{"id":22,"date":"2008-02-26T22:52:10","date_gmt":"2008-02-26T20:52:10","guid":{"rendered":"https:\/\/medina-psicologia.ugr.es\/ciencia\/?p=22"},"modified":"2010-02-04T12:00:44","modified_gmt":"2010-02-04T10:00:44","slug":"prolongacion-de-la-infancia-y-origen-de-la-adolescencia-en-la-evolucion-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=22","title":{"rendered":"Prolongaci\u00f3n de la infancia y origen de la adolescencia en la evoluci\u00f3n humana"},"content":{"rendered":"<p>Carlos Alberto Marmelada<br \/>\nCentro Educativo Mestral de Igualada, Barcelona, Espa\u00f1a<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-5-a.jpg\" alt=\"Homo heidelbergensis (cc) jlmaral\" height=\"243\" hspace=\"10\" vspace=\"10\" width=\"200\" align=\"left\" \/><em>\u00bfPor qu\u00e9 los seres humanos tenemos una infancia, sin lactancia, y una adolescencia tan prolongada? Nuestro cerebro tan grande, en proporci\u00f3n al tama\u00f1o de nuestro cuerpo, nos obliga a nacer con un grado de inmadurez muy acusado. Para alcanzar el pleno desarrollo necesitamos un periodo de maduraci\u00f3n que se prolonga hasta los 18 a\u00f1os. Esta estrategia de supervivencia ya estaba presente en los hom\u00ednidos de hace 400.000 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-5.pdf\" title=\"versi\u00f3n en pdf\" target=\"_blank\">[versi\u00f3n en pdf]<\/a><\/p>\n<p>Hasta la d\u00e9cada de los ochenta del pasado siglo se pensaba que los Australopithecus, Paranthropus y los primeros humanos (Homo habilis y Homo rudolfensis) maduraban al mismo ritmo que lo hacemos actualmente los humanos. Sin embargo, la publicaci\u00f3n, en 1985, de un trabajo de Timothy Bromage y Christopher Dean (Bromage &amp; Dean, 1985) hizo cambiar el panorama radicalmente. Estos autores demostraron que nuestros antecesores crec\u00edan seg\u00fan un patr\u00f3n m\u00e1s acorde con el de los grandes antropomorfos africanos actuales. O sea, que alcanzaban la madurez sexual y el estado adulto en poco m\u00e1s de diez a\u00f1os y no a los dieciocho, como hacemos nosotros. La visi\u00f3n m\u00e1s \u00abhumanizada\u00bb que se ten\u00eda de esos hom\u00ednidos se sustitu\u00eda por otra m\u00e1s simiesca.<\/p>\n<p>En este cambio de visi\u00f3n jug\u00f3 un papel destacado el estudio del crecimiento del esmalte de los dientes. El esmalte dental crece de una manera regular y discontinua. Esa discontinuidad deja unas marcas que se llaman \u00abestr\u00edas transversales\u00bb y \u00abestr\u00edas de Retzius\u00bb (Figura 1) que se forman regularmente cada cierto tiempo, de modo que al contarlas se puede saber cuanto tiempo tardaron en formarse las coronas de esmalte dentario. En los vertebrados, el desarrollo dental se halla relacionado con el plan general de crecimiento y desarrollo de los sistemas esquel\u00e9tico y muscular y con el del cerebro. Por ese motivo, si se averigua el tiempo de formaci\u00f3n de los dientes se puede conocer el tiempo de crecimiento y desarrollo del organismo.<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-5-b.png\" alt=\"Figura 1. (c) Susana Sarmiento, Fundaci\u00f3n Atapuerca\" height=\"350\" hspace=\"10\" vspace=\"10\" width=\"500\" align=\"bottom\" \/><\/p>\n<p>En la d\u00e9cada siguiente, otros investigadores (Smith, 1991) confirmaron con otros m\u00e9todos los resultados de Bromage y Dean. Una de las conclusiones de los estudios de Smith era que el patr\u00f3n de desarrollo dental del Ni\u00f1o de Nariokotome (un esp\u00e9cimen juvenil de Homo ergaster hallado en Kenia en 1984 y que vivi\u00f3 hace 1,6 millones de a\u00f1os) no se ajustaba ni al modelo de Homo sapiens ni al de los gorilas y chimpanc\u00e9s. Con esto se avivaba el inter\u00e9s por conocer en qu\u00e9 momento de nuestra historia evolutiva se prolong\u00f3 el crecimiento ontog\u00e9netico hasta los dieciocho a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo, cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 aparecieron las peculiares caracter\u00edsticas de nuestro desarrollo ontogen\u00e9tico: la ni\u00f1ez y la adolescencia?<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-5-d.jpg\" alt=\"(c) Susana Sarmiento, Fundaci\u00f3n Atapuerca\" height=\"230\" hspace=\"10\" vspace=\"10\" width=\"300\" align=\"right\" \/>Jos\u00e9 Mar\u00eda Berm\u00fadez de Castro (en la foto) es un especialista consumado en el estudio de los modelos de maduraci\u00f3n de los humanos, desde sus or\u00edgenes hasta nuestros d\u00edas. Seg\u00fan este autor, el estudio de los hom\u00ednidos de la Gran Dolina, asignables a Homo antecessor, y cuya antig\u00fcedad est\u00e1 comprendida entre los 800.000 y 850.000 a\u00f1os, ha revelado que \u00ablos tres hom\u00ednidos de la Gran Dolina estudiados presentaban un patr\u00f3n de desarrollo dental id\u00e9ntico al de H. sapiens\u00bb (Berm\u00fadez de Castro, 2008). De un estudio realizado junto con Fernando Ram\u00edrez Rozzi, investigador del CNRS franc\u00e9s, sobre los tiempos de desarrollo de incisivos y caninos de \u00e9sta y otras especies f\u00f3siles se pod\u00eda deducir que: \u00abla duraci\u00f3n total del desarrollo som\u00e1tico de H. antecessor y de las poblaciones europeas del Pleistoceno Medio quiz\u00e1s era tan s\u00f3lo un par de a\u00f1os menor que en nuestra especie. Hace 800.000 a\u00f1os, H. antecessor probablemente ya tendr\u00eda un patr\u00f3n de desarrollo con una estructura similar a la de H. sapiens, aunque la duraci\u00f3n de la ni\u00f1ez y la adolescencia probablemente era algo m\u00e1s corta\u00bb (Rozzi &amp; Berm\u00fadez de Castro, 2004). La Figura 2 compara la duraci\u00f3n de las etapas vitales de varios hom\u00ednidos estimadas seg\u00fan este m\u00e9todo.<\/p>\n<p><img style='margin-right:20px;'src=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/files\/2008-5-c.png\" alt=\"Figura 2 (c) Susana Sarmiento, Fundaci\u00f3n Atapuerca\" height=\"400\" hspace=\"10\" vspace=\"10\" width=\"600\" align=\"bottom\" \/><\/p>\n<p>Pero&#8230; \u00bfpor qu\u00e9 se produjo ese cambio en el modelo de crecimiento y desarrollo de las pautas de maduraci\u00f3n? El cambio clim\u00e1tico acaecido hace unos 2,6 millones de a\u00f1os produjo transformaciones dr\u00e1sticas en los h\u00e1bitats de los hom\u00ednidos. Unos, los Paranthropus, se especializaron en una dieta muy abrasiva, basada en ra\u00edces; los primeros Homo, en cambio, se hicieron m\u00e1s omn\u00edvoros e incorporaron una buena cantidad de prote\u00ednas y grasas de origen animal a su alimentaci\u00f3n. La dieta menos predecible de los primeros humanos exig\u00eda unas habilidades mentales mayores. Coincidiendo con este evento, el \u00edndice de encefalizaci\u00f3n de los humanos empez\u00f3 a aumentar. En este incremento est\u00e1 la explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 fue necesario introducir una infancia y una adolescencia prolongadas, algo que no necesitaban los hom\u00ednidos como Australopithecus, Paranthropus o los primeros Homo (Berm\u00fadez de Castro, 2008).<\/p>\n<p>Alcanzar cerebros del tama\u00f1o de 1300 y 1400 cc., como es el caso de nuestra especie, era imposible sin desarrollar una estrategia de maduraci\u00f3n que requiriera un largo periodo de desarrollo cerebral extrauterino. Por eso los humanos inventaron la infancia. Un cerebro grande implica un cr\u00e1neo grande, pero cuanto m\u00e1s grande es el cr\u00e1neo de la cr\u00eda non nata mayores son las dificultades en el parto. La infancia es la soluci\u00f3n de compromiso entre el desarrollo de un cerebro grande y la viabilidad del nacimiento a trav\u00e9s del canal del parto.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta estrategia implica sus riesgos. Como muy bien explica Jos\u00e9 Mar\u00eda Berm\u00fadez, durante la ni\u00f1ez las cr\u00edas son amamantadas por la madre, lo que hace que aumente en grandes cantidades la presencia de prolactina en la sangre. Esto inhibe la ovulaci\u00f3n, de modo que los embarazos se posponen hasta que la cr\u00eda es destetada. Una lactancia intensiva espaciar\u00eda demasiado los partos y pondr\u00eda en peligro la viabilidad de la especie al tener una tasa de reproducci\u00f3n muy baja, como sucede con los orangutanes (por otras razones). La forma que tuvieron los humanos de superar este problema fue, como ya se ha dicho, introduciendo un periodo largo de maduraci\u00f3n y desarrollo, la infancia, pero en el cual no era necesario que la cr\u00eda se sustentara a partir de la leche materna.<\/p>\n<p>Todo esto debi\u00f3 provocar grandes cambios en los h\u00e1bitos sociales de nuestros antepasados. La necesidad de que las madres dedicaran una gran cantidad de a\u00f1os y, por consiguiente, de su energ\u00eda, al cuidado y desarrollo de las cr\u00edas debi\u00f3 suponer una mayor implicaci\u00f3n por parte de los padres en la protecci\u00f3n y en la alimentaci\u00f3n de cr\u00edas y madres. Como se\u00f1ala Berm\u00fadez de Castro: \u00abnuestra especie es heredera de esa estrategia\u00bb (Berm\u00fadez de Castro, 2008).<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Berm\u00fadez de Castro, J. M. (2008) Claves de la evoluci\u00f3n humana en el Pleistoceno. Investigaci\u00f3n y Ciencia, 376, 80-88.<\/p>\n<p>Bromage, T.G. y Dean, M. C. (1985) Re-evaluation of the age at death of immature fossil. Nature, 317, 525-527<\/p>\n<p>Rozzi, R. y Berm\u00fadez de Castro, J. M. (2004) Surprisingly rapid growth in Neanderthals. Nature, 428, 936-939.<\/p>\n<p>Smith, B. H. (1991) Dental development and the evolution of life history in Hominidae. American Journal of Physical Anthropology, 86, 157-174.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Alberto Marmelada Centro Educativo Mestral de Igualada, Barcelona, Espa\u00f1a \u00bfPor qu\u00e9 los seres humanos tenemos una infancia, sin lactancia, <span class=\"ellipsis\">&hellip;<\/span> <span class=\"more-link-wrap\"><a href=\"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/?p=22\" class=\"more-link\"><span>Read More &rarr;<\/span><\/a><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16,8],"tags":[80,78,53,79,77],"class_list":["post-22","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-antropologia","tag-adolescenci","tag-desarrollo","tag-hominidos","tag-infancia","tag-pleistoceno"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=22"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/22\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=22"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=22"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cienciacognitiva.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=22"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}