p><em>Nuestro cerebro est\u00e1 cableado ancestralmente para detectar y procesar est\u00edmulos que son relevantes para la supervivencia, como los dotados de animacidad (es decir, las entidades que est\u00e1n vivas; por ejemplo, los murci\u00e9lagos). Existe amplia evidencia de que muchas \u00e1reas de nuestra cognici\u00f3n les dan a los entes animados un procesamiento especial en comparaci\u00f3n con los entes inanimados, incluso cuando los segundos pueden constituir una amenaza para la vida (veh\u00edculos). En un estudio reciente encontramos que el simple hecho de nombrar en voz alta un sustantivo puede diferir cuando se comparan sustantivos animados e inanimados, debido a mecanismos atencionales que favorecen a los primeros y a un procesamiento conceptual m\u00e1s profundo de la animacidad en detrimento de otras caracter\u00edsticas menos relevantes como el g\u00e9nero gramatical.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2022-11-e.pdf\">[Versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Sobrevivir es el objetivo final de cualquier ser vivo. Como resultado, nuestro cerebro muestra una especial sensibilidad para detectar y responder a cualquier evento o est\u00edmulo percibido como cr\u00edtico para ello. En este sentido, nuestro cerebro parece ser sensible a los est\u00edmulos animados. Los seres animados son entidades que est\u00e1n vivas (p. ej., gusanos, elefantes), mientras que las cosas inanimadas carecen de la capacidad de moverse o simplemente son inertes (p. ej., hojas, mesas). As\u00ed, se ha demostrado que la animacidad afecta la forma en que percibimos y reaccionamos ante el mundo desde una edad muy temprana. De acuerdo con la Hip\u00f3tesis de la Monitorizaci\u00f3n de la Animacidad de New et al. (2007), los est\u00edmulos animados tienen una ventaja atencional que explica por qu\u00e9 los beb\u00e9s de tan solo 11 meses son consistentemente m\u00e1s r\u00e1pidos y precisos al detectar cambios en animales (humanos y no humanos) que en objetos inanimados, incluso cuando estos pueden constituir una amenaza para la supervivencia (p. ej., veh\u00edculos en movimiento; Hofrichter et al., 2021). Esta ventaja atencional acarrea una desventaja para los est\u00edmulos inanimados, ya que su detecci\u00f3n resulta perjudicada por la presencia de humanos o animales (Altman et al., 2016). De hecho, se ha demostrado que las entidades animadas que se muestran en im\u00e1genes llaman nuestra atenci\u00f3n de una manera que es bastante independiente del contexto, de ah\u00ed que no importe tanto el contexto pict\u00f3rico en el que se inserte el ser humano o animal que estemos observando, pues siempre le vamos a prestar una atenci\u00f3n prioritaria (al contrario que a las cosas inanimadas). De hecho, no solo la percepci\u00f3n y la atenci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la memoria se ve afectada por la animacidad, ya que los est\u00edmulos animados se recuerdan mejor que los inanimados (Nairne et al., 2013).<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo afecta la animacidad a la comprensi\u00f3n y producci\u00f3n del lenguaje? En S\u00e1-Leite et al. (2021) nos preguntamos espec\u00edficamente: \u00bfhay diferencias en los procesos que suceden en nuestra mente cuando simplemente pronunciamos \u00abmurci\u00e9lago\u00bb en comparaci\u00f3n con \u00abmesa\u00bb? En particular, nos centramos en una caracter\u00edstica ling\u00fc\u00edstica llamada g\u00e9nero gramatical, que es distinta del sexo biol\u00f3gico. En idiomas como el espa\u00f1ol o el portugu\u00e9s, los sustantivos que designan objetos inanimados se clasifican arbitrariamente en categor\u00edas (masculino\/femenino) no relacionadas con el significado (en espa\u00f1ol, \u00abmesa\u00bb es femenino, pero \u00ablibro\u00bb es masculino). Ciertos sustantivos animados tambi\u00e9n se clasifican seg\u00fan el g\u00e9nero gramatical (p. ej., \u00abmurci\u00e9lago\u00bb es masculino y \u00abjirafa\u00bb es femenino) independientemente de su sexo (macho\/hembra). Nuestro objetivo era examinar si hay diferencias en c\u00f3mo recupera nuestro cerebro el valor gramatical de g\u00e9nero de un sustantivo dependiendo de si se refiere a una entidad animada o inanimada, a pesar de que el g\u00e9nero es una caracter\u00edstica ling\u00fc\u00edstica abstracta.<\/p>\n<p>Con este fin, reclutamos participantes portugueses a los que pedimos que nombraran en voz alta una serie de im\u00e1genes mientras ignoraban los sustantivos distractores que aparec\u00edan escritos y superpuestos (v\u00e9ase la Figura 1).<\/p>\n<div style=\"width: 810px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2022-11-f1-e.jpg\" alt=\"Figura 1.- A) Congruencia de g\u00e9nero entre el objetivo (masculino) y el distractor (masculino). B) Incongruencia de g\u00e9nero entre el objetivo (masculino) y el distractor (femenino).\" width=\"800\" height=\"450\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 1.- A) Congruencia de g\u00e9nero entre el objetivo (masculino) y el distractor (masculino). B) Incongruencia de g\u00e9nero entre el objetivo (masculino) y el distractor (femenino).<\/p><\/div>\n<p>Los sustantivos objetivo (target en ingl\u00e9s; los nombres de las im\u00e1genes) pod\u00edan tener o no el mismo g\u00e9nero que los distractores (el objetivo \u201cmorcego\u201d [murci\u00e9lago] y el distractor \u201clivro\u201d [libro] son ambos masculinos en portugu\u00e9s, formando un par congruente de g\u00e9nero; pero \u00abmorcego\u00bb y \u00abmesa\u00bb [mesa] forman un par de g\u00e9nero incongruente, porque \u00abmesa\u00bb es femenino). De acuerdo con la literatura previa, sabemos que en este tipo de paradigma los participantes no pueden evitar el procesamiento de la palabra escrita que est\u00e1n tratando de ignorar. De hecho, se encuentran diferencias en el tiempo que tardan los participantes en comenzar a nombrar las im\u00e1genes cuando \u00e9stas son congruentes con el g\u00e9nero del distractor en comparaci\u00f3n con cuando son incongruentes (p. ej., Cubelli et al., 2005). Por tanto, en nuestro estudio esper\u00e1bamos que los participantes fueran m\u00e1s r\u00e1pidos al nombrar objetivos cuyo g\u00e9nero coincidiera con el del distractor (pares congruentes en g\u00e9nero). Sin embargo, tambi\u00e9n manipulamos la animacidad de los objetivos, de modo que pod\u00edan ser animados o inanimados (\u00abmorcego\u00bb y \u00abtelhado\u00bb [techo, masculino], respectivamente). Los distractores se mantuvieron inanimados.<\/p>\n<p>Nuestros resultados mostraron que el simple nombrado de una imagen se ve afectado por la animacidad: los objetivos inanimados se nombraron m\u00e1s r\u00e1pidamente en pares congruentes en g\u00e9nero que en pares incongruentes, pero los objetivos animados no mostraron ninguna ventaja o desventaja (v\u00e9ase la Figura 2).<\/p>\n<div style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"http:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2022-11-f2-e.jpg\" alt=\"Figura 2.- Tiempos de denominaci\u00f3n para objetivos animados e inanimados en condiciones congruentes e incongruentes de g\u00e9nero.\" width=\"500\" height=\"356\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Figura 2.- Tiempos de denominaci\u00f3n para objetivos animados e inanimados en condiciones congruentes e incongruentes de g\u00e9nero.<\/p><\/div>\n<p>Proponemos dos interpretaciones de este hallazgo. Por un lado, siguiendo la Hip\u00f3tesis de Monitorizaci\u00f3n de la Animacidad, nuestros objetivos animados pueden haber captado la atenci\u00f3n hasta un punto en el que los participantes ni siquiera perciben el distractor. Por otro lado, de acuerdo con la noci\u00f3n de que los sustantivos animados son sem\u00e1nticamente m\u00e1s ricos que los inanimados, es posible que los participantes hayan priorizado el procesamiento del significado sobre el procesamiento de caracter\u00edsticas gramaticales abstractas que pueden no ser tan relevantes. De ese modo, a la hora de preparar la producci\u00f3n de \u201cmorcego\u201d, nuestro cerebro puede saltarse la selecci\u00f3n de un valor de g\u00e9nero para preservar recursos cognitivos. Esto concuerda con el hecho de que los participantes necesitaron en general m\u00e1s tiempo para nombrar los objetivos animados que los inanimados, un resultado que podr\u00eda estar indicando su mayor riqueza sem\u00e1ntica. Las investigaciones futuras deber\u00edan explorar ambas posibilidades con mayor detalle.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, estos hallazgos sugieren que la sensibilidad de nuestro cerebro a los entes animados abarca muchas \u00e1reas de la cognici\u00f3n y est\u00e1 dirigida por antiguas prioridades que a\u00fan est\u00e1n impresas en nuestros mecanismos cognitivos. Debemos tener en cuenta que, aunque hoy en d\u00eda es m\u00e1s \u00fatil para las personas ser especialmente conscientes de los cambios en, por ejemplo, los veh\u00edculos en movimiento, el procesamiento de los animales no humanos todav\u00eda capta much\u00edsimo nuestra atenci\u00f3n, m\u00e1s que los propios veh\u00edculos.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Altman, M. N., Khislavsky, A. L., Coverdale, M. E., y Gilger, J. W. (2016). Adaptive attention: how preference for animacy impacts change detection. <em>Evolution and Human Behavior,<\/em> 37, 303\u2013314.<\/p>\n<p>Cubelli, R., Lotto, L., Paolieri, D., Girelli, M., y Job, R. (2005). Grammatical gender is selected in bare noun production: Evidence from the picture\u2013word interference paradigm. <em>Journal of Memory and Language<\/em>, 53, 42\u201359.<\/p>\n<p>Hofrichter, R., Siddiqui, H., Morrisey, M. N., y Rutherford, M. D. (2021). Early Attention to Animacy: Change-Detection in 11-Month-Olds. <em>Evolutionary Psychology: An International Journal of Evolutionary Approaches to Psychology and Behavior<\/em>, 19, 14747049211028220.<\/p>\n<p>Nairne, J. S., VanArsdall, J. E., Pandeirada, J. N., Cogdill, M., y LeBreton, J. M. (2013). Adaptive memory: the mnemonic value of animacy. <em>Psychological Science<\/em>, 24, 2099\u20132105.<\/p>\n<p>New, J. J., Cosmides, L., y Tooby, J. (2007). Category-specific attention for animals reflects ancestral priorities, not expertise. <em>Proceedings of the National Academy of Sciences<\/em>, 104, 16598\u201316603.<\/p>\n<p>S\u00e1-Leite, A. R., Haro, J., Comesa\u00f1a, M., y Fraga, I. (2021). Of beavers and tables: The role of animacy in the processing of grammatical gender within a picture-word Interference Task. <em>Frontiers in Psychology<\/em>, 12, 661175. https:\/\/doi.org\/10.3389\/fpsyg.2021.661175<\/p>\n<p><strong>Agradecimientos<\/strong>: Becas Sepex para la Difusi\u00f3n de Trabajos de Investigaci\u00f3n, Convocatoria 2019-2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Manuscrito recibido el 14 de marzo de 2022.<br \/>\nAceptado el 14 de abril de 2022.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00c9sta es la versi\u00f3n en espa\u00f1ol de<br \/>\nS\u00e1-Leite, A. R., Haro, J., Comesa\u00f1a, M., e Fraga, I. (2022). Of bats and tables: How animacy impacts the brain in a variety of tasks. Ciencia Cognitiva, 16:2, 37-40.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Rita S\u00e1-Leite (a,b), Juan Haro (c), Montserrat Comesa\u00f1a (d,e), e Isabel Fraga (b) (a) Dept. de Psicolog\u00eda Experimental, Centro <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=2209\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,512,3],"tags":[748,249,639,49],"class_list":["post-2209","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-multilingue","category-psicologia","tag-animacidad","tag-genero","tag-gramatica","tag-lenguaje"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2209","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2209"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2209\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2211,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2209\/revisions\/2211"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2209"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2209"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2209"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}